Autor: Quintá Sadurní, Alfonso. 
 El presidente dela Generalidad enjuicia el momento político tras su entrevista con Leopoldo Calvo Sotelo. 
 Yo también le hablé claro al presidente del Gobierno, afirma Jordi Pujol     
 
 El País.    12/04/1981.  Página: 16. Páginas: 1. Párrafos: 28. 

16/NACÍONAL

POLÍTICA

EL PAIS, domingo 12 de abril de 1981

El présidente de la Generalidad enjuicia el momento político tras su entrevista con Leopoldo Calvo Sotelo

"Yo también le hable claro al presidente del Gobierno", afirma Jordi Pujol"

El miércoles pasado, al término de su entrevista con el presidente del Gobierno, Jordi Pujol se mostraba

receloso de la política autonómica propiciada por et Gabinete de Leopoldo Calvo Sotelo. Cuatro días

después, da la impresión de que el pesimismo y la desconfianza del presidente de la Generalidad de

Cataluña no han aumentado, pero tampoco han disminuido. «Aún no pasa nada», afirma en estas

declaraciones Jordi Pujol, «pero hay un gran cambio de clima», que en su opinión tiende a convertir a

Cataluña en chivo expiatorio de una crisis que no ha provocado. La desnaturalización del Estatuto de

Autonomía de Cataluña, el gran peligro que se advierte, sería para Pujol una peligrosa maniobra

desesíabilizadora.

ALFONS QUINTA

Pregunta. ¿El tono pesimista de sus manifestaciones Iras la visita al presídeme Calvo Sotelo indica que

después del golpe de Estado del 23 de febrero se ha iniciado una involución en el tema autonómico

catalán?

Respuesta. No puedo creer que a partir del 23 de febrero se inicie una nueva etapa en política autonómica.

No deben dramatizarse mis declaraciones después de mi visita a Calvo Sotelo. Me limité a decirle que

había puntos de inquietud: el atasco en la negociación sobre valoraciones de las transferencias, las leyes

de armonización, la comisión de expertos y. eí proyecto de ley de régimen local. Cada uno de estos temas

puede tener una buena solución, pero forman un conjunto que, desde Cataluña, se mira con mucha

preocupación, no sólo por parte de la Generalidad, sino también por el conjunto.de fuerzas políticas y

sociales.

Cabe hacer vanas suposiciones respecto a estos temas. Una, consiste en considerar la posibilidad de que

los problemas sobre las valoraciones de las transferencias sean técnicas; otra suposición es considerar que

se trata de dificultades políticas. Si son técnicas, y además existe a nivel político, superior la voluntad

política de superarlas, no tenemos por qué preocuparnos. Si el problema es exactamente lo contrario de lo

que acabo de suponer, ello puede significar el fracaso de la autonomía catalana y, obviamente, el inicio de

una desestabilización en Cataluña. Las leyes de armonización pueden también tener/unos contenidos muy

aceptables y que guarden pleno respeto a la Constitución y al Estatuto. Respecto ala comisión de expertos

ya hemos dicho q»e no tíos parece un camino adecuado ni necesario, pero también, a este respecto, puede

darse un resultado que no tenga consecuencias demasiado graves, En especial, si las decisiones se toman

donde se han de tomar, es decir, a nivel político y sin tocar un ápice del Estatuto de Autonomia,

En cuanto al proyecto de ley de Régimen Local, si se aprobase, constituiría una auténtica laminación del

poder de la Generalidad, hasta e! punto de que las competencias del Estatuto de Autonomía quedarían

muy reducidas. Ello sería tan grave que creo sinceramente que los puntos del proyecto de ley que

causarían esta laminación no prosperarían. En todo caso, nosotros hemos.de advertir que estamos en

contra y elio no ha de escandalizar a nadie.

P. En síntesis, no pasa nada, pero puede pasar.

R. Aún no pasa nada, pero hay un gran cambio de clima. Nosotros hemos de salir al paso de este cambio.

No me refiero a un cambio de estilo en la negociación. Quiero decir que hay urTclima que hace

que en Cataluña haya gente que piensa que nosotros nos hemos de convertir en el chivo expiatorio de

una situación de crisis que nosotros creemos que no es culpa de Cataluña.

P. Como hecho concreto, lo que ya se ha producido es el recurso en contra de la ley autonómica

transfiriendo a la Generalidad las competencias de las diputaciones.

R. La gran mayoría de las fuerzas políticas catalanas cree que las diputaciones han de integrarse en la

Generalidad de una manera que sea acorde con la Constitución. Por otro lado, bajo ia Generalidad

provisional se negoció esta cuestión y pareció que el Gobierno estaba dispuesto a traspasar muchas de las

competencias de las diputaciones a ía Generalidad. El entonces ministro del Interior, Rodolfo Martín

Villa, traspasó a la Generalidad en 1978 el servicio de obras y servicios de las corporaciones provinciales,

y ahora el proyecto de ley de Régimen. Local afirma que laí competencia ha de ser devuelta a las

diputaciones. Esto es un auténtico trágala. Por este camino hemos de plantearnos dos puntos de reflexión.

" Lo de las diputaciones es un auténtico trágala "

P. ¿Estamos en una tempestad en un vaso de agua o al borde del precipicio en cuanto a la Autonomía

catalana?

R. El presidente del Gobierno nie dijo que existía la voluntad de aplicar íntegramente el Estatuto de

Autonomía; por lo tanto, confío en que será asi. Lo que pasa es que hay dificultades objetivas que nacen

de que el planteamiento autonómico que hicieron en la Constitución las fuerzas parlamentarias españolas

mayorítarias; tiene efectos muy graves,y yo comprendo que los quieran solucionar. Pero no dándoles una

interpretación disminuidora de nuestro Estatuto.

P, Fuentes deí Gobierno indicaron, según la Prensa, que lo único que había pasado en su entrevista con

Calvo Sotelo es que el presidente del Gobierno le había hablado con claridad.

R. Hace años que conozco al señor Calvo Sotelo y siempre me ha hablado con claridad. Y yo también

siempre Je he hablado con claridad. Es lo que hice el pasado miércoles. Pero siempre nos hemos

entendido y confío en que esta vez no será la excepción,

P. Entonces, ¿dónde nacen las diferencias?

R. Desde el momento en que se aceptó la homogeneidad autonómica se planteó también el íe-ma del

techo autonómico. Pero ahora hay unos estatutos —como el nuestro— que han marcado un techo. El

techo marcado por este Estatuto de Autonomía ha sido aprobado por e! Congreso de los Diputados y

eîSenado y plebiscitado por el pueblo catalán, El texto de este Estatuto no se puede desnaturalizar ni

aunque sea basándose en dictámenes jurídicos. El Estatuto de Autonomía es un hecho resultante de la

voluntad política del Parlamento español y del pueblo de Cataluña.

P. De todas maneras..,, ¿están dispuestos a aceptar la oferta que íe hizo el presidente del Gobierno,

Leopoldo Calvo Sotelo, de participar en las reuniones políticas una vez presentado el dictamen de ía

comisión de expertos.

R. Evidentemente que sí. Nosotros siempre hemos deseado estar presentes con espíritu constructivo en

todas ías grandes decisiones políticas de! Estado español, y no solamente las autonómicas, sino también

las económicas, las estrictamente políticas de desarrollo general, etcétera.

" La lengua y la cultura hacen de Cataluña una comunidad diferenciada "

P. El cambio de clima al que usted se refería no parece privativo del Gobierno español. Ha habido

también algunas tornas de posición críticas desde sectores de opinión, en concreto por parte de algunos

órganos de información,

R. Nos dicen que hemos cometido errores. De todos modos, hasta hace sólo dos meses nos decían que lo

habíamos hecho muy bien y todo eran elogios. Es más, inmediata- haya podido producir este cambio.

Pero, aparte de todo ello, hay dos hechos que durante estos últimos meses se han ido poniendo en

evidencia y que me parece que no han sido bien digeridos. Uno es que la autonomía es un auténtico

desplazamiento de poder. Las competencias que tenemos, por ejemplo, en turismo, cultura o vivienda,

exclusivas de la Generalidad, según ei Estatuto, significan que hay toda una serie de decisiones que, a

partir de este momento, ya no se toman en Madrid. Ello tendría que significar, para entendernos, que el

puente aéreo Madrid-Barcelona debería ir un poco más vacío y que en Madrid se tendrían que amortizar

unas plazas de funcionarios que se tendrían que crear en Cataluña.

El otro punto que ha causado un impacto negativo es el lingüístico. Lo que hace de Cataluña una realidad

diferenciada dentro de España es la lengua y la cultura. Es una diferencia que no molesta cuando se

mueve en el campo folklórico o en una situación de anemia, incluso cuando se da esta situación de

anemia —casi de pronóstico mortal—, parece de buen tono declararse protector de nuestra lengua. Pero

cuando se reaviva un poco, no mucho; cuando se consiguen tres horas semanales de enseñanza de catalán

en todas ías escuelas de Cataluña; cuando se consigue que un 4% de los escolares sean enseñados en

catalán cuando se logra un 10% de horas de emisión de televisión en catalán cuando alguien reclama la

mente después del 23 de febrero me inundaron de cartas de felicitación y apoyo de toda España. El

cambio resulta sorprendente. Yo agradeceré que nos explique los errores, pero me parece difícil de

entender que ea un roes y medio se auténtica cooficialidad, sucede que ello, a algunos sectores, les causa

el efecto de una pedrada en el ojo.

P, Sectores empresariales y algún profesor universitario han criticado Sa autonomía catalana,

argumentando que podría presuponer una pérdida de ia unidad def mercado español y un inconveniente

para el ingreso en la Comunidad Europea.

R. Precisamente el mismo día que visité al presidente aei Gobierno clausuré en Barcelona un cursillo

sobre la Comunidad Económica Europea en el que participaron, entre otras personas, eí secretario de

Estado, Raimon Bassols, y el embajador Alberto Ullastres, y en el cual abordé este tema. En efecto, se ha

llegado a decir que la autonomía dificultará ía entrada de España en la Comunidad Económica Europea.

Es falso que el Estatuto de Autonomía de Cataluña rompa la unidad económica de España. No introduce

ninguna limitación a la circulacíón de capitales ni a la de mano de obra. No otorga competencias

arancelarias. Tampoco en matena de política monetaria. ¿Dónde está, por tanto, ía ruptura de ía unidad

económica? Por otro lado, el artículo 12 del Estatuto de Autonomía especifica suficientemente bien el

marco en el cual se han de mover nuestras competencias económicas. Sus límites son la planificación del

Estado y su política monetaria. Lo que resulta aún más sorprendente que lo que acabo de comentar es que

haya quien diga que nuestra autonomía dificuita las negociaciones para la integración europea. Si a

alguien le interesa ía auténtica unidad de mercado de España es a Cataluña, por razones obvias.

P. Pocos meses después del proceso democrático surgido el 14 de abril de 1931, lo que podríamos llamar

eí tema catalán dividió a la opinión pública española. En cambio, en el proceso democrático generado tras

la muerte del general Franco, Cataluña parecía no ser ya un tema polémico, para incluso convertirse en un

ejemplo y en un modelo de cohesión para la democracia española. ¿Cree que estamos volviendo a la

situación de 1931 y años siguientes, de enconada polémica pública?

H. Es exacto que ha sido motivo de elogio el papel jugado por Cataluña en ía transición democrática que

nos ha tocado vivir. Ello ha sido un gran orgullo para nosotros, y es nuestro deseo que podamos continuar

desempeñando este papel. Yo personalmente, mi partido y el Gobierno de la Generalidad haremos todo lo

posible para que siga siendo asi Evidentemente, un hecho que nos lo dificultaría —porque actuaría en

sentido desestabilizador— sería la desnaturalización de nuestra autonomía.

P. La autonomía catalana, con su espíritu y su práctica pacdsta y moderada, no parece haber ido más lejos

que la vasca, cuyas características patecen- muy diferentes. Alhí está el concierto económico vasco, por

ejemplo,

R. En primer lugar debo decirle que, pese a todo, sigo considerando positiva, en líneas generales, la

política de aplicación del Estatuto que el Gobierno y la Generalidad han llevado a cabo hasta ahora, y, en

segundo lugar, no me fijo en los otros casos autonómicos, porque nuestro autonomismo responde a una

voluntad de defensa de nuestra identidad, no a un «agravio comparativo» ni a un mimetismo.

 

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