Pide un golpe de timón en la política del país. 
 Tarradellas: El problema más angustioso es cicatrizar las heridas abiertas     
 
 ABC.    10/10/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 20. 

Pide un golpe de timón en la política del país

Tarradellas: «El problema más angustioso es cicatrizar las heridas abiertas»

MAHON (Baleares). «El problema más angustioso que España debe resolver es el de cicatrizar

las heridas abiertas desde hace tiempo y que aparecieron públicamente con ocasión de los

hechos del 23 de febrero en el Congreso», ha manifestado el ex presidente de la Generalidad,

don José Tarradellas, en el curso de una conferencia que ayer pronunció en el Ateneo de

Mahón.

El señor Tarradellas se ha preguntado «si un Gobierno monocolor y con componentes

ideológicamente distintos tiene la autoridad necesaria para hacer cumplir las sentencias que se

pueden producir con motivo del juicio de los militares implicados en ios actos del 23-F, ¿sus

decisiones serán aceptadas por todo el mundo? Lo deseo, pero lo dudo.

Y dudo todavía mas de que, Sf no los condenara, esta decisión fuera aceptada por todos

aquellos sectores de nuestra vida política que quieren y esperan su condena, precisamente

porque creen que ésta ha de ser la solución a nuestros males».

NO HAY REGÍMENES AUTONÓMICOS IGUALES

En otro momento el señor Tarradellas ha dicho que «no pueden existir regímenes autonómicos

iguales. En este sentido, y para expresar mejor mi pensamiento de siempre, he de advertir qué

una cosa es uniformizar el proceso de construcción del Estado de las autonomías y otra

pretender que todas las autonomías sean iguales, que es lo que a mí me parece imposible y no

conveniente para nadie».

«Como es natural —ha añadido—, existen razones políticas y jurídicas poderosas que han

empujado a los actuales dirigentes españoles a preparar una ley de armonización del proceso,

con la cual, por otra parte, corremos el peligro de que sean minimizados nuestros derechos.

Que el Estado quiera construir las autonomías de una o todas a la vez es un problema a

discutir, pero es preciso no olvidar que el resultado del establecimiento de las autonomías no

será ni puede ser nunca un resultado igualatorio, aunque desde el punto de vista legal todas las

autonomías puedan ser iguales.

Es preciso no dejar de tener en cuenta que la autonomías tienen unos componentes locales

muy acusados, y entre las diversas nacionalidades y regiones existen grandes diferencias

internas. Basta con pensar sólo un momento en aquellas comunidades que tienen lengua

propia. Unos países tienen una inmigración fuerte, otros sufren del fenómeno opuesto. No es

preciso hablar de las diferencias económicas y aún más de otras diferencias particulares que

incluso han dado origen a la reivindicación de autonomías uniprovinciales. Es por esta razón

que siempre he mantenido el criterio de que las autonomías no podían ser uniformes, y lo

mantengo todavía.

Pero este principio no debe interpretarse como si significara por mi parte un desprecio o un

agravio. No se trata de dividir las autonomías entre pueblos ricos y pobres, como algunos

dicen.»

NO A LA AGITACIÓN SENTIMENTAL

Para que la España de las autonomías funcione, el señor Tarradellas afirma que el primer

principio es el de la confianza mutua. «Nunca insistiré bastante en esta idea, de la cual estoy

plenamente convencido, porque si no existe confianza entre el Gobierno central y los nuevos

Gobiernos autónomos, si la línea política a seguir entre unos y otros es el enfrentamiento, el

recelo, el regateo y la crítica desmoralizadora, que nadie se haga ilusiones de pensar que

construiremos nada positivo.»

«España tiene una Constitución y algunas nacionalidades tienen ya sus Estatutos. El respeto

total a estos textos es la condición básica de la construcción de las autonomías.»

«Toda política de agitación sentimental, por una parte o por otra, encaminada a enturbiar la

inmensa tarea de transformar una Administración centralizada y centralista, y a dar vida a los

nuevos organismos políticos que nacen al amparo de la Constitución y de los Estatuos, es el

peor servicio que se puede hacer a la voluntad autonomista del país.»

UNIDAD ENTRE LOS GOBIERNOS CENTRAL Y AUTONÓMICOS

Más adelante el señor Tarradellas añade que «si no hay unidad de pensamiento y de acción a

nivel de Gobierno central y Gobiernos-; autónomos, no simples cóncertaciones entre

determinados partidos, todo el mundo acabará haciendo política sectaria y partidista, y

daremos la sensación de que nos interesan más las ideologías políticas que los problemas

inmediatos de nuestros pueblos y la construcción del nuevo Estado. Y con esto corremos el

peligro de que nuestras nobles ambiciones sean solamente una ilusión que, poco a poco, irá

desapareciendo».

«Por otra parte, desde el mes de mayo de 1980 hasta hoy, hemos podido constatar, tanto por

parte del Gobierno central como por parte de algunos Gobiernos autónomos, una práctica

demasiado frecuente del recurso anticonstitucional. Ya sé que no siempre es posible evitarlo,

precisamente a causa de las excesivas ambiciones partidistas o personales de algunos y

también porque a veces es del todo imprescindible que algún punto de la Constitución reciba la

interpretación definitiva del Tribunal Constitucional. Pero una cosa es acudir al Tribunal

Constitucional con el fin de solucionar dudas y otra es mantener una especie de oposición o de

guerra larvada entre las Administraciones que deba dirimirse a golpes de sentencias de

Tribunal Constitucional.»

El señor Tarradellas insiste más adelante en que debe realizarse adecuadamente la reforma de

la Administración española y que las regiones ricas deben ayudar a las pobres. «Soy partidario

de que el Fondo de Compensación interterritorial sea generoso con las regiones menos

favorecidas, siempre que esta generosidad no tenga como objetivo perpetuar la pobreza, sino

generar nuevas fuentes de riqueza.»

PAZ EN EUSKADI

El ex presidente de la Generalidad se ha referido después largamente a la situación en el País

Vasco. Ha recordado su frase de que tal situación era el «cáncer de España» y a pesar de la

calma actual no está zanjada la situación. En este sentido ha propuesto que se busque una

solución pactada, a pesar de las dificultades.

«No hay que dejar de trabajar para hallar una solución pactada entre ambas posiciones. Ya sé

por anticipado que estas sugerencias no son bien vistas, ni son fáciles, sino todo lo contrario.

Pero hay que pensar que si fracasan todas las negociaciones es evidente que habría una

solución impuesta, y entonces esto significaría que Euskadi se hundirá más y más en una

situación de falta de paz y libertad, y que el Estado se encontrará también en una situación que

perjudicará todos los aspectos de su vida.»

Finalmente el señor Tarradellas ha pedido un «golpe de timón» en la política del país, tras

recordar que España es un país valeroso y lleno de positivas ambiciones.

 

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