Autor: Cardín, Alberto. 
 El atentado contra Jiménez Losantos... Una bala contra el manifiesto de los 2300. 
 Un largo adiós     
 
 Diario 16.    22/05/1981.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Un largo adiós

Alberto Cardin

Entre las «quintas plumas» de Ansón y las «sextas columnas» de Senillosa, unos cuantos van quedándose

fritos. De la interpretación paranoica no se salva nadie, y Clara Sterling, a este respecto, no delira mucho

más de lo que por el lado opuesto delira Gonzá-lez-Mata. Lo importante, sin embargo, no es quién mueve

los hilos de las tramas internacionales, negras o rojas, sino que haya individuos dispuestos a apretar el

gatillo contra otros por simples diferencias de opinión.

El problema es que en un mundo tan intrincado, la razón como toma en consideración de múltiples

variables, aboca generalmente al escepticismo o a la perplejidad, y no resulta nada fácil

moverse por este mundo sin ñrmes seguridades: la facilidad del gatillo, la evidencia del cuerpo masacrado

del contrincante, ofrecen una prueba palpable que el razonar ya no aporta.

Y esto, que parecía cosa de turcos subdesarrollados y de vascos antirrazonan-tes, a fuer de matriarcales,

ha venido a hacer su aparición en la apolínea —eso decía Madariaga—, pactista y llena de seny Cataluña

de estos días. ¿Se trataba tal vez de un mito? ¿Era más cierta tal vez aquella otra Cataluña de las matanzas

medievales, la de da venganza catalana»?

Tampoco me interesa averiguarlo. Vine a Barcelona en el 73, desde el extranjero, pensando y amando a

la última ciudad cosmopolita que parecía quedar aún en Europa, y veo surgir los primeros coletazos del

terrorismo nacionalista —«apolíneo», sin duda, nada de tiros en la nuca— en una Barcelona cada vez más

provinciana.

No se preocupen los señores de Terra Lliure, no necesitan asustarme para que me vaya, como no sea que

quieran dejarme un recuerdo imborrable. Lo decía ya en un artículo anterior: les dejo, toda para ellos, su

dulce y tónica Cataluña. Sólo unos pocos meses para dejar a punto mis asuntos y se verán libres de este

«ocupante», que ha querido a Barcelona y ha gozado de ella como nunca seguramente lo harán ellos.

 

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