Autor: Gutiérrez, José Luis. 
   Carta a Jordi     
 
 Diario 16.    26/06/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

GRITOS Y SUSURROS

José Luis Gutiérrez

Carta a Jordi

Ayer, lectores, escribía yo en este periódico una aséptica crónica desde Barcelona, relatando el desarrollo

de la «crida», los actos en el Nou Camp. Y decía que fue emotivo y bello. Pero no dije —y lo digo

ahora— que fue también delicada, educadamente independentista. Y no solamente por las pancartas de

diez metros pidiendo «independencia", «autodeterminació», etcétera. El independentisme se percibía en el

"feeling» del acto, empezando por su eslogan de «Som una nació».

El delegado del Gobierno, Rovira Tarazona, recibía puntualmente en su casa todos los pormenores del

desarrollo de la concentración, a través de la Policía gubernativa y, a pesar de todo, estima que debió de

celebrarse y que, afortunadamente, todo transcurrió pacíficamente, sin violencias que podrían haber

saltado, considerando algunas de las pancartas que aparecían en las gradas.

Sé que Jordi Pujol estaba ayer desolado por el resultado de la convocatoria, que lamentaba su celebración

por el desgaste brutal que había producido en la buena marcha de las relaciones de Sa Generalitat con

Madrid.

Estimados Jordi y Miguel Roca —a Heribert Barrera ni siquiera me molesto en dirigirle la palabra. El

mejor mensaje para este pobre infeliz es el silencio—, me temo que estáis construyendo un monstruito

que se os va a ir de las manos, queridos, como a dos inexpertos aprendices de brujo, un jovencito

Franquistein que os va a devorar.

Primero: ¿Qué macabra bromita es ésa de «som una nació»? Lo siento, Jordi, pero no; oyes, mira, no lo

sois, y toma nota. Constitución española, octubre 1978, artículo dos: La Constitución se fundamenta en la

indisoluble unidad de 3a nación española, patria común e indivisible, etcétera, etcétera... A mí me encanta

la sardana y tal, pero no, Jordi, no. Constitución dixit.

Segundo: ¿Así contribuís a fomentar ese concepto tan querido por Roca que es el de la «gobernabilidad»

de España? Pues oye, Jordi, mira, no otra vez. Un diario de Madrid de ayer decía en primera y a seis

columnas: «Gravísimo desafío independentista», con una foto de senyeras con la famosa estrellita del

separatismo. Y después, ¿qué grotesca mamarrachada es eso de «Paisos Catalans», Jordi? ¿Me vas a

hacer cambiar de opinión y pensar que puede ser cierto, eso que dice cierta ministro de ti, que sostiene

que tú no puedes tener el Estado en la cabeza, porque ni siquiera te cabe Granollers?

¿QUE pasa aquí, Jordi, Miguel?, ¿Nos tendremos que replantear lo de vuestra sinceridad y los dobles

lenguajes? ¿Habrá que pensar que sois como esas «belle de jour», que de día, en Madrid, se comportan

como pulcras, aseadas y virtuosas damitas bien, y en la noche catalana se dedican a las orgiásticas

fantasías sexuales del independentismo vergonzante?.

Y a ti, Miguel Roca, sabes cuánto admiro tus tersos ademanes parlamentarios —citados aquí

elogiosamente en más de una ocasión—, tu «Cambó style», pero lo del miércoles no estuvo ni medio

bien. Me vas a perdonar, Miguel, pero el hacho que tú hayas presidido semejante acto lesiona seriamente

tu personalidad de hombre puente entré la Generalitat y Madrid. Al igual que tus palabras pidiendo la

presencia de Cataluña en el Parlamento Europeo. Carrera, llevas, Miguel. ¿Qué diablos pintaba allí, por

cierto, una pancarta de Terra Lliure, retirada apresuradamente por manos anónimas? ¿A qué «patriotes

catalans» se refería la kilométrica y paseante pencaría que pedía «libertat» para ellos? Tenían que ser,

presumiblemente, los que presuntamente le volaron el tórax al señor Bulto. ¿Y qué demonios pintabas tú

allí, Miguel? ¿Y Reventós? Sigue así Joan, majo, y tómate otra copa, ya verás como, si continuamos así,

dentro de poco champán (catalán) para todos.

Queridos Jordi y Miguel, con este acto, le habéis demostrado al país una cosa que ya estaba para. muchos

meridianamente clara: que los "del 2.300", y ya lo he dicho, tienen más razón que un santo. (Y oye,

Miguel, eso de que el «2.300» es una operación electoral, no es más que una frivolidad impropia de ti, a

medio camino entre la paranoia, y el infundio). Queridos Miguel y Jordi, trabajo tenéis, A ver como

desmontáis el invento...

 

< Volver