Autor: Sáenz-Díez, Margarita. 
 Barcelona: ochenta mil personas en el Nou Camp. 
 Somos una nación, lema principal de la concentración catalanista     
 
 ABC.    25/06/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

JUEVES 25-6-81

NACIONAL

Barcelona: Ochenta mil personas en el Nou Camp

«Somos una nación», lema principal de la concentración catalanista

BARCELONA (Margarita Sáenz-Díez, corresponsal). «Aquí estamos viejos y nuevos catalanes, en una

unidad sin protagonismos ni exclusiones. En una palabra, aquí está todo un pueblo. Nos hemos reunido

para decir sin miedo que somos una nación» (...) «deseamos una convivencia constitucional». La fiesta,

celebrada ayer tarde en el campo del Fútbol Club Barcelona, se abrió con estas frases que sintetizaron, en

un resumen forzado por las circunstancias, el alcance de la gran concentración.

Con un graderío lleno hasta los topes—el aforo del campo supera las 80.000 personas—, entre un mar de

banderas catalanas, el acto «en defensa de la lengua, la cultura y la nación catalanas», supuso una

afirmación clamorosa de las aspiraciones mayoritarias de Cataluña, sin connotaciones excluyentes. A

pesar de que la representación de las organizaciones convocantes había renunciado a leer el manifiesto

preparado de antemano, el presidente del Centro Internacional de Estudios de Minorías Étnicas y

Nacionales, Felip Solé Sabarís, también concejal socialista del Ayuntamiento barcelonés, definió a su vez

la fiesta como «un soporte a la democracia, los partidos y la autonomía», como muestra de la voluntad de

recuperar «nuestros signos de identidad nacional sin ganadores ni perdedores».

Con el apoyo de 923 entidades cívicas y culturales de toda Cataluña, el respaldo de todos los partidos

parlamentarios, a excepción del Centrista-UCD y de la central Comisiones Obreras, sin la adhesión de

UGT y en presencia del presidente del Parlamento catalán, Heribert Barrera, y de altos dirigentes de los

partidos convocantes, la concentración tuvo como «leit motiv» la afirmación, reiteradamente repetida;

«Somos una nación»; afirmación voceada insistentemente por los asistentes, afirmación escrita en los

rótulos luminosos del campo, afirmación reiterada por los cantantes, afirmación que se contenía en el

manifiesto prohibido y que «no contradice ni la Constitución ni el Estatuto de autonomía», como no

dejaron de señalar a ABC algunos de los organizadores.

Ni el presidente de la Generalidad ni ninguno de los miembros del Ejecutivo catalán asistieron. No

obstante, la presencia de Convergencia Democrática en la organización y potenciación del acto ha sido de

gran importancia. Personas muy próximas al presidente Jordi Pujol, consultadas por esta corresponsal,

subrayaron el interés demostrado en todo momento por el titular de la Generalidad en la celebración de

esta fiesta «en defensa de la lengua, la cultura y la nación catalanas», a pesar de no considerar

conveniente su participación personal en la concentración.

Las negociaciones llevadas a término entre el delegado del Gobierno en Cataluña, Juan Rovira Tarazona,

y una representación de los organizadores concluyeron el martes por la tarde con el acuerdo de que no

fuera leído el mencionado manifiesto, que se sustituyó por tres minutos de silencio. En el transcurso de

esos segundos se lanzaron al cielo centenares de globos. Las objeciones puestas por Rovira Tarazona

hacían mención a la ausencia en el texto de alguna referencia explícita a España, a la utilización del

vocablo colectividades en lugar de nacionalidades, a las referencias a Países Catalanes y, también, a las

citas de Cataluña como nación.

De hecho, la celebración del acto difícilmente hubiera podido ser prohibida por el Gobierno Civil de

Barcelona, según la legislación vigente. No obstante, parece ser que la postura inflexible del ministro

Rosón, que no excluía una intervención directa desde el Ministerio del Interior, fue un elemento

disuasoria de primera magnitud en la toma de decisión.

Cabe recordar, en este sentido, que el proyecto dé ley de Armonización de las Autonomías, inspirado por

Rodolfo Martín Villa, propone entre otras cuestiones que el término nación no sea utilizado, referido a las

nacionalidades, pero sólo en documentos de carácter normativo. Es decir, tal sería el caso del «Diario

Oficial de la Generalidad», pero no en otras y variadas circunstancias y ocasiones.

En cuanto al desarrollo de la fiesta cabe destacar que el grupo La Trinca abrió el fuego refiriéndose

irónicamente a Martín Villa: «Luchador por las libertades», «Felizmente recuperado». También citaron a

Rovira Tarazona, a quien le fue dedicada la canción «Corazón loco». También cantó Marina Rosell,

Manuel Gerena, el grupo El Tall, del País Valenciano, y, finalmente, Lluis Llach. Dos inmensos globos

con banderas catalanas fueron elevados, aunque uno de ellos cayera casi inmediatamente. La sardana «La

Santa Espina», prohibida firmemente durante el franquismo, fue interpretada, entre otras varias, por

treinta grupos sardanistes de toda Cataluña. Previamente varias corales habían cantado, entre aplausos

masivos de los asistentes, uno de los cantos que despiertan notables ecos de emoción en Cataluña; «El

Cant de la Senyera».

 

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