Autor: Corbalán, Paco. 
   Catalanes en La Clave     
 
 ABC.    14/06/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Catalanes en «La clave»

Había que dividirse entre «Estudio 1» y «La clave». El vicioso telespectador optó por verse la

primera parte de «La muchacha sin retorno», la comedia de Moncada, que ya conocía desde

su estreno en Madrid en 1974, y pasarse al debate sobre el idioma en Cataluña, mucho más

sustancial e importante.

En realidad, «La muchacha sin retorno» es una mediocre pieza teatral, de destilación verdosa.

Nada en ella exigía su resurrección en la «tele» cuando tantas obras universales están

esperando asomarse a la pequeña pantalla. Pero, en fin, la delirante programación dramática

de TVE tiene sus caprichos. Y en este caso el capricho consistía en ver la manera de que

Victoria Vera apareciese en escena en un siesnoés de desnudez. Bueno, pues ya está. Y ahora

¿qué? La mediocridad de la pieza pudo más que el cuerpo estilizado de la Vera y el

atrevimiento se volvió contra sus propios programadores y realizadores. En este sentido se

remachó el clavo de que el teatro parece haberse convertido en la víctima propiciatoria de TVE.

Supongo, es decir, que con «La muchacha sin retorno» no se va a conseguir ni siquiera el

escándalo.

Y pasemos a «La clave». Duro debate. A veces, hasta crispado debate. Quienes pudieron

verlo, observarían que hasta el ministro Martín Villa y el diputado Antonio de Senillosa tuvieron

gue pasarse al bando del moderador Balbín para ver de templar aquello. Inmediatamente de

empezar la polémica se advirtieron dos bandos: el compuesto por Francesc Noy y Sebastià

Serrano y el integrado por Amando de Miguel y Santiago Trancón, firmantes ambos del famoso

Manifiesto de los 2.300, Más o menos, los bandos del radicalismo catalán y el de los que, de

cierta manera, se oponen a él. Llego hablarse de «falta de libertad de expresión» en la

Cataluña actual (Trancón). De Miguel leyó un párrafo de un discurso de Jordi Pujol en el que se

dice que el catalán debe ser la única lengua de aquel territorio. Por su parte, Serrano declaró

su deseo de que el catalán llegue a ser una «lengua normal» y pidió televisión para su idioma.

También dijo que el catalán sufre discriminación, a lo que De Miguel replicó que se están

quitando los rótulos con nombres en castellano de las calles de Barcelona y que existe una

situación de histeria y de revanchismo. Se habló del reciclaje —¡toma ya!— de los maestros

para que aprendan catalán y de la barbaridad que significa el que un maestro se vea obligado a

impartir sus clases en un idioma que no es el suyo.

A lo largo del debate se vio claramente que existe un profundo pleito en Cataluña, de

características graves para la armoniosa coexistencia de las dos lenguas que allí se hablan. En

el turno de preguntas del público se plantearon cuestiones como la de los centenares de

maestros de habla castellana que han solicitado el traslado a otras provincias y la protesta de

estudiantes ante el hecho de que se les imponga el catalán como idioma en las clases. Todo

grave. Y todo difícil, en un tema que habrá de ser tratado con pinzas y con muy buena voluntad

por parte de toaos. Y bien: ¿qué pintaba en este programa de «La clave» una película como

«Mariona Rebull»? Otro misterio más de la programación.—Pablo CORBALAN.

 

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