Intelectuales castellanos y catalanes coinciden en la voluntad de profundizar las relaciones entre ambas culturas  :   
 Jordi Pujol inaugura y clausura los Encuentros de Sitges. 
 El País.    22/12/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Intelectuales castellanos y catalanes coinciden en la voluntad de profundizar las relaciones entre ambas

culturas

Jordi Pujol inaugura y clausura los "Encuentros" de Sitges

La voluntad de un diálogo entre las culturas catalana y castellana es el denominador común de la Trobada

d´ intelectuals (Encuentro de intelectuales) de ambas lenguas que el pasado domingo se inauguró en la

localidad barcelonesa de Sitges, y que se clausurará hoy en el palacio de la Generalidad, con la

participación de unas ochenta personalidades de los dos mundos culturales que se encuentran. La

repentina enfermedad del escritor Jesús Fernández Santos, que hubo de ser ingresado el pasado sábado en

un hospital de la Ciudad Condal, aquejado de un proceso hemorrágico del que ayer se recuperaba

favorablemente, creó un clima de preocupación entre los asistentes al Encuentro, en el que tenía

anunciada su participación.

Fernández Santos, crítico de cine de EL PAÍS, sufrió una hemorragia digestiva debida a varices

esofágicas mientras se hallaba descansando en su hotel. El escritor, que había ido a Barcelona para

participar en actos relacionados con la aparición de su libro más reciente, fue alojado inmediatamente en

el Hospital de San Pablo. A pesar de que en un principio los médicos que le atienden habían emitido un

pronóstico reservado sobre su condición, Fernández Santos se encontraba ayer mucho mejor y se confiaba

en su pronta recuperación.

El Encuentro sobre las relaciones entre las culturas catalana y castellana comenzó el domingo con varios

actos simbólicos. Por una parte, el presidente de la Generalidad de Cataluña, Jordi Pujol, a quien se debe

la iniciativa de la organización de este encuentro, dirigió en castellano su mensaje de bienvenida a todos

los asistentes en uno de los salones del palacio Maricel, de Sitges, lugar en otros tiempos donde se

cimentó la voluntad moderna y europea de la Cataluña de hoy, según recordó el propio presidente. Por

otro lado, la soprano Carmen Bustamante cantó en castellano y en catalán.

Jordi Pujol se mostró consciente, por otro lado, de la situación que hace necesario este encuentro entre las

dos culturas, «porque es evidente que las relaciones entre ellas no acaban de funcionar bien, y hemos de

hacer un esfuerzo para perfeccionar esta relación». Aunque en el mareo de una cierta y distendida

cordialidad que hizo hablar a algún participante de la existencia de un consenso tácito entre los

participantes, el filósofo Fernando Savater recogió, en la primera sesión de trabajo de ayer, la

preocupación de Pujol, y afirmó que «el hecho de que se celebre esta reunión significa que no todo es tan

áureo y que, en efecto, existen problemas importantes que resolver».

Las sesiones de trabajo se celebran en castellano, gesto que Joaquín Ruiz Giménez saludó «como un gesto

de reconocimiento hacia una lengua no común, pero sí más generalizada». En aquel idioma hablaron, en

primer lugar, Alexandre Cirici Pellicer y Joan Fuster, que introdujeron la primera sesión. Este último

mostró reiteradamente su deseo de que «se hable claro, sin amenidades conciliatorias». En los primeros

momentos del coloquio no consiguió ver cumplida esa expectativa, pero luego la discusión se animó.

Antonio Tovar recordó pasados intentos de hacer posible la convivencia entre las dos culturas y sugirió el

planteamiento de instrumentos eficaces para «sacar el carro del atolladero» de la incomprensión. La

escuela y los medios de difusión han de ser los instrumentos que deben usarse para dar lo que luego

llamaría Pedro Laín Entralgo «la necesaria vitalidad de una lengua». José Luis Aranguren, Josep María

Castellet, Joaquim Molas y Pedro Laín Entralgo mostraron iguales inquietudes. Una queja generalizada

por parte de los intelectuales catalanes que participan en este debate se centra en la manipulación que a lo

largo de los años ha sufrido la historia de la cultura de Cataluña. Para superar ese hecho, los

investigadores Miquel Batllori y Carmina Virgili sugirieron la posibilidad de fundar una institución, como

la creada por el Consejo de Europa después de la última guerra mundial, para revisar todos los errores de

carácter histórico, e incluso político, que siguen en los libros de texto.

La historia de las relaciones de Cataluña con España ha sido, vista desde una perspectiva histórica, la de

una frustración. La de España con Cataluña ha sido la historia de un fracaso. Esta tesis, sustentada por

Ignacio Sotelo, socialista, profesor de la Universidad Libre de Berlín, suscitó una breve polémica con el

historiador José Antonio Maravall, quien ve desde una perspectiva histórica paralela una consecuencia

distinta, habida cuenta de la vitalidad que mantiene Cataluña.

Fernando Savater fue tajante en una advertencia: cuando las culturas se defienden sólo por su lengua, da

la impresión de que «las culturas se encierran sobre sí mismas, tomando un aire como antañón de

desvincularse del mundo de fuera. La pureza no tiene otro sentido que el de ser mancillada. Recoser el

virgo conduce a la debilitación, al retroceso de la cultura y de la lengua».

María Aurelia Capmany hizo una historia de la afirmación cultural de Cataluña y de la actitud que los

intelectuales castellanos tuvieron siempre ante este país.

 

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