Autor: Fidalgo, Luis F.. 
 Don Fernando Claudín. 
 Es evidente la necesidad de un relevo generacional en la dirección del PCE     
 
 Informaciones.    22/04/1978.  Página: 4-5. Páginas: 2. Párrafos: 39. 

DON FERNANDO CLAUDIN

Es evidente la necesidad de un relevo generacional en la dirección del P.C.E.

Por Luis F. FIDALGO

Fernando Claudin Ponte nació en Zaragoza en 1913. Afiliado en su juventud a las Juventudes

Comunistas, de las que es nombrado miembro de su Comité Central, ingresa en el P.C.E. en 1932,

Durante la guerra civil dirige el diario valenciano «La Hora». Posteriormente se exilia en La Habana,

Nueva York, Méjico, Buenos Aires, Francia, Moscú... Miembro del Buró Político del P.C.E., sus

progresivas divergencias en cuanto a las posturas de la dirección provocan en 1964 su expulsión del

partido, junto con Jorge Semprún y Joan Berenguer. Entre sus múltiples escritos destacan: «La crisis del

movimiento comunista" (1970), Marx, Engels y la revolución de 1848" (1976) y recientemente los textos

del debate causante de su exclusión del P.C.E.: «Documentos de una divergencia comunista".

RECONOCIDO internacionalnente como uno de los más lúcidos conocedores del movimiento comunista,

don Fernando Claudín aporta en esta entrevista sus opiniones sobre el debate que se está celebrando en el

seno del P.C.E. y sus consideraciones sobre la necesidad de democratización en el partido en que militó,

postura que él mantuvo hacc casi tres lustros. Su prestigio y conocimiento del tema convierten estas

declaraciones en un muy importante testimonio para aproximarse a todo el proceso de discusión interna

en el Partido Comunista de España.

-Usted fue el primero en pedir la democratización del Partido Comunista, ¿qué es lo que piensa, qué

opinión le merece actualmente el proceso democrático que se está siguiendo en el Partido Comunista,

catorce años después de que usted lo propusiera?

-Este proceso democrático me parece globalmente un acontecimiento muy positivo; en primer lugar,

para el propio Partido Comunista de España, y, en segundo lugar, para toda la izquierda española. La

lucha por consolidar y por hacer avanzar este proceso democrático en el país necesita que haya

organizaciones tanto políticas como sindicales u otras que reúnan las características adecuadas para ello.

Y una primera característica, evidentemente, es la democracia Interna, el carácter democrático de estas

mismas organizaciones, porque la experiencia histórica ha probado que si en los procesos revolucionarios

laa fuerzas políticas que los protagonizan no son realmente democráticas, el intento de un cambio radical

de sociedad puede desembocar no en una sociedad más avanzada, más igualitaria, más democrática, sino

en la instauración de un nuevo sistema, de dominación, de desigualdad, de jerarquizaron, de dictadura en

una palabra. Es lo que ha ocurrido en los países del Este. Por eso, este proceso de adaptación del Partido

Comunista a las exigencias profundas de una lucha por el socialismo me parece un hecho muy positivo.

Ahora bien, este proceso no es fácil; no es fácil pasar no ya de la clandestinidad a la legalidad, sino de un

partido que históricamente se ha formado en la concepción stalinista a un partido de Upo democrático,

donde la libre discusión, la libertad de crítica, la participación real de los militantes en las decisiones del

partido en sus diferentes opciones políticas, estratégicas, ideológicas sea una realidad. Eso no es un

proceso fácil y la experiencia que está viviendo el Partido Comunista de España lo pone de relieve.

-¿Y cuáles cree que han de ser las características que debe tener un partida comunista democrático en el

último tercio del siglo XX?

-En primer lugar pienso que ha de haber una relación entre la dirección y el conjunto del partido, de los

multantes, que no sea una relación jerárquica de subordinación de la base a la dirección, sino una relación

dialéctica de verdadero intercambio de ideas, información, discusión, de tal manera que el partido pueda

ser lo que Gramsci llamaba un intelectual colectivo, un organismo vivo tanto desde el punto de vista

teórico como desde el punto de vista práctico, capaz de asumir, investigar y dar soluciones apropiadas a

los complejos problemas que plantea la lucha por el socialismo. Este tipo de relación entre los militantes

y la dirección es condición neenaria de un tipo de relación entre este partido y la sociedad, de tal manera

que el partido esté penetrado por todas las corrientes culturales, ideolóyicas. sociales que animan al

cuerpo social y que él mismo pueda proyectar su propia discusión, su propio debate sobre la sociedad.

Que no sea un debate cerrado en el partido, sino al mismo tiempo entre el partido y la sociedad, un debate

muy abierto. Y al hablar de la sociedad me refiero también, naturalmente, a las otras fuerzas políticas, con

otras organizaciones sociales, etc.

-¿El inicio del debate interno en el Partido Comunista está llevándose con estos métodos demo cráticos

que usted plantea como deseables?

-Ya decía en la respuesta anterior que esto no es una cosa fácil. Yo creo que en este proceso que está

viviendo el Partido Comunista de España hay una contradicción entre una serie de métodos nuevos, de

normas, de procedimientos de tipo democrático y unos residuos del pasado. Por ejemplo, en unas

declaraciones de Santiago Carrillo al semanario «La Calle» y, después, en su propio Informe al congreso,

da la idea de que esta democratización es el producto exclusivo de una decisión del grupo dirigente; si la

dirección del partido no hubiera tomado esta decisión y se hubiera propuesto que el partido siguiera

siendo un partido monolítico, rígido, duro, hubiera sido así. Eso, a mi Juicio, es una concepción muy poco

democrática en sí misma, y, además, no corresponde a la realidad, porque si la dirección del partido se

hubiera propuesto eso, el partido hubiera quedado reducido a una secta. Esa alternativa no hubiera sido

aceptada por los militantes del partido, por una gran parte de ellos. Por eso, es evidente que esta

democracia ha sido una exigencia del conjunto del partido. Con eso no quiero negar que la dirección del

partido ha tenido también una parte positiva, pero al mismo tiempo ese juicio que antes he citado de

Carrillo y otra serte de aspectos de cómo está transcurriendo este proceso, dan la impresión de que el

viejo grupo dirigente trata de mantener esta democratización dentro de límites tales que no pongan en tela

de juicio su permanencia como grupo dirigente. Lo cual es un freno y un obstáculo par» un aspecto, a mi

juicio, muy importante, de esta renovación, de esta democratización: el relevo en la dirección del partido.

Hay que tener en cuenta que el grupo de dirigentes tradicional lleva muchos años ocupando eaos puestos

-sin tratar de negar sus meritos y su esfuerzo por desarroliar el partido y lo ha tenido que hacer en

condiciones que le colocaban en una situación bastante separada de la realidad del país -emigración,

clandestinidad-, lo cual, indudablemente, determinó cierta dificultad para poder compenetrarse con esa

realidad. La necesidad del relevo generacional me parece una necesidad evidente; la prueba es que en

todas las fuerzas politcas del país se ha producido este relevo y uno de los tactores que probablemente han

determinado el éxito del Partido Socialista Obrero Fspañol ha sido que en él ha habido un relevo de

generaciones, que ha sido un grupo joven el que ha tomado la dirección, en lucha contra la vieja dirección

emigrada. En el P.C.E., por una serie de razones, esto no se ha dado y creo que todos los debates y

contestaciones que se han producido en las conferencias regionales del partido ponen de relieve esa pugna

de las nuevas fuerzas jóvenes, muy enraizadas en la realidad del país, con experiencia práctica de lucha,

sobre todo en los cuadros medios y que pugnan por ocupar el papel que les corresponde en la dirección

del partido. Y, además, mi impresión es que dentro de estas fuerzas nuevas hay un conjunto de cuadros,

de treintacuarenta años, que tiene una preparación política bastante madura. En algunas de las

declaraciones de Carrillo hay una actitud de cierto menosprecio en cuanto al nivel de los que ahora habían

de leninismo. Mi experiencia en el contacto con este tipo de nuevos militantes del partido es que no es

así; que efectivamente hay una masa que no tiene preparación política, pero que hay un núcleo, también

considerable, que tiene una preparación más elevada que bastantes miembros del viejo grupo dirigente.

SI ALGO HABÍA QUE ABANDONAR DEL LENINISMO ES EL CONCEPTO DE CENTRALISMO

DEMOCRÁTICO

RECAMBIO EN LA DIRECCIÓN

-¿Cree entonces fue existe una posibilidad real de recambio o sucesión de las personas que componen

actualmente el comité ejecutivo del partido?

-Inmediatamente, no lo creo, por lo que estamos viendo en el transcurso de la preparación de las

conferencias regionales y del propio congreso. Yo creo que va a haber una renovación parcial, pero

probablemente no la que las circunstancias exigen.

-¿Conocían los militantes del P.C.E. como se desarrollaran los debates que ocasionaron su separación

antes de la aparición de su último libro?

-No. La inmensa mayoría de loa multantes no conocían esta discusión, porque estos documentos que

ahora he publicado, parte de ellos, sólo tuvieron una circulación muy pequeña en aquella época; luego no

han vuelto a circular y, por tanto, no eran conocidos. La dirección del partido tampoco ha hecho nada por

dar a conocer esa historia; al contrario, y por tanto, es ahora cuando se empiezan a conocer. Lo que al

puedo decir es que he observado un Interés evidente en los contactos que he tenido con miembros del

Partido Comunista de España que han sido muchos en estos dos años no sólo en Madrid, sino en las

provincias- una gran curiosidad por saber qué había sida de aquel conflicto En todos los sitios donde fui

a dar conferencias en los últimos dos años era una pregunta permanente.

-Santiago Carrillo, en el discurso de inauguración del IX Congreso, afirmó, poco más o menos, que todo

aquel que no estaba con él se había equivocado de partido. ¿Quiere esto decir que esta polémica puede

terminar con los mismos métodos administrativos que se utilizaron en el sesenta y cuatro con los

militantes que no estaban de acuerdo con la dirección?

Yo no creo que él haya dicho exactamente eso. He leído su informe y, para ser rigurosos, no dijo que

«quien no está conmigo está contra mí». Lo que ha dicho es que quien no acepte el centralismo

democrático, la disciplina del partido, la prohibición de las tendencias, se ha equivocado de partido. A mi

juicio, eso es una limitación, una clara intención de limitar la democracia interna.

-El abandono del leninismo se está planteando ahora como bandera externa de todo el debate. ¿No

puede ser esto la punta del iceberg; que esconde unos problemas mucho más profundos, como puedan ser

el mantenimiento de un centralismo democrático, la carencia todavía de una democracia interna...?

Bueno, en realidad en esto coincido con Carrillo. No se trata de que el P. C. haya resuelto abandonar el

leninismo. Pienso que las explicaciones dadas por los propios dirigentes del partido muestran que no se

trata de abandonar el leninismo, entre otras razones porque el leninismo no se puede abandonar como se

abandona un perro. Lo que si ha hecho el Partido Comunista de España es considerar caducas o

inadecuadas para la lucha actual por el socialismo una serie de conceptos del llamado leninismo que,

efectivamente, son inadecuados para esta lucha. Vo hago dos tipos de crítica a la manera de cómo se ha

renunciado a esa serle de conceptos (la dictadura del proletariado, la insurrección armada, el

internacionalismo proletario y otros), que se ha hecho sin un suficiente debate en el partido, sin una

investigación seria, sin una discusión abierta en la Prensa, en las organizaciones del partido, y se ha

querido resolver de una manera precipitada en la preparación de este congreso. Esa es una primera crítica

que encuentro en correspondencia con las posiciones que se han tomado en bastantes delegaciones en una

serie de conferencias provinciales. Por ejemplo, en la de Madrid ha habido una votación, con un

porcentaje considerable de votos, aunque no la mayoría, pidiendo que esta cuestión se aplazara, se

resolviera de una manera mas racional. Y la otra critica es que dentro de esta revisión de una serie de

conceptos resulta extraño -en el momento en que la democratización del partido se considera cuestión

importante- mantener uno de los conceptos del llamado leninismo más contradictorio con esta intención

de democratización del partido. Me refiero al del centralismo democrático. Centralismo democrático es

un concepto acuñado, elaborado después de la muerte de Lenin en el período staliniano, que significa lo

contrario de lo que aparentemente quiere decir, no una relación dialéctica entre el centralismo y la

democracia en la organización del partido, sino el predominio absoluto del elemento centralista en dicho

funcionamiento. Si quisiéramos resumirlo en una formula, digamos matemática, ´podríamos decir que

equivale a un noventa por ciento de centralismo y un diez por ciento de democracia,

o tal vez mas desfavorable aún para la democracia, Eli una posición contradictoria con esa voluntad de

adecuar las teorías de Lenin o el pensamiento de Lenin a las condiciones actuales. A mi juicio, lo primero

que habría que abandonar del leninismo es ese concepto del centralismo democrático.

LA HISTORIA DEL P.C.E.

-Hace poco tiempo en una entrevista, Manuel Azcárate, miembro del comité ejecutivo del P.C.E.,

hablaba de un fruto y casi inminente simposium de historiadores, pata esclarecer la historia del partido.

¿Cree que esto va a acabar, en definitiva, todo le que sucedió y, sobre todo, va a servir para iniciar este

procese de discusión interna dentro del partido sobre su etapa pasada?, y otra pregunta más, ¿debería

haber sido anterior a este Concreso que se está celebrando ahora?

-Debería haber sido anterior, evidentemente. Eso es una investigación que debería haberse iniciado hace

muchísimo tiempo, porque la clandestinidad no era un obstáculo para iniciar esa revisión critica de los

fundamentos ideológicos del partido, de su historia; al contrario, la ilegalidad dejaba bastante tiempo

libre, particularmente al núcleo del partido que estaba en la emigración, para poder ocuparse de esas

cosas. De modo que eso debería haberse iniciado hace mucho tiempo y se proyecta ahora con mucho

retraso. Ahora bien, hasta dónde va a servir ese estudio para aclarar la historia, dependerá de las

condiciones en que se haga, de que efectivamente los archivos del partido se abran, se pongan a

disposición de los investigadores todos los materiales existentes, y en relación con esto, también creo -al

menos es mi opinión- que no es una cuestión sólo de historiadores y de especialistas, es una cuestión de

los comunistas en general. La historia del partido la han hecho todos los comunistas y cada uno de ellos

puede aportar algo, mas o menos importante, para el conocimiento de la misma, No es una cuestión que

deba relegarse a un plano exclusivamente académico.

-En lo que se ha denominado «rebelión leninista» se ha matizado demasiado una difernecia entre

leninistas y no leninistas o antileninistas, ¿cree que detrás de esta rebelión leninista de la base se esconde

algo diferente, se esconde tal vez una lucha generacional entre viejos y jóvenes dirigentes u otro tipo de

diferencias?

-Detras de esta llamada «rebelión leninista" hay muchas corrientes diversas. Hay el núcleo que yo creo

muy minoritario en el partido, prisionero todavía de los conceptos de la ideología staliniana; hay una

corriente que considera que el leninismo, tomado de una manera critica, es todavía adecuado en gran

medida para los problemas actuales; hay una corriente que considera que elementos fundamentales del

leninismo están caducados, pero que piensan que no puede resolverse esta cuestión de qué es lo caducado

o qué es lo no caducado de la manera como se está haciendo; hay los que, incluso sin plantearse

realmente problemas teóricos, toman esta actitud en función de problemas de la actualidad política,

porque no comparten determinados aspectos de la política actual del partido. Por ejemplo, la orientación

fundamental de la actual estrategia del partido, llamada política de concentración democrática, a buscar

una especie de «compromiso histórico a la española», que vaya desde el partido de centroderecha de

Suárez hasta el movimiento obrero; hay también los que simplemente toman esa, actitud como expresión

de una lucha contra lo que hay justamente de residuos leninistasstalinianos del partido (cerno esto que

hablábamos antes del centralismo democrático).

LA INVESTIGACIÓN SOBRE LA HISTORIA DEL P.C.E. DEBÍA HABERSE LLEVADO A CABO

HACE MUCHO TIEMPO

LA COLABORACIÓN ENTRE SOCIALISTAS Y COMUNISTAS ES UNA NECESIDAD PARA LA

DEMOCRACIA ESPAÑOLA Y PARA EL AVANCE DE LA MISMA

-La política de concentración prepugnada por Santiago Carrillo, ¿hasta qué punto no puede ser una de

las causas de esa posible contestación a las tesis de la dirección?

-Creo que puede ser parcialmente, pero de todas maneras en las discusiones de las conferencias -y

vamos a ver lo que sucede en el Congreso- precisamente el aspecto más débil, a mi juicio, es que no se

aborda a fondo la cuestión de la política actual del partido, de su estrategia de concentración democrática,

a mi juicio errónea.

Además ha habido ya un cierto aviso de los norteamericanos, del Presidente Carter, diciendo que no están

dispuestos a tolerar un Gobierno con participación comunista, en ninguno de los países europeos donde

más cerca pueden estar del Poder. En caso de que Santiago Carrillo siga propugnando este posible

Gobierno de concentración democrática y que usted considera erróneo, ¿qué posibles salidas le quedaría

al partido Comunista como estrategia a largo plazo?

-En primer lugar yo critico esta, estrategia no porque los americanos, naturalmente, se opongan a ella, al

contrario, esta oposición de los americanos introduce un elemento de confusión, porque da la impresión

de que este estrategia es una estrategia revolucionaría a la que los americanos se oponen; pero eso no es

así. Los americanos a lo que se oponen realmente es a la formación en Europa de Gobiernos con un

programa de transformación socialista, como hubiera podido suceder en Francia; a un Gobierno en Italia

en que el Partido Comunista adquiere una hegemonía que permita abrir una etapa de reforma profunda en

la sociedad, o un Gobierno en España de Izquierda, que también traté de nevar este proceso de

democratización mas lejos, A esto es a lo que se oponen los americanos. pero hoy, en la hipótesis de que

la Unión de Centro aceptara un Gobierno con el P.S.O.E. y con el P.C., sería con la condición -

solamente así seria concebible- de que el Partido Socialista y el partido Comunista hicieran una política

similar a la política que hace la Unión de centro. Precisamente por eso, mi opinión es contraria, porque

considero que no es la función del partido Socialista ni del partido Comunista colaborar con la política de

ese tipo. Otra cosa es que en las condiciones actuales del país, estos partidos no puedan proponerse

objetivos todavía demasiado radicales, porque no se dan las condiciones favorables para ello y esto les

obliga a determinados compromisos y pactos. Pero una cosa es eso y otra cosa es colaborar como fuerzas

gubernamentales a una política que no es una política que realmente responda a los intereses populares.

-¿Cuál tenía entonces la estrategia a seguir?

-A mi juicio la estrategia a seguir no es la de plantearse una alternativa de Poder inmediata * la derecha

o centroderecha, porque no existen condiciones para ello, sino preparar las condiciónes de esta

alternativa, preparar las condiciones de esta alternativa significa fortalecer los partidos políticos y las

organizaciones sindicales, los movimientos de masa, etc., las fuerzas populares. Significa ganar las

elecciones municipales y crear las condiciones para una victoria de la izquierda en las próximas

elecciones legislativas; significa abrir un proceso de entendimiento, de coordinación, de articulación de

todas estas fuerzas políticas, culturales, sociales que quieren una democratización profunda del país. Eso

es lo que significa, a mi juicio, preparar una alternativa efectiva de Poder al poder actual de la derecha.

-Entonces una vez que se ha producido ya la unidad de los socialistas, ¿usted cree que es conveniente

una más íntima relación entre el Partido Socialista y el Partido Comunista de cara a esa estrategia?

-Evidentemente, yo creo que eso es una necesidad de la democracia española y de una hipótesis de

avance de la misma.

-Hay un problema que tal vez algo latente y es el de el miedo que se tiene en el país, después de

cuarenta años de falta de libertad, de partidos políticos, al P.C. ¿Usted cree que la política de moderación

seguida por Santiago Carrillo desde la legalización del P.C. no puede también haber incidido un poco en

un hítento de reinserción del partido en la sociedad y, en este caso, qué opinión le merece Santiago

Carrillo como dirigente conista?

-La llamada política de moderación de la dirección del P.C., evidentemente, persigue, entre sus

objetivos, la reinserción del partido en la sociedad española y combatir, neutralizar los efectos que ha

podido tener la persistente campana anticomunista de la dictadura durante muchos años. Lo que pasa es

que esa política de moderación no hay una manera única de concebirla y hacerla; hay una manera, como

Carrillo lo ha hecho, pero puede haber otras, por ejemplo, como la que antes he expuesto. Política de

moderación, para mi significa que el Partido comunista no puede proponerse objetivos en esta etapa que

no corresponden a la actual relación de fuerzas políticas sociales, al que desempeñan los llamados

poderes fácticos, etc. Desde ese punto de vista si, pero a partir de ahí hay diferentes opciones posibles. Yo

creo, utilizando una expresión popular, que la política de carrillo «se ha pasado» y ha tomado una serie de

posiciones que, sin añadir ninguna credibilidad al partido desde el punto de vista de su carácter

democrático, de su visión racional de las cosas, en cambio le han comprometido ante las masas populares.

-¿Usted cree que es compatible la vialón eurocomunista que se está intentando presentar con la

organización bastante jerarquizada que existe dentro del partido?

-Eso es volver a la cuestión inicial. Ya he dicho que para hacer una política eurocomunista realmente, en

el sentido que teóricamente se le da a esto término -aunque la teorización del eurocomunismo esta

comenzando nada más- hace falta un partido profundamente democrático; por ´tanto, todo lo que sea

poner barreras a esta democratización del partido, mantener residuos stalinianos en él, es contradictorio

con la vía eurocomunista.

-¿Va a seguir Femando Claudín, digamos independiente desP.C. al meaos, a corto plazo, después de

tantos años de militancia en puestos directivos?, ¿no desea volver?

-Yo voy a seguir independiente, porque considero que con esta independencia puedo, no sé si me

equivoco o no, desempeñar un papel mas eficaz al menos en la etapa actual. Nunca se sabe lo que pasará

más adelante.

22 de abril de 1978

INFORMACIONES POLÍTICAS 5

 

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