Autor: Río López, Ángel del. 
 Estaciones de servicio. 
 Inminente cierre nocturno     
 
 Ya.    08/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

ESTACIONES DE SERVICIO

INMINENTE CIERRE NOCTURNO

En los últimos años: 740 atracos y cinco empleados muertos. Todo por un sueldo diario de 480 pesetas

ESCRIBIR sobré la gasolina siempre •pone en atería o produce nerviosismo, tanto al lector como al

periodista, porque en la mayoría de las ocasiones la gasolina salta a la actualidad por obra y gracia de las

frecuentes subidas experimentadas en nuestro país en los últimos años. Pero no se alarmen; en esta

ocasión—no queremos ni pensar que pudiera ser un presagio—no vamos a hablar de los precios de los

crudos ni del porcentaje experimentado por las últimas subidas, sino de las personas que expenden el

combustible, los menos agraciados por esas repetidas subidas, aunque tengan que soportar la cara de

pocos amigos que ponen los que llenan el deposito con •los nuevos precios hasta acostumbrarse.

Veinticuatro mil personas trabajan en las 3270 estaciones de servicio de toda España. A éstos hay que

añadir otros dos mil distribuidores de CAMPSA en otros tantos surtidores ubicados en los cascos urbanos.

Sobre todos ellos se cierne el fantasma de los atracos. Y no les falta 1» razón. En los últimos años se han

contabilizado 140 atracos a gasolineras, de los que han resultado muertos cinco empleados y otros heridos

de consideración. El 90 por 100 de estos atracos se produjeron por la noche. Las gasolineras han sido

plato apetitoso para los atracadores. Su apertura permanente durante la noche, su aislamiento, la falta de

vigilancia y la recaudación en el bolsillo de ios empleados reúnen todos los alicientes para el atracador.

Cerraron por la noche

Las últimas victimas entre los empleados de las estaciones de servicio han hecho olvidar al sector tos

problemas -reivindicativos económicos que tenían planteados, volcándose para conseguir una seguridad

dentro de su trabajo, sobre todo aquellos que tienen que cumplir jornada nocturna.

En noviembre del pasado año, la Unión de Empresarios de Combustible presentaba un proyecto para

regular el cierre de determinadas estaciones de servicio durante la noche, de acuerdo con la importancia

de cada carretera y el volumen de tráfico.

El total de gasolineras que se adhieren a la idea de cerrar por la noche, estableciendo un servicio alterno

de guardia, llega a las trescientas, aunque es presumible que si CAMPSA da su visto bueno, el número se

eleve considerablemente. Se estima conveniente que durante la noche, la distancia entre gasolinera y

gasolinera de guardia no supere los treinta kilómetros en carreteras nacionales.

Los empleados de las estaciones de servicio de toda España y, sobre todo, aquellos que trabajan de noche

en algunas apartadas de la civilización, esperan que CAMPSA dé el visto bueno a esta idea, incluso

algunas directivos de la empresa han declarado que la petición se ha acogido de forma muy favorable.

Esos 140 atracos han puesto nerviosos a los 24.000 empleados de gasolineras. Con frecuencia, tas paginas

de sucesos de loa periódicos recogen nuevos atracos, amenazas de muerte a los ´empleados, y en algunas

ocasiones, el olor a sangre borra el tufo a gasolina junto a los surtidores, y la vida de un trabajador se

apaga como tributo a una dedicación y a un sueldo diario de 480 pesetas, sobré el que mas adelante

hablaremos.

Los dueños d« las estaciones de servicio, al planteárseles el problema de Ja frecuencia en los atracos y las

protestas de sus empleados exigiendo seguridad para sus vidas, optaron entre dos alternativas: cierre

nocturno de las estaciones de servicio o contratación de vigilantes para la noche, desistiendo de esta

última solución, porque supondría un gasto anual muy cercano a las quinientas mil pesetas.

Morir por 480 peseta» diarias

Uno, cuando se pone a escribir sobre actividades laborales, no sabe ya cómo medir el riesgo en cada una

de ellas. Bomberos, mineros, obreros de la construcción, estanqueros, camione-ros, están sujetos al riesgo

de los peligros propios del oficio, d« los accidentes en el mismo, y ahora, el de los atracos. Los empleados

de las estaciones de servicio—las cifras ahi están co-mo triste confirmación—se han visto sacudidos por

una oleada de atracos, sangre y muerte. Han ofrecido su vida por el raquítico sueldo de 480 pesetas

diarias, más las omnipresentes propinas, auténtica tabla de salvación también, lamentablemente, en este

gremio.

Un grupo de estos empleados se nos quejaban de que los expendedores de CAMPSA, lo» que están al

servicio de los surtidores dentro de los cascos urbanos, tes doblan el sueldo. "Ganan 23.000 pesetas al

mes, más plus de transporte, asistencia al trabajo y plus d« toxicidad. Precisamente, respecto a este último

plus, fue reconocido para los empleados de estaciones de servicio por real decreto de 1923, pero hasta

ahora no lo hemos cobrado."

Las quejas sobre los salarlos actuales son unánimes. Piensan que 24.000 trabajadores que dejan cada año

a Hacienda cuarenta mil millones de pesetas, deberían tener unas remuneraciones mucho más adecuadas a

las necesidades del momento. Exigen asimismo se les haga un seguro de vida que ponga a sus familias a

cubierto del riesgo que está empezando a tener la profesión. Por otra parte, se quejan de que tienen que

cumplir otros trabajos que escapan, a los de simple expendedor de gasolina, como puedan ser el medir y

dar aire a los neumáticos, arreglar pinchazos y, a veces, hacer hasta de mecánicos, sin otra remuneración

que la voluntariosa propina del cliente.

Peticiones a CAMPSA

Por su parte, los dueños de las gasolineras tampoco están muy conformes con la marcha del negocio.

Al margen de la Importancia que tiene el riesgo de la vida humana expuesta a los frecuentes atracos, las

recaudaciones corren también evidente peligro; de ahi que lo» dueños hayan estado rotundamente de

acuerdo en el cierre nocturno de las gasolineras. Por otra parte, solicitan a CAMPSA ampliar 1» vigencia

de los planes nacionales de estaciones d« servicio de cinco a diez años; la revisión de las comisiones

efectuarla anualmente, en vez de cada dos años; en este sentido, aumento de un 25 por 100 sobre los

actuales márgenes de la comisión por ventas —1,15 pesetas-litro—; suprimir la reversión al Estado de las

instalaciones a los setenta y cinco años.

Hacen especial hincapié en este último punto. Las ordenanzas reguladoras del sector concesionan los

servicios por espacio de setenta y cinco años; cumplido este plazo, revierten al Estado, perdiendo los

dueños todos los derechos sobre la instalación de las mismas. Piensan, también, que aparte de suponer un

quebranto económico para sus empresas, esta reversión supondría un grave problema a CAMPSA, que

tendría que ir absorbiendo una importante mano de obra.

Los "gasolineros" opinan

Juan Rey: "Ante todo, exigimos seguridad. Que las estaciones cierren por la noche, estableciendo un

servicio de guardia, y que éstas tengan vigilancia policial o de la Guardia Civil. Por otro lado, nuestros

sueldos son bajísimos y no hay quien trabaje en estas condiciones de no ser por las propinas."

Felipe Ortuño: "No se nos paga plus de toxicidad y hay muchos compañeros que acaban enfermos por

los gases que desprenden los combustibles. Tampoco se nos paga peligrosidad, y ésta,

indudablemente, existe. Exigimos salarios justos y que no tengamos que depender de las propinas o echar

más horas que un sereno."

Juan Ruiz: "Ante todo, se nos tiene que garantizar seguridad. Los últimos atracos ponen á uno los

pelos de punta, y es que no merece la pena arriesgar la vida por los sueldos que cobramos. La gasolina

sube con frecuencia y nuestros sueldos ahí están, tan bajos como siempre. Esto es de pena."

A. R. L.

 

< Volver