Autor: Río López, Ángel del. 
   Doscientas mil modistas en toda España     
 
 Ya.    12/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

Doscientas mil modistas en toda España

Agonía lenta, pero irreversible, del pequeño taller de modistería

Crisis en las academias de corte y confección

La industrialización de la profesión ha acabado con la artesano roano de obra

PRACTICAMENTE, las modistillas pasaron a mejor «ida. La industrialización de la confección ha

creado los de puestos de trabajo y ahora las labores costu: se Hacen en cadena merced a revolucionarias

máaas textiles. La modistilla, que configuró una estamosí de tós más arraigadas al costumbrismo

matritense, cantadas por Baroja en w trilogía de "La lucha por la vida"; "chulapas" en las Verbenas

castizas y eternas orantes ante la ermita de San Antonio para pedir nn marido que las relevara del duro

oficio de modistillas e» pequeños talleres instalados en la casa de la "maestro", ganando cuatro perras y a

veces ni eso: trabajando xah» por aprender el oficio—, prácticamente ha muerto.

Unas doscientas mil mujeres se dedican en todo el país a trabajos de confección. Los talleres, los

pequeños talleres de modistería, cada vez escasean mas. Las aprendizas no se contentan ya con prestar un

trabajo a cambio de un aprendizaje y exigen unas remuneraciones salariales acordes a las exigencias del

momento. Por otra parte, el taller de modistería no puede mantenerse ya como negocio semifamiliar,

porque los sueldos son altos y la confección en cadena ha conseguido abaratar el producto. El hecho

cierto es que cada vez las mujeres encargan menos vestidos a la modista. La gran variedad de modelos y

tallas en ios comercios ha restado opción a los pequeños talleres dd modistería.

Situación laboral

De las aproximadamente doscientas mil mujeres españolas que trabajan en la confección, sólo veinte mil

desarrollan su trabajo en pequeños talleres o en su propio hogar; el resto trabajan en grandes industrias,

donde la mano artesana de la costurera brilla por su ausencia y el trabajo en cadena reemplaza al lento y

minucioso de la confección a mano.

Como en cualquier otra actividad laboral, las empleadas en la confección se sienten insatisfechas con los

salarlos establecidos y que se mueven entre las 17.000 y 22.000 pesetas mensuales, con una jornada

laboral de ocho horas cinco días a la semana. En la mayoría de los casos dependen de un salario mínimo

interprofesional o del marcado en los distintos convenios provinciales, y el resto de los emolumentos

están en función de la cantidad de trabajo realizado.

Por otra parte es indudable la mejora experimentada por la profesión en cuanto a condiciones de trabajo

se refiere, pasando de un hacinamiento evidente en los pequeños talleres de costura a unas posibilidades

de trabajo mucho más acordes a las necesidades d e 1 momento.

Hay una estadística que señala que el 45 por 100 de las mujeres que se ocupan en la confección tienen

menos de veinticinco años de edad. El 60 por 100 abandonan el trabajo al contraer matrimonio y sólo el

20 por 100 rebasan la edad de los cincuenta años. Hay que reconocer también que esta es una profesión

joven, en cuanto a trabajo Industrializado se refiere.

Siguiendo con las estadísticas, el 55 por 100 de las empleadas en la industria de la confección están

satisfechas de su trabajo; el 20 por 100, sólo a medias; el 10 por 100, totalmente descontentas, y el

restante 15 por 100, no opina. Había también quejas entre las afectadas de que los puestos de gran

responsabilidad en las industrias de confección están ocupados en su mayoría por hombres y que las

posibilidades de que las féminas pueden acceder a los mismos son reducidas.

Hablan los modistillas

Hemos querido saber la opinión de un grupo de modistillas que todavía trabajan en pequeños talleres de

carácter familiar.

Javiera Lucas: "Estoy contenta con mi trabajo. Soy oficiala de un taller donde trabajamos cinco. Llevo en

el mismo desde que tenia catorce años. Es cierto que hay que soportar mucho cuando se está empezando,

incluso trabajar mucho sin cobrar un céntimo. A veces, cuando eres aprendiza, lo que menos haces es

trabajar en la costura, tienes incluso que barrer la casa e hacer las camas a la maestra. Es cierto que

ganamos poco, pero también esta profesión tiene qae gustar, aunque tampoco es cosa de trabajar por amar

al arte".

Manuela Flores: "No ganamos mucho en los talleres y tampoco estamos aseguradas. Creo que en algunos

casos se nos explota. Es muy difícil encontrar trabajo en las grandes fabricas de confección, porque te

inflas a echar solicitudes y te puedes morir esperando a que salgan".

María Dolores González: "Estamos en desventaja como trabajadoras. Mire usted, yo tengo veintiún años

y gano trece mil pesetas mensuales. ¿Hay derecho a esto? Trabajamos a veces hasta diez horas diarias, y

nos las pagan las extras a cuarenta pesetas. Et grave problema es que somos pocas ; por ejemplo, en

nuestro taller somos tres; por mucha fuerza que queramos hacer para reivindicar nuestros derechos, no

podemos conseguir nada. En muchas ocasiones trabajamos incluso a destajo, porque hay que terminar el

trabajo en unas fechas previstas".

 

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