Jiménez Losantos  :   
 O yo que tú no lo haría, forastero. 
 Diario 16.    22/05/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Jiménez Losantos

(O yo que tú no lo haría, «forastero»)

«Seguramente yo, y otros como yo, nos "quemaremos" en estos primeros lances reivindicativos, pero a la

larga, como el "hecho vivo de Cataluña" ha subsistido, el hecho de la cultura en castellano en Cataluña,

subsistirá. Porque tenemos derecho y, sobre todo, porque tenemos razón.»

Con estas palabras acababa Federico Jiménez Losantos su libro «Lo que queda de España», en la

primavera del 79, un título que removió las quietas aguas culturales del posfranquismo poniendo sobre el

tapete el cruel tema de la discriminación de «els altres catalans» y de sus culturas en Cataluña.

Desde la aparición de «Lo que queda de España» hasta el secuestro y atentado terrorista del que fue

víctima Jiménez Losantos, anteayer, en un descampado de Espulgas, no nan pasado dos años.

Entremedias, el 12 de marzo, «un periódico de Madrid» —así llaman en Barcelona a DIARIO 16—

publicaba un «Manifiesto por la igualdad de derechos lingüísticos en. Cataluña», rubricado por 2.300

firmas encabezadas por las de Amando de Miguel, catedrático; Carlos Sahagún, Premio Nacional de

Poesía 1980, y Federico Jiménez Losantos.

El «Manifiesto de los 2.300», los hechos han venido a confirmarlo, era un grito desesperado,

representativo de cientos de miles de personas que asentadas en Cataluña y amándola sentían en su carne,

a través de «anécdotas» más o menos significativas, la imposibilidad de convivir en aquella comunidad.

La respuesta que recibió el manifiesto fue la intolerancia de los políticos catalanes —desde la ceguera

despreciativa de Heribert Barrera hasta la miopía pueblerina deja Generalidad— y el excepticismo tan

desencantado como corrosivo de algunos eruditos e intelectuales a la violeta, compañeros de viaje

encubiertos de los fascistas del mañana.

Desgraciadamente, son gestos como el del presidente del Parlamento catalán y el de determinados colegas

de la prensa, de Barcelona y de fuera de Barcelona, los que alientan el fanatismo de seres incapacitados

para vivir en democracia como los integrantes del comando «Terra Lliure», que al disparar sobre Jiménez

Losantos, un intelectual progresista de la nueva España, han golpeado sobre las sangrantes entrañas de

nuestra convivencia.

Este atentado, que recuerda en su ejecución y difusión a los que han llevado la marca de ETA (p-m), no

es sino un atentado contra las culturas de los pueblos de España, porque al poner el esparadrapo sobre los

labios de cualquiera de ellas se están amordazando los derechos de todas con las marneras aprendidas en

las mejores aulas del franquismo, cuando no del nazismo.

Hace algunos años se decía que nadie era forastero en Barcelona, que nadie era forastero en Cataluña.

Hoy, no. Hoy ya se ha iniciado el éxodo de aquellos que pisaron un día aquella tierra como prometida.

Tienen que marcharse como «extranjeros».

... Y yo que tú no lo diría muy alto, «forastero».

 

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