Más de 2300 profesionales e intelectuales denuncian la discriminación del castellano. 
 La Generalidad de Cataluña, dispuesta a acometer la normalización lingüística     
 
 ABC.    19/03/1981.  Página: 28. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

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CULTURA Y SOCIEDAD

JUEVES 19-3-81

Más de 2.300 profesionales e intelectuales denuncian la discriminación del castellano

La Generalidad de Cataluña, disputo a acometer la normalizacion linguistica

MADRID. El artículo tres del Estatuto de Cataluña, que habla del catalán como «lengua propia» del ente

autonómico, ha levantado, a la hora de su aplicación y desarrollo, una gran polémica, una especie de

«guerra de manifiestos» entre los castellano-parlantes, que se quejan de tratos discriminatorios y grupos

de catalanes que disienten de los cargos de éstos. En medio de la polémica —y, sin duda, con

intenciones mediadoras— el Consejo ejecutivo de la Generalidad ha hecho pública una

nota oficial en relación con la política lingüística que sigue en Cataluña, en el sentido de

que el Gobierno de la Generalidad está dispusto a hacer respetar los derechos

lingüísticos de todos sus ciudadanos. Incluso, el obispo de Lérida, monseñor Ramón

Malla i Call, ha señalado que para la Iglesia no hay problemas, porque ésta se acomoda

tanto como puede a la forma de ser de cada uno de sus diocesanos o de sus

comunidades.

La cuestión tiene sus antecedentes en el manifiesto por la igualdad de derechos lingüísticos en Cataluña,

firmado el pasado día 25 de enero por parte de dos mil trescientos profesionales e intelectuales residentes

en Cataluña, entre los que figuran personalidades como Amando de Miguel, catedrático de la Universidad

de Barcelona; Carlos Sahagún, premio nacional de Literatura 1980; Federico Jiménez Losantos, escritor;

Sanyiago Trancen, escritor; J. L. Reinoso, profesor y secretario del Colectivo de Funcionarios del Estado;

Jesús Vicente, diputado provincial por Barcelona, entre otros varios.

HECHOS QUE VIENEN SUCEDIENDO

Los firmantes venían a llamar la atención de hechos que vienen sucediéndose desde hace tiempo, en que

«derechos tales como los referentes al uso público y oficial del catalán y-el castellano, a recibir la

enseñanza en la lengua materna o a no ser discriminados por razones lingüísticas» están siendo

despreciados no sólo por personas o grupos particulares, sino por responsables de poderes públicos, sin

que el Gobierno central hasta ahora parezcan dar importancia a este hecho gravísimamente

antidemocrático.

No hay ninguna razón democrática—aseguraba el manifiesto— que justifique el propósito de convertir el

catalán en la única lengua oficial de Cataluña, tal y como lo muestran los siguientes hechos: presentación

de comunicados y documentos del actual Gobierno de la Generalidad y de parte de organismos oficiales

redactados exclusivamente en catalán; uso casi exclusivo del catalán en reuniones oficiales; nuevas

rotulaciones públicas exclusivamente en catalán; declaraciones de organismos oficiales y de responsables

de cargos públicos que producen malestar entre la población, como las recientes del Colegio de Doctores

y Licenciados de Cataluña y de responsables de cargos del actual Gobierno de la Generalidad; proyecto

de leyes, como el de «normalización del uso del catalán» que no tienen en cuenta la realidad social y

lingüística de Cataluña.

NO A LA SUSTITUCIÓN DEL CASTELLANO

Se considera por estos firmantes que si el castellano es también lengua oficial de Cataluña, su

desaparición de la vida pública sería un motivo de discriminación para la mitad de la población de

Cataluña, que tiene como lengua propia el castellano. El principio de cooficialidad —añaden— es muy

claro y no supone ninguna lesión del derecho a la oficialidad del catalán, por todos defendida. Les resulta

sorprendente que se hable por parte de altos cargos de Justificar la sustitución del castellano por el catalán

como lengua escolar de los hijos de los emigrantes, ya que durante muchos siglos han caminado ambas

lenguas juntas construyendo un patrimonio cultural e histórico común que hoy se debiera afianzar más

que nunca. Resulta insostenible, siempre según el manifiesto de profesionales e intelectuales, pretender

que esa inmensa mayoría de inmigrantes, que comparte-la lengua española, no forma una comunidad

lingüística y cultural, sino que sólo posee retazos de culturas diversas reducibles a folklore. Añaden que

no están en contra del conocimiento del catalán ni del uso por parte de quien lo desee, sino de la

propensión de sustituir, por principio y mayoritariamente, la_ lengua de los castellanohablantes por el

catalán, sustitución que habría de realizarse de grado o por fuerza, como algunos llegan a decir, mediante

la persuasión; la coacción o la imposición, según los casos.

EL CATALÁN COMO ARMA DISCRIMINATORIA

En el citado escrito se advierte también que el conocimiento del catalán puede ser utilizado —y ya lo está

siendo— como arma discriminatoria y como forma de orientar el paro hacia otras zonas de España. El

ambiente de presiones y el malestar creado ha originado ya una fuga considerable no sólo de enseñantes e

intelectuales, sino también de trabajadores. Por último, los firmantes del manifiesto declaran que mientras

no se reconozca públicamente la realidad social y lingüísticamente plural de Cataluña y no se legisle

pensando en respetar escrupulosamente esta diversidad, difícilmente se podrá intentar la construcción de

ninguna identidad colectiva. Cataluña, como España, ha de reconocer su diversidad si quiere organizar

democráticamente la convivencia. Es preciso —añaden— defender una concepción pluralista y

democrática, no totalitaria, de la sociedad catalana, sobre la base de la libertad y el respeto mutuo y en la

que se pueda ser catalán, vivir enraizado y amar a Cataluña, hablando tanto en catalán como en

castellano.

GARANTÍA DEL USO NORMAL Y FORMAL DE AMBOS IDIOMAS

La nota oficial del Consejo Ejecutivo de la Generalidad en relación con la política lingüística, además de

señalar que el Estatuto de Cataluña tiene rango de ley, señala el desequilibrio existente en beneficio del

castellano.

El texto íntegro dice así:

«1. El pueblo catalán ha aceptado un referéndum, y el Rey de España ha promulgado, previa aprobación

por las Cortes Españolas, el Estatuto de Cataluña, que constituye, juntamente con la Constitución

española, el marco en que ha de desarrollarse la vida colectiva en Cataluña. El Estatuto tiene rango de ley

orgánica del Estado y, como tal, ha de ser respetada por todos los españoles.

2. El artículo 3 del -Estatuto, después de proclamar el catalán como lengua propia de Cataluña y como su

lengua oficial, al lado del castellano que es oficial en todo el Estado, añade en el punto tres: «La

Generalidad garantizará él uso normal y oficial de ambos idiomas, tomará medidas necesarias para

asegurar su conocimiento y creará las condiciones que permitan llegar a una igualdad

 

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