Autor: López Sancho, Lorenzo (ISIDRO). 
   Polémica de la lengua     
 
 ABC.    20/03/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

VIERNES 20-3-81

Planetario

Polémica de la lengua

Amando de Miguel tiene acreditada su libertad de espíritu, su sano inconformismo, cuando era difícil

hacerlo: en los tiempos anteriores al restablecimiento de la Monarquía. Lo mismo que entonces osó más

de una vez poner el atrevido dedo en llagas que le supuraban a España, lo pone ahora, y muy

oportunamente, en esa del intento de postergar de Cataluña la lengua castellana que, junto a la catalana, es

allí cooficial según la discutible y discutida Constitución, y es de uso generalizado no por opresiones, que

nunca nos parecieron aceptables, sino por la acción misma de la Historia y por una suerte de misteriosa

gravitación de la cultura.

Si hay algo profundamente legítimo es el amor de los catalanes a su lengua y a su cultura, y si hay algo

biológicamente innegable es que, para fortuna de Cataluña, esa cultura es bilingüe con todo el

enriquecimiento que el bilingüismo aporta a los pueblos que saben aprovecharlo y no convertirlo en

pretexto de hostilidad, como en Bélgica, a veces, sucede entre flamencos y valones. De rni larga

experiencia profesional conservo como uno de los recuerdos más valiosos la cordialidad con la que los

catalanes me adoptaron rápidamente durante los años en que envié desde París a ese gran diario, orgullo

de Cataluña y de España, que es «La Vanguardia», mis crónicas, naturalmente escritas en lengua

castellana. No era la lengua barrera entonces. Sería torpeza insigne tratar de hacer de la lengua barrera

cuando el catalán recupera, gracias a la democracia, su legítimo derecho de oficialidad y algunos

políticos, tan propicios a la agresividad como a tumbarse bajo los escaños en cuanto han provocado la

inadmisible presencia de una metralleta, se apresuran a la discriminación estúpida —la haga quien la

haga— de las banderas y de las palabras.

Hacía notar Ramón Llull en el «Félix de les Mervelles del Mon», y han corrido siglos, lo que llamaba

diversidad de la virtud vegetativa por la cual, en un mismo árbol, hojas y flores, aun siendo del mismo

tronco «no estant la una fulla laltra ne la una flor estant laltra flor», componían un todo, una unidad hecha

de diversidades, y en un precioso «Bestiari» del siglo XV se dice que «la sígala si es creatura que ha en si

una diversa natura: que ella se delita tant en lo seu cantar, que´n pert tot son enteniment». Nadie creerá

que el catalán de hoy está como la cigarra, dispuesto a deleitarse tanto con su propio canto como para

perder «tot son enteniment». Los siglos, sin borrar los originarios caracteres, nos han fundido a todos los

españoles y somos un pueblo hecho de pueblos, cosa que también pasa en otras naciones.

Fortalecer las lenguas autóctonas, espigar en el alma propia de los pueblos es una actitud no sólo natural,

sino salvadora. Eso hacen los pueblos diversos que hoy se llaman Yugoslavia y eso hacen en Francia

pueblos que aman sus viejas raíces culturales y lingüísticas. Pero no hagamos del lenguaje muro de la

vergüenza, barrera discriminadora. Tenemos, además del local, uno general, el castellano, hablado por

trescientos millones de seres en todo el mundo. Otro día hablaré de cómo grandes intelectuales

extranjeros me han dicho envidiarnos esa fuerza.—Lorenzo LÓPEZ SANCHO.

 

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