Manifiesto de 1924     
 
 El País.    05/07/1981.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

TEMAS PARA DEBATE

Manifiesto de 1924

En 1924 la pléyade de los intelectuales castellanos redactaron un manifiesto dirigido a Primo de Rivera en

defensa de la lengua y la cultura catalanas. Más de cincuenta años después, el alegato de aquellos

españoles ilustres encuentra su duplica en otro manifiesto que viene a estimar la discriminación de los

castellano-hablantes en Cataluña. El buen criterio del lector puede extraer sus conclusiones sobre ambos

textos.

Excelentísimo señor presidente del Directorio Militar:

Los abajo firmantes, escritores en lengua castellana, que sienten profundamente los merecimientos

históricos de su idioma y que lo aprecian en todo su valor como indispensable vehículo para la difusión

del pensamiento a través del mundo civilizado, se dirigen respetuosamente a vuestra excelencia para

expresarle su sentir con ocasión de las medidas de Gobierno que por razones políticas se han tomado

acerca del uso de la lengua catalana.

Es el idioma la expresión más íntima y característica de la espiritualidad de un pueblo, y nosotros, ante el

temor de que esas disposiciones puedan haber herido la sensibilidad del pueblo catalán, siendo en lo

futuro un motivo de rencores imposibles de salvar, queremos con un gesto afirmar a los escritores de

Cataluña la seguridad de nuestra admiración y de nuestro respeto por el idioma hermano.

El simple hecho biológico de la existencia de una lengua, obra admirable de la naturaleza y de la cultura

humana, es algo siempre acreedor al respetó y a la simpatía de todos los espíritus cultivados.

Debemos además pensar que las glorias de Cataluña son glorias españolas y el título histórico más alto

que España puede presentar para ser considerada como potencia mediterránea se debe en gran parte al

pueblo catalán, que hizo de la Barcelona medieval un emporio de riqueza, capaz de competir con las

repúblicas italianas; que creó una cultura admirable; que lanzó sus leyes de mar y cuya lengua inmortal

resonó entre ei fragor de la batalla ante los muros sagrados del Partenón, y que sirvió para que con ella

hablara por primera vez la filosofía nacional por boca de Raimundo Lulio y fuese cantada la efusión

humana en los versos imperecederos de Ausías March.

El reconocimiento de las literaturas regionales como una consecuencia ideológica y romántica hizo de la

lengua de Cataluña una literatura a la que pertenecen autores como Verdaguer y Maragall, que cuentan

entre las primeras figuras de la literatura española del siglo XIX.

Nosotros no podemos tampoco olvidar que de Cataluña hemos recibido altísimas pruebas de comprensión

y cariño, hasta el punto de que un insigne patriota catalán, amante fervoroso de las glorias españolas, Milà

y Fontanals, abrió con llave de oro el oscuro arcano de las manifestaciones artísticas del pueblo

castellano.

Queremos cumplir con un verdadero deber de patriotismo diciendo a Cataluña que las glorias de su

idioma viven perennes en la admiración de todos nosotros y serán eternas mientras imperen en España el

culto y el amor desinteresado a la belleza.

Firmas: Pedro Sainz, Eduardo Gómez de Saquero, A. Bonilla San Martín, Gregorio Marañón, Ángel

Ossorio y Gallardo, Pedro Mata, Antonio Jaén, Tomás Borras, Ángel Herrera, Jaime Torrubiano Ripoll,

Ramón Menéndez Pidal, Alvaro de Albornoz, Concha Espina, Augusto Barcia, V. García Martí, conde de

Vallellano, José Ortega y Gasset, Miquel Herrero, Luis de Zulueta, Domingo Barnés, Francisco Vighi,

Pedro de Répide, León de las Casas, Joaquim Belda, José G. Alvarez Ude, Luis Giménez de Asúa, Luis

Ruiz Contreras, Félix Lorenzo, Fabián Vidal, Gabriel Maura, Vicente Ma-chimbarrena, Gregorio

Martínez Sierra, Lorenzo Barrio y Morayte, Andrés González Blanco, José Toral, Luis Araújo Costa,

Mercedes Gal-brois de Ballesteros, Fernando de los Ríos, Azorín, Manuel Pedroso, Luis Bello, José

María Sacristán, Cristóbal de Castro, José Giral, Melchor Fernández Almagro, Ramón Gómez de la

Serna, Manuel Bueno, Antonio Espina, Antonio Zozaya, F. Garcia Lorca, F. Rivera Pastor, Alberto Insúa,

Honorato Castro, Luis de Tapia, Luis Araquistáin, Gustavo Pittalunga, E. Paúl Almarza, Juan de la

Encina, José García Mercadal, Àngel Lázaro, Bernardo Acha, Artemio Precioso, F. Escrivà, José

Gutiérrez Solana, Jacinto Grau, Juan Pujol, José Ruiz Castillo, P. de Ciria Escalente, José Albiñana,

doctor García del Real, Gabriel Franco, Salvador Pascual, Eduardo Ortega Gasset, Carlos Pereira, Jan

Guixé, Leopoldo Bejarano, José Canalejas, Guillermo de la Torre, M. García Cortés, Adolfo A. Buylla, P.

A. Balbontín, Isaac del Vando-Villar, Cayetano Alcázar, Mauricio Paraíso, Rafael Urbano, Julio Cañada,

Antonio Guisasola, Antonio Dubois, José Sánchez Rojas, José Antón, F. Madariaga, Luis de Hoyos Saiz,

Hipólito Jimeno, Luís G. Bilbao, Andrés Ovejero, Manuel Ázaña, Claudio Sánchez Albornoz, conde de

las Navas, Luis Palomo, F. Arévalo Salfo, Luis G. Urbina, Luis G. Andrade, F. de Bustamante, A. Pérez

Serrano, Tomás Elorrieta, Manuel Hilario Ayuso, Eduardo Barrio-bero, Manuel Antón, J. Jordán de

Urries, Juan Hurtado, Ramón Pérez de Ayala, J. Villalba, Alvaro Calvo, Marqués de Lozoya, Ángel

Torres de Álamo, Francisco de Viu, Luis Fernández Adravin y Alberto Marín Alcalde.

 

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