Autor: Prieto, Joaquín. 
 Resultados de las elecciones en el Parlamento andaluz. UCD pierde en las ochos provincias más de medio millión de votos. 
 El PSOE es el primer partido que obtiene mayoría absoluta en unas elecciones celebradas en España desde la transición     
 
 El País.    25/05/1982.  Página: 16. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

El PSOE es el primer partido que obtiene mayoría absoluta en unas elecciones celebradas en España

desde la transición

JOAQUÍN PRIETO

El espectacular triunfo del PSOE en las elecciones andaluzas, fruto de un movimiento político

comparable a los registrados recientemente en Francia y Grecia, convierte a este partido en el primero que

obtiene la mayoría absoluta en unas elecciones celebradas en España por sistema proporcional. UCD

pierde más de medio millón de votos, cifra que coincide prácticamente con los que gana el PSOE, y la

suma de los electores centristas con los de AP no alcanza el 30 % de los votos emitidos el pasado

domingo. La magnitud de la victoria socialista le permite reunir bajo su sigla a un millón y medio de

personas, es decir, la mayor parte del amplio electorado de izquierda en la región andaluza, que rebasa el

60 % de los votantes.

El tranquilo terremoto político de Andalucía ha dado paso a sitúaciones profundamente distintas de las

que existían hace tres años, fecha en que se realizaron las últimas elecciones generales y municipales. El

antiguo electorado centrista se ha fragmentado en varios pedazos, uno de los cuales ha engrosado a

Alianza Popular, otro al PSOE y otro a la abstención. Para completar el seísmo, el partido que se

proclamaba más andalucista (PSA) ha contemplado la evaporación de su electorado precisamente en unas

elecciones autonómicas, mientras la tradicional fidelidad de voto comunista se ha visto conmovida en sus

más firmes raíces.

Algunos porcentajes de votos ilustran esta situación: el 33 % del PSOE en 1979 se ha convertido en el 52

%, mientras el 31 % de UCD se reduce drásticamente al 13 %. Alianza Popular avanza desde el 4 % hasta

casi el 17 %, el PCE pasa del 13 % a poco más del 8 % y el PSA cambia su 11 % por algo más del 5 %.

La "mayoría natural" buscada ardorosamente por Fraga parece algo lejana, porque la suma de votos UCD-

AP no llega a la tercera parte de los votos populares y de los escaños del Parlamento andaluz. Al margen

del mínimo respaldo a Fuerza Nueva —1,21 % de los votos emitidos— la suma de los sufragios de la

derecha y del centro supone ahora un 30 % escaso del electorado andaluz; en las elecciones generales de

1979 ese bloque representaba el 36 %, y en las del 15 de junio de 1977 sobrepasaba el 42 %. Por tanto,

hay un evidente desplazamiento del electorado centrista hacia Alianza Popular, pero también se reduce el

número de personas que votan derecha o centro en aquella región.

En estos momentos, más del 60 % de los votantes de la región son de izquierda, pero los comunistas

aportan a ese contingente sólo el 8 %, amén de porcentajes muy pequeños de otros grupos políticos. Es

una situación que recuerda el mapa político de Francia y Grecia, con mayorías absolutas de los

respectivos partidos socialistas y una situación de gran debilidad de los grupos comunistas, si bien con

mejores posiciones relativas en lo que se refiere al caso francés y con la salvedad de que no pueden

compararse directamente unas elecciones autonómicas con otras de carácter general.

Andalucía no es Euskadi ni Cataluña

La mayoría absoluta de un partido, tanto en escaños como en votos populares, se produce por primera vez

en España desde las primeras elecciones democráticas de la transición. Nunca había existido un resultado

semejante en los diferentes procesos electorales, y si UCD ha sido siempre la "minoría mayoritaria" de las

elecciones generales, los diferentes comicios autonómicos han proporcionado habitualmente ganadores en

precario. El juego de las coaliciones permite a la Convergencia de Cataluña, de Jordi Pujol mantener el

Gobierno de la Generalidad, mientras que la continuada ausencia de Herri Batasuna del Parlamento vasco

es el factor que explica el predominio del PNV en Euskadi. En cuanto a Galicia, Alianza Popular es el

partido mejor situado, pero sus 26 escaños suponen una ventaja mínima frente a los 24 de UCD. Todo

ello no hace sino valorar la importancia de los resultados andaluces, en que un solo partido, en este caso

el PSOE, consigue una cómoda mayoría y no necesita apoyos para gobernar. La comparación de algunos

datos numéricos, de los que se da una muestra en esta página, produce auténticos escalofríos. Unión de

Centro Democrático tenía más de 900.000 electores en las elecciones generales de 1979, y los que le

quedan no llegan a 400.000, lo cual significa que en tres años ha perdido más de medio millón de

votantes. En Almería, uno de sus feudos de los primeros años de la transición democrática —dicha

provincia fue puesta como ejemplo por el ex presidente Suárez a todo su partido— pierde cerca de dos

tercios de sus electores del 15 de junio de 1977; en Málaga —donde se presentaba su candidato a la

presidencia de la Junta, Luis Merino— sufre un golpe espectacular, con dos tercios de pérdidas respecto a

1977, y tiene ahora la mitad de los que tuvo en 1979; en Sevilla, en fin, desaparecen físicamente más de

dos tercios del otrora poderoso electorado de UCD.

No puede precisarse aún cual es el sector político que ha recibido a tantos tránsfugas, pero parece

evidente que una parte considerable ha acudido a Alianza Popular. Este partido, que era

extraparlamentario en Andalucía durante 1979 —entonces se presentaba bajo la forma de Coalición

Democrática— se recupera de manera notable y pasa de los 125.000 votos de las generales de 1979 a los

484.000 del domingo pasado. El electorado de centro-derecha ha optado claramente por este partido, y

esos incrementos tan importantes son, a buen seguro, producto de las fugas de UCD, e incluso de un

pequeño sector de Fuerza Nueva traspasado ahora a AP, porque el partido de Blas Pinar ha recibido

también menos votos que en el 79.

Un desplazamiento comparable al de Francia o Grecia

Si esta es la situación de la derecha, en el campo de la izquierda se registra un fuerte desplazamiento del

voto hacia el PSOE, que afecta a amplios sectores de los comunistas y de los andalucistas. El PCE sufre

pérdidas bastante graves, cifradas en 150.000 votantes menos que en 1979. Con estos resultados saltan

por los aires características políticas tan importantes como la tradicional fidelidad del voto comunista y el

hecho de que el PCE ha mantenido siempre una buena infraestructura en esta región, a diferencia de lo

que le sucedía en el País Vasco o Galicia. Por si fuera poco, la victoria socialista por mayoría absoluta

destroza el principal argumento de la campaña comunista en Andalucía, que era la necesidad de un

gobierno de unidad de la izquierda, en que los comunistas permitirían completar la minoría mayoritaria

del PSOE.

Con todo, la situación más grave es la del Partido Socialista de Andalucía (PSA), que dispone en estos

momentos de más diputados en el Congreso de Madrid que en el Parlamento andaluz. El ascenso y caída

del PSA devuelven a este partido a sus niveles de votación de 1977, en que consiguió, en coalición con el

PSP, algo menos del 5 % de los votos; subió después espectacularmente al 11 % en las generales de 1979,

y regresa ahora a poco más de un 5 % en los comicios del domingo pasado. En cifras absolutas, 172.000

electores han sido infieles a Alejandro Rojas Marcos, tanto que ni siquiera él ha obtenido escaño. No

parece difícil conjeturar que la mayor parte de esos votos respaldaron el domingo pasado a las

candidaturas del PSOE.

Frente al hundimiento general de los partidos que han sufrido crisis internas importantes —casos de

UCD, PSA y PCE—, recogen la mayor parte de los votos aquellas fuerzas que han podido ofrecer una

imagen de estabilidad. Esto demuestra que las crisis internas tienen un reflejo efectivo en su fuerza

electoral.

 

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