Hay que cicatrizar las heridas que surgieron el 23 de febrero. 
 Tarradellas pide de nuevo un golpe de timón para gobernar     
 
 Diario 16.    10/10/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 19. 

Tarradellas pide de nuevo un golpe de timón para gobernar

«Hay que cicatrizar las heridas que surgieron el 23 de febrero»

«Entre las diversas nacionalidades y regiones existen profundas diferencias»

«El fondo de compensación interterriforial debe ser generoso con las regiones menos favorecidas»

El ex presidente de la Generalitat Josep Tarradellas volvió a pedir un «golpe de timón» en la política

española para salir adelante y aseguró que cicatrizar las heridas abiertas desde hace tiempo y que

aparecieron públicamente el 23 de febrero, es el problema más angustioso que debe resolverse.

Tarradellas pronunció una conferencia en el Ateneo de Mahón (Menorca).

Mahón — «El problema más angustioso que España debe resolver es el de cicatrizar las heridas abiertas

desde hace tiempo y que aparecieron públicamente con ocasión de los hechos del 23 de febrero en el

Congreso», manifestó el ex presidente de la Generalitat, José Tarradellas-, en el curso de una conferencia

que ayer pronunció en el Ateneo de Mahón.

Tarradellas se ha preguntado «si un Gobierno monocolor y con componentes ideológicamente distintos

tiene la autoridad necesaria para hacer cumplir las sentencias que se pueden producir con motivo del

juicio de los militares implicados en los actos del 23-F. ¿Sus decisiones serán aceptadas por todo el

mundo? Lo deseo, pero lo dudo. Y dudo todavía más de que, si no los condenara, esta decisión fuera

aceptada por todos aquellos sectores de nuestra vida política que quieren y esperan su condena,

precisamente porque creen que ésta ha de ser la solución a nuestros males».

En otro momento Tarradellas dijo que «no pueden existir regímenes autonómicos iguales. En este

sentido, y para expresar mejor mi pansamiento de siempre, he de advertir que una cosa es uniformizar el

proceso de construcción del Estado de las autonomías y otra pretender que todas las autonomías, sean

iguales, que es lo que a mí me parece imposible y no conveniente para nadie».

Autonomías

«Como es natural —añadió— existen razones políticas y jurídicas poderosas que han empujado a los

actuarles dirigentes españoles a preparar una ley de armonización del proceso, "con la cual, por otra parte,

corremos el peligro de que sean minimizados nuestros derechos. Que el Estado quiera construir las

autonomías de una en una o todas a la vez es un problema a discutir, pero es preciso no olvidar que el

resultado del establecimiento de las autonomías no será ni puede ser nunca un resultado igualitario,

aunque desde el punto de vista legal todas las autonomías puedan ser iguales.»

«Es preciso no dejar de tener en cuenta que las autonomías tienen unos componentes locales muy

acusados, y entre las diversas nacionalidades y regiones existen grandes diferencias internas. Basta con

pensar sólo un momento en aquellas comunidades que tienen lengua propia. Unos países tienen una

inmigración fuerte, otros sufren del fenómeno opuesto. No es preciso hablar de las diferencias

económicas y aun más de otras diferencias particulares que incluso han dado Origen a la reivindicación

de autonomías uniprovinciales. Es por esta razón que siempre he mantenido el criterio de que las

autonomías no podían ser uniformes, y lo mantengo todavía. Pero este principio no debe interpretarse

como si significara por mi parte un desprecio o un agravio. No se trata tampoco de dividir las autonomías

entre pueblos ricos y pobres, como algunos dicen".

Confianza

Para que la España de las autonomías funcione, Tarradellas afirmó que el primer principio es el de la

confianza mutua. «Nunca insistiré bastante en esta idea, de la cual estoy plenamente convencido, porque,

si no existe confianza entre el Gobierno central y los nuevos Gobiernos autónomos, si la línea política a

seguir entre unos y otros es el enfrentamiento, el recelo, el regateo y la crítica desmoralizadora, que nadie

se haga ilusiones de pensar que construiremos nada positivo.»

«España tiene una Constitución y algunas nacionalidades tienen ya sus Estatutos. El respeto total a estos

textos es la condición básica de la construcción de las autonomías.»

«Toda la política de agitación sentimental por una parte o por otra, encaminada a enturbiar la inmensa

tarea de transformar una Administración centralizada y centralista ya dar vida a los nuevos organismos

políticos que nacen al amparo de la Constitución y de los Estatutos es el peor servicio que se puede hacer

a la voluntad autonomista del país.»

Unidad

Más adelante, Tarradellas añadió que «si no hay unidad de pensamiento y de acción a nivel de Gobierno

central y Gobiernos autónomos, no simples concertaciones entre determinados partidos, todo el mundo

acabará haciendo política sectaria y partidista, y daremos la sensación de que nos interesan más las

ideologías políticas que los problemas inmediatos de nuestros pueblos y la construcción del nuevo Estado.

Y con esto corremos el peligro de que nuestras nobles ambiciones sean solamente una ilusión que, poco a

poco, irá desapareciendo».

«Por otra parte, desde el mes de mayo de 1980 hasta hoy hemos podido constatar, tanto por parte del

Gobierno central como por parte de algunos Gobiernos autónomos, una práctica demasiado frecuente del

recurso anticonstitucional. Ya sé que no siempre es posible evitarlo, precisamente a causa de las excesivas

ambiciones partidistas o personales de algunos y también porque, a veces, es del todo imprescindible que

algún punto de la Constitución reciba la interpretación definitiva del Tribunal Constitucional.

Pero una cosa es acudir al Tribunal Constitucional con el fin de solucionar dudas y otra es mantener una

especie de oposición o de guerra larvada entre las Administraciones que deba dirimirse a golpes de

sentencias de Tribunal Constitucional.»

Tarradellas insistió más adelante en que debe realizarse adecuadamente la reforma de la Administración

española y en que las regiones ricas deben ayudar a las pobres.

El ex presidente de la Generalitat se refirió después largamente a la situación en el País Vasco. Recordó

su frase de que la situación era el «cáncer de España» y a pesar de la calma actual no está zanjada la

situación. En este sentido ha propuesto que se busque una solución pactada, a pesar de las dificultades.

«No hay que dejar de trabajar para hallar una solución pactada entre ambas posiciones. Ya sé por

anticipado que estas sugerencias no son bien vistas, ni son fáciles, sino todo lo contrario. Pero hay que

pensar que si fracasaran todas las negociaciones, es evidente que habría una solución impuesta.»

 

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