Autor: Canyelles i Barcells, Antón. 
   Once de septiembre, una fiesta en paz     
 
 Diario 16.    11/09/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

ANTON CAÑELLAS

Presidente de Centristas de Cataluña-UCD

Once de septiembre, una fiesta en paz

«Vista desde fuera de nuestra comunidad autonómica, la celebración de la fiesta de Cataluña el 11 de

septiembre puede desconcertar un poco. Ese día se conmemora una derrota. Pocos pueblos celebran así

hechos de esta clase.»

Probablemente, ese regusto histórico de la fecha es el que justifique en parte el carácter más o menos

reivindicativo que en épocas pasadas ha tenido esta fiesta. En 1978, ante la inminente aprobación de la

Constitución democrática, la Diada ya adquirió un carácter de auténtica fiesta popular, confirmado en

1979 gracias a la recuperación del Estatuto de autonomía, Este año 1981, corno segunda parte del acto

que tuvo lugar el 24 de junio en el Camp Nou del Fútbol Club Barcelona, fuerzas parlamentarias y

extraparlamentarias —además de dos centrales sindicales— han elaborado un manifiesto más cercano a

una actitud reivindicativa que a la celebración en paz de una fiesta.

No entra en mi ánimo el asumir ingenuamente posturas contemporizadoras. Con eso por delante, creo

oportuno, sin embargo, recuperar el sentido festivo inherente a una fecha que celebra todo el pueblo

catalán. Recobrar el carácter de fiesta puede ser incluso obligado, cuando estamos sobresaturados de

manifestaciones de disenso.

No es poco

¿Qué conviene celebrar este 11 de septiembre? ¿Qué resulta imprescindible festejar, desde el fondo de

nuestros corazones? Antes que nada, el hecho mismo de que continuamos un año más construyendo la

democracia y consolidando el Estado de las autonomías, algo vital para los intereses de Cataluña. No es

poco, en mi opinión y en la de todos.

Desde Cataluña, el reforzamiento del proceso autonómico se considera como factor fundamental para la

estabilidad y el progreso de nuestra comunidad y de toda España. Por eso, este año hay otro motivo

específico para la serenidad festiva: la firma a finales de julio de los acuerdos auto: nómicos entre el

Gobierno, Unión de Centro Democrático y la principal fuerza de la oposición.

Gracias a estos acuerdos, tanto los catalanes como el resto de los españoles podemos sentirnos

especialmente esperanzados con respecto al futuro. Los criterios de coordinación y de solidaridad serán

un lubricante esencial para el desarrollo de la organización territorial del Estado.

El ritmo y la cuantía de las transferencias realizadas y en vías de realización seguirá adelante. No hay la

menor duda de ello, como han repetido—y demostrado— hasta la saciedad las más altas instancias del

Estado. He aquí otro motivo de serena celebración, motivo fundado y reconocido por todos, si bien no en

todos los momentos o en todos los lugares.

La armonización

La armonización autonómica, resultado de la política de concertación del Gobierno Calvo-Sotelo,

justifica sobradamente la serenidad y la esperanza con respecto al futuro del Estado de las autonomías. En

el caso de Cataluña, además, sirve de base a la convicción que compartimos la mayoría de catalanes

nuestro autogobierno se va consolidando día a día, y servirá de forma eficaz para colaborar en la solución

de los problemas de nuestra comunidad y del resto de España.

Este 11 de septiembre transcurre bajo el signo de la institucionalización. Tanto las instituciones catalanas

como las de la Administración Central del Estado deben irse adaptando paulatinamente a los

requerimientos de la organización territorial del Estado. No es obra de un día ni de un año. Es tarea

permanente, que reclama lo mejor de nuestros esfuerzos.

No debe extrañarle a nadie, por tanto, que se proclame con exigencia y sin crispación que el 11 de

septiembre de 1981 es una fiesta, y es una fiesta grande, para Cataluña y para su pueblo. Con la alegría

propia de toda celebración, y ausente toda manipulación partidista, Cataluña la celebra en paz, haciendo

un alto en el camino. Esta pausa festiva sirve para mirar hacia atrás con satisfacción, y para avizorar hacia

adelante lo que aún nos queda por recorrer, en libertad y en solidaridad con el resto de España.

 

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