Autor: Mora, Francisco. 
 En la manifestación de ayer se gritó contra el programa de Balbín y contra Martín Villa. 
 La Generalitat cree que el programa La clave fue una encerrona     
 
 Diario 16.    25/06/1981.  Página: 46. Páginas: 1. Párrafos: 21. 

2 5-junio-81/Diario 16

TELE-REPORTER

En la manifestación de aver se gritó contra el programa de Balbín y contra Martín Villa

La Generalitat cree que el «La clave» fue una encerrona

Jordi Pujol pidió a Calvo-Sotelo que no participase el ministro de Administración Territorial o que lo

hiciese también Roca

Barcelona: Francisco MORA, corresponsal.

La Generalitat considera el programa, que «La clave» de José Luis Balbín dedicó el pasado día 12 al

idioma en Cataluña, como una auténtica encerrona.

La gestación de dicho espacio televisivo fue, a juicio de fuentes cercanas a la institución catalana,

consultadas por DIARIO 16, «un verdadero engaño desde su comienzo hasta el final». Aseguran tales

fuentes que el fin del programa no parecía otro que dar la impresión de que en Cataluña las dos

comunidades lingüísticas que aquí conviven están a punto de enfrentarse en una auténtica guerra

idiomàtica.

Así fue

La gestación del programa de referencia «y la consumación del engaño», según fuentes de la Generalitat,

fue en todo su entramado como sigue: La primera semana de abril, la persona que coordina «La clave»

solicitó de la Generalitat que designara un representante para que participara en el debate, que sobre el

tema lingüístico proyectaba ofrecer tal espacio el día 29 del mismo mes.

La coordinadora notificó que, junto con el representante que designara la Generalitat, participarían el

sociólogo Amando de Miguel, un representante del Ministerio de Educación, otro del Ministerio de

Cultura, un académico catalán y posiblemente el alcalde de la localidad barcelonesa de Santa Coloma de

Gramanet, Jesús Vicente. La Generalitat respondió, al cabo de tres días, dejando plena libertad de acción

para abordar el tema al señor Balbín, y reservándose su participación en el programa, si bien hizo a la vez

una clara y expresa mención sobre que la Generalitat «entendía que la realización de un programa sobre ei

problema lingüístico en Cataluña no era conveniente en estos momentos, por lo que podía tener de factor

distorsionante y desestabilizador tratar el tema».

Insistencia

No obstante, «la Clave» llamó a la directora general de Política Lingüística de la Generalitat, Ana Molí,

solicitando su presencia en el programa o bien la de Max Caner, e incluso la de ambos. En días sucesivos

los omnipotentes hombres de «la Clave» continuaron presionando sobre la Generalitat y ésta, viendo que

el proyecto de Balbín era ya imparable, a pesar de su opinión, propuso, a fin de qué tema tan delicado

fuera tratado con el máximo rigor posible, que entre los intervinientes figuraran profesores de idioma

catalán en Universidades extranjeras.

La Generalitat propuso los nombres de Alain Yates y Phil Spegman, a lo cual los responsables de «la

Clave» contestaron que no tenían conocimiento de que existieran profesores de catalán en el extranjero,

aunque tomaban buena nota de esta idea. La dirección del programa (léase el inefable y barbudo Balbín)

fue retrasando la emisión del debate, sin comunicar en ningún momento a la Generalitat ni tan siquiera

qué film pensaba proyectar para el caso.

Días después el equipo de «La Clave» dio cuenta a la Generalitat de que no aceptaba su propuesta sobre

los profesores de catalán en el extranjero, lo cual comenzaba ya a poner de relieve una clara intención de

hacer el programa a gusto y conveniencia de Baibín y de quienes tenía detrás para llevar a cabo su

proyecto.

En la Generalitat se comenzó a temer, tal y como se vería después, no sin razón, que allí «había una clara

beligerancia y una servidumbre a finalidades muy distintas a las que se había dicho que quería servir el

espacio televisivo».

La institución autonómica catalana, a la sazón, ya sólo exigía que, dada la delicadeza del tema, éste fuera

tratado con el máximo rigor.

Poco antes de emitirse el programa el equipo de Balbín volvió a comunicarse con la Generalitat diciendo

que participarían los profesores Antonio Tovar y Sebastián Serrano, con los cuales se había puesto «La

Clave» en contacto directamente.

En vista de la garantía que para la altura del debate suponía la presencia en el programa del profesor

Tovar, ésta decidió, enconsecuencia, enviar en su representación a Francisco Noy, director general de la

institución autonómica catalana.

Pasaron sólo tres días, y ya en la misma semana en que el programa debía salir al aire, se avisó a la

Generalitat de que el profesor Tovar no participaría, pero que en cambio lo harían Trancón y un

representante del Ministerio de Administración Territorial.

El ministro

Justamente un día antes de emitirse «La clave», y cuando Francisco Noy ya estaba en Madrid, el jueves

día 11, la tela de araña de Balbín se cerró con una llamada a la Generalitat anunciando que en el programa

intervendría el ministro Martín Villa. «La suerte estaba hechada. El engaño había sido consumado y el

"trágala" era inevitable.» Sólo quedaba la «espanta» y eso la Generalitat no quiso, «por respeto a los

televidentes de España, ni tan siquiera tomarlo en consideración como posibilidad».

Jordi Pujol llamó aquel mismo día, insistentemente, al presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo,

para asegurarle que la presencia de Martín Villa en «La Clave» era considerada por la Generalitat como

«absolutamente contraproducente». Pujol puso de relieve a Calvo-Sotelo su desagrado y su alarma ante la

encerrona de que la institución que preside había sido objeto, y de la cual sólo se perfilaban dos máximos

responsables: el inefable Baibín y el «armonizador» ministro Martín Villa.

Nada fue posible hacer ya. «Se intentó, como último recurso de seriedad en el tema, que participara

Miguel Roca Junyent y no fue considerado siquiera. Todo estaba atado y bien atado.»

¿Consecuencias? Ayer tarde, en el acto multitudinario del campo de fútbol del Barcelona, se oyeron,

coreados por miles y miles de gargantas, gritos contra «La clave», contra José Luis Baibín y contra

Martín Villa.

 

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