Autor: Sopena Daganzo, Enrique. 
   El PSUC, en busca de la democracia     
 
 Informaciones.    22/04/1978.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

El P.S.U.C., en busca de democracia

Por Enrique SOPENA

RAFAEL Vidiella, más de ochenta años, antiguo cenetista, activo sindicalista que participó en la

histórica huelga de la Canadiense, en los primeros años de este siglo, cofundador del P.S.U.C. -julio de

1936, pocos días después de la sublevación militar-, consejero de la Generalidad en los Gobiernos

autónomos presididos por Lluis Companys -en plena guerra civil , exiliado durante todo el período,

franquista, tomó la palabra en medio de las innumerables discusiones que jalonaron la reunión del comité

central, el pasado fin de semana.

Iba a hablar un símbolo, como lo es Pasionaria para el P.C.E. Cuarenta años de residencia en los países

del Este. Regresó poco antes de la legalización de los comunistas. Miles de personas le esperaban, un

domingo de invierno. En la recepción posterior estaba, entre otros, el rector de la Universidad, Manuel

Jiménez de Parga, quien luego seria ministro de la U.C.D., ahora ya ex ministro.

Dijo Vidiella: «Aquí estamos discutiendo si incluir el término "leninismo" es mas revolucionario que

suprimirlo. En nuestros congresos quedamos muy satisfechos porque el leninismo no desapareció de los

postulados del P.S.Ü.C. Sin embargo, yo opino que nos olvidamos de algo mucho mas revolucionario, al

menos a mi juicio. En cambio, ese algo aparece en la tesis propuestas por el P.C.E. Es, sencillamente, el

vocablo «democrático», acentuar la vertiente democrática es ahora, creo yo, mucho más revolucionario

que insistir en la permanencia del leninismo.»

¿Fue la posible contraposición entre «leninistas» y «demócratas» el motivo profundo de la crisis que es

talló hace quince días en el seno del P.S.U.C. y que, concluida sin vencedores ni vencidos, supone, como

mínimo, una nueva y seria advertencia de Que muchas cosas pueden estar cambiando en los partidos

comunistas, como se demuestra, por ejemplo, en la catarata de criticas Que estén lloviendo públicamen

te sobre Marcháis debido a la línea adoptada en el P.C.F, ante los recientes comicios franceses?

Acaso el dilema no sea tan esquemático ni tan simple. La batalla del P.S.U.C. ha contenido otros fac

tores, tal como se ha intentado explicar detalladamente a través de INFORMACIONES. La oportunidad

o inoportunidad de introducir la discusión en ese momento, cuando el P.S.U.C. había salvado el escollo

cuatro meses antes, en su propio congreso, y cuando el replanteamiento venía exigido por causas es

trictamente ajenas a la organización catalana (las necesidades del «carrillismo» de ofrecer al máximo una

imagen eurocomunista pura del P.C.E.), es otro punto que explica las tensiones. Asimismo, parece con

veniente recordar la desafortunada intervención de Santiago Carrillo adando lecciones» según un des

tacado defensor precisamente de la linea «euro»-, y olvidando, tal vez, que el P.S.U.C. recibió un mayor

espaldarazo electoral que el P.C.E. «La precipitación en imponer la liquidación del leninismo fue, sin du

da, una equivocación grave. Carrillo tiene demasiada prisa. Hubiera sido mejor, quizá, esperar a que lo

hicieran los comunistas Italianos, El argumenta que hemos de recuperar cuarenta años de retraso y que

no podemos enquistarnos como el Partido Comunista Portugués. Pero, a veces, la prisa puede ocasionar

problemas de digestión entre las bases, acaso como ha ocurrido en el P.S.U.C.», añadió el citado defen

sor «euro» en conversación con este cronista.

LAS DIVERSAS VERTIENTES DE UN PARTIDO

Efectivamente, una suma de aspectos muy diversos aparece en el fondo de la crisis del comunismo

catalán, no sólo se ha ventilado el dilema entre "eurocomunistas" y «le

ninistas». Junto a situaciones incluso generacionales el recelo de algunos "históricos» ante la ascensión

de determinados intelectuales más o menos jóvenes-, no puede silenciarse la dimensión nacionalista

que siempre ha procurado salvaguardar el P.S.Ü.C. Este partido ha cuidado tradicionalmente de figurar

como un partido que, aun manteniendo lazos fraternales y muy estrechos con el P.C.E., tiene una

dinámica propia, perfectamente diferenciada de la organización que dirige Santiago Carrillo. Ademes,

últimamente -y a raíz de los resultados electorales-, los dirigentes del P.S.U.C. han exhibido un vi

sible orgullo al haber superado en toda la regla a los porcentajes «peceros». El P.S.U.C., aquí, sostiene

una linea unitaria que arranca de muchos años atrás y que encontró en organizaciones como la Asamblea

de Cataluña o el Consejo de Fuerzas Políticas (recién muerto Franco), su máxima expresión. Así como

el P.C.E. y el P.S.O.E. siguieron, durante la clandestinidad, tácticas opuestas y distanciadas entre sí, en

Cataluña el entendimiento entre el P.S.U.C. y los socialistas, por ejemplo, ha sido una constante, sobre

todo por lo que hace referencia al sector que capitaneaba entonces Joan Raventós, y que, con el tiempo, se

ha convertido en el aglutinador del socialismo catalán. El mismo consejo ejecutivo de lo Generalidad -

que es, en la practica, un Gobierno de concentración-, es presentado por el P.S.U.C como otra victo

ria de sus tesis mas queridas, pues bien, los comunistas catalanes argumentan que su éxito en las urnas

se fundamenta justamente en el hecho de haber impulsado la unidad entre unos y otros, extremo que, por

razones que no son del caso, jamás consiguió abiertamente el P.C.E. Que, después del 15 de junio,

Carrillo haya forzado al P.S.U.C, a jugar a su ritmo, no deja de constituir otro de los puntos decisivos de

loe pasados enfrentamientos.

Pasada la tempestad -resuelta con la rara habilidad de los catalanes para tejer pactos, por sofisticados

que éstos puedan parecer-, el P.S.U.C. ha restañado sus heridas internas con un coste aparentemente

reducido. Es más, tanto los «euros» como los «leninistas» han optado por capitalizar al máximo sus

rivalidades. En una rueda de prensa verdaderamente insólita, Antonio Gutiérrez Díaz -secretario

general revalidado-, explico con todo lujo de detalles la película de los conflictos sin escamotear las

posiciones de unos y otros. Tal vez el consejo de Vidiella de acentuar las vertientes democráticas hizo

reflexionar a las dos partes de que abrirse a la Prensa y, a su vez, abrir el debate a las bases del partido -

tal fue acordado-, podría significar la demostración práctica de que el P.S.U.C. habla decidido, de

verdad, escoger el camino de la libertad.

Los frutos no tardaron en producirse. Un periódico como «La Van guardia», editoralizó inm e d i a t a

mente con tonos.de expectación positiva -no exenta de las naturales cautelas- en torno al fenómeno

que se esté, observando en el P.S.U.C. "Es quizá una utopía», venía a afirmar el periódico mencionado,

pero -subrayaba- es una utopía que merece la atención general.

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