Autor: Domingo, Xavier. 
   El último refugio     
 
 Diario 16.    23/05/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

El último refugio

Esos de Tierra Lliure, que le dispararon un tiro en la pierna a nuestro amigo Jiménez Losantos, rubricaron

con sangre toda la razón contenida en el «Manifiesto de los 2.300», y hasta acaban de dar realidad a las

dos o tres cosas discutibles de aquel escrito.

Esos de Terra Lliure, que le dispararon un tiro en la pierna a nuestro amigo Jiménez Losantos, rubricaron

con sangre toda la razón contenida en el «Manifiesto de los 2.300», y hasta, acaban de dar realidad a las

dos o tres cosas discutibles de aquel escrito.

Al parecer, Terra Lliure está constituido por un grupúscuJo de disidentes del PSAN y no es tan

desconocido como eso. Ya se atribuyó algunos atentados contra edificios, algún que otro lanzamiento de

«cócteles Molo-tov» y uno de sus miembros murió despedazado hace año y pico cuando trataba de

colocar un artefacto explosivo en el edificio barcelonés en donde se encuentran las oficinas de «Cambio

1.6».

El atentado contra Jiménez Losantos, cometido con una Parabellum, recuerda delitos del mismo tipo

cometidos en Italia y, en un momento dado, en España, por ETA (p-m).

Tentación de la violencia

La violencia carece de tradición dentro del separatismo catalán, pero la tentación de la violencia sí que

está esparcida en distintos escritos, más o menos confidenciales, aunque publicados, desde principios de

siglo hasta ahora.

Pero en el terrorismo hay diversos tipos de responsabilidades, y las morales no son menores que las que

asumen los autores directos del crimen. En este caso el «climax» es fácilmente analizable. El contexto es

diáfano. Se escriben en un diario que se publica en Madrid unos artículos que no gustan en esferas

políticas catalanas. Se firma un manifiesto en el que se denuncian situaciones muy reales que se están

produciendo en la enseñanza y en otros sectores y, lejos de corregir el tiro y tener en cuenta la realidad,

las mismas esferas suben en la escalada de la histeria y se organizan campañas en las que los firmantes

deí manifiesto son puestos de fascista para arriba y señalados como blanco para el punto de mira de los

pistoleros. A una broma de una periodista a Ja que todo el país aplaude por su gracia, se responde con

campañas de boicot de unas publicaciones en las que trabaja.

Siempre los mismos

O sea, a escritos, a manifiestos, a firmas y a un poco de choteo se responde siempre con actos de

naturaleza terrorista o preterrorista, y detrás siempre están los mismos. Pequeños aprendices de brujo,

politicastros provincianos, pequeños caciques pueblerinos y decimonónicos, sin dos dedos de frente y sin

una pela de cultura. Irresponsables cargados de responsabilidad.

Soy catalán y lo soy como el que más. No hay en mis venas una sola gota de sangre que no sea catalana.

Mi idea de España y de ser español incluye eso, el ser catalán, y lo incluye sin el menor desgarro y sin la

menor contradicción. Hay que decirlo claro: la nación es España y la capital es Madrid.

Cuando se perseguía con tiros y con cárceles a vascos y catalanes por ser vascos o por ser catalanes y

estimé que lejos de contribuir a la realidad de la nación, esto la irrealizaba. Pero esto ahora se ha acabado.

El que diga lo contrario miente y miente contra toda la nación. El terrorismo por cuestiones vascas o

catalanas ha perdido el carnet político. Es pura delincuencia o sirve a los intereses, directa o

indirectamente, de la Unión Soviética. Hay traición en quienes lo practican. Traición contra el pueblo que

ha manifestado su voluntad constitucional.

Con anterioridad al atentado contra Jiménez Losantos y a raíz de este delito, hay un caballero que se ha

lucido particularmente, y es el señor Heriberto Barrera, el Telesforo Monzón catalán.

Ultimo refugio

En cuanto a la Generalitat del señor Pujol no ha ido más allá de una condena puramente formal. El

atentado, la actitud del señor Barrera y la fría indiferencia de los hombres de la Generalitat tienen un

denominador común que es el «patriotismo», dirigido en este caso contra la nación española. No me

queda más que citar la célebre frase que Boswell puso en boca del doctor Johnson en su «Life of

Johnson»: «A veces el patriotismo es el último refugio de los hampones» o, en inglés, si quieren:

«Patriotism ist the last refuge of the scoundre.»

 

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