Susceptibilidad catalana     
 
 Diario 16.    09/04/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Susceptibilidad catalana

El presidente de la Generalitat, señor Pujol, salió ayer compungido del palacio de la Moncloa, sugiriendo

ante dos cámaras de la televisión que el esfuerzo de los partidos mayoritarios para asentar el proceso

autonómico podía encubrir, en realidad, la intención de recortar los poderes de Cataluña.

Pocos días antes, un artículo satírico sobre la cuestión lingüística —más ingenuo y naif que otra cosa

publicado en este periódico, provocaba el rasgamiento de vestiduras de todo un sector del stablishment

periodístico y cultural de la Ciudad Condal.

¿Qué diablos está pasando en Cataluña para que en una encrucijada tan trascendental para todos, sus

mejores energías parezcan dilapidarse en una posición defensiva frente a una supuesta ofensiva que,

francamente, no vemos por ninguna parte?

Las altas calidades cívicas del pueblo catalán, su prosperidad económica y su sustrato cultural constituyen

uno de los grandes activos que deben inclinar en el sentido correcto la balanza de la democracia en

España. Todo ello tiene como plataforma de desarrollo, ahora, uno de los techos autonómicos más

amplios de cuantos existen en Europa. El «Estatut» está ahí y nadie pretende reformarlo.

A veces parece como si el señor Pujol quisiera embarcar a su pueblo en una dinámica de

hipersusceptibilidad consistente en luchar por cuestiones fronterizas, en vez de aprovechar la virtualidad

de lo mucho que está vigente y no es motivo de disputa.

Es en estos momentos cuando más se echa de menos la sensatez y el posibilismo del honorable

Tarradellas.

 

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