Herri Barrera     
 
 Diario 16.    12/09/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Herri Barrera

Uno de los fallos que a veces registra el sistema democrático es el de posibilitar el acceso a tribunas

importantes y respetables de personajes con muy escasos recursos intelectuales y sin mayores

merecimientos que la estridencia y el aldeanismo.

Tal es el caso del presidente del Parlamento catalán, Heribert Barrera, que acaba de manifestarse

públicamente de forma auténticamente impresentable.

Tal parece como si las similitudes acrósticas de su nombre con la coalición abertzale Herri Batasuna (HB)

le hayan impulsado a emular otras insensateces.

Porque de su discurso no sabemos qué nos sorprende más, si el provincianismo, la charlotada o los

disparates.

Comparar a Cataluña con Gibraltar y abogar por el monolinguisme en Cataluña no dejan de ser inestables

delirios de un alucinado como el señor Barrera —Herri Barrera, a partir de ahora—, que seguramente

intenta tener una estatua y pasará a la historia como el «Gengis Khan» de Barcelona.

Sin embargo, las manifestaciones son particularmente graves, no por la persona —a la que conocemos

muy bien de sus tiempos de diputado en Madrid—, sino por el cargo de que está investido.

Sería interesante conocer la opinión del presidente de la Generalidad, Jordi Pujol, sobre las mismas , o la

del señor Roca Junyent, que muchas veces se ha rasgado las vestiduras por lo que él considera

«alarmismos» de este periódico.

Sólo nos queda decir que don HB ha destrozado en un minuto toda la serena labor de apaciguamiento que

hasta ahora ha ido emanando del Ejecutivo catalán. Tras sus palabras, aún nos reafirmamos más en

nuestra ya vieja idea de que todos y cada uno de los puntos que exponía el famoso manifiesto de los

«2.300» eran desgraciadamente profetices.

 

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