Autor: Correal, Francisco. 
 Los lideres de Andalucia. Para el líder de PSA su nacionalismo es estabilizador. 
 Alejandro Rojas Marcos     
 
 Diario 16.    19/05/1982.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 22. 

Los líderes

Estamos ante un ermitaño en la abadía del andalucismo, un eremita que extiende la mano en lugar de

levantar el puño, un erasmista sudeño que hará en esta conversación con Diario 16 su particular «Elogio

de la locura», un herético en las almenas del socialismo fascinado, sin reconocerlo, por la erótica del

poder y las compresas del sufragio, un errabundo que comulga más con Almanzor que con San Fernando,

portavoz de un colectivo parlamentario que algunos confunden con el «Grupo salvaje» de Sam

Peckimpah.

Sevilla:

Francisco CORREAL

ALEJANDRO Rojas Marcos, secretario general del PSA, nos recibe con un atuendo deportivo que

desentona con el pesado portafolios en el que guarda los papeles andalucistas de la carrera de San

Jerónimo.

«Yo soy un apasionado de la gimnasia. La practico todos los días, junto a mi casa, en el hotel, cuando

estoy de viaje, en los descansos de un congreso. Creo que es muy importante eso de mantenerse en

forma.»

Nació hace cuarenta y un años en Sevilla, ciudad en la que vive y en cuyo Ayuntamiento, ahora presidido

por un compañero de partido, ocupó una Concejalía en 1967. Este «quinto jinete» de la política parecía

predestinado para el escaño y la contienda electoral. Este Alejandro Magno ni es hijo de Filipo ni prueba

la Macedona por imperativos de la dieta alimenticia. Sería capaz de dar un mitin en los altos del Golán o

en el desierto del Gobi y preside un partido que «a la chita callando» figura en el segundo puesto del

malévolo «ranking» preelectoral.

— Hablando de macedonia, ¿ha sido muy importante la sangría de «críticos» del PSA o ya ha cicatrizado

la herida abierta tras aquella oleada de huidas y expulsiones?

— Esta crisis la han sufrido sin excepción todos los partidos que han salido de la clandestinidad y tienen

su origen en la necesaria búsqueda de una coherencia interna. Hace tres años la padeció el PSOE y

hace bien poco le ha tocado a los comunistas. Aunque el coste de nuestra crisis ha sido desagradable,

hemos ganado en coherencia y puedo decir sin ambajes que llegamos a estas elecciones en las

mejores condiciones de cohesión interna.

Blas Infante

-La lucha andalucista o la lucha social, ¿cuál de las dos va por delante?

- La lucha andalucista es una lucha social, el esfuerzo de un pueblo subdesarrollado por su liberación es

siempre una lucha social, pero no en el sentido que le dan los clásicos partidos centralistas de izquierda y

derecha. La cantinela de lo social —que tiene remembranzas franquistas- puede conducir a errores.

Nosotros estamos convencidos de que en estas elecciones al Parlamento andaluz el eje de la confrontación

no va a ser izquierda-derecha, o UCD-PSOE, sino Andalucía-centralismo.

-¿No es un hándicap para el PSA que la mayoría de los nacionalismos hayan sido o sean en España de

derechas?

-Ni mucho menos. Son tan diferentes las condiciones sociales y económicas de Andalucía en relación con

las existentes en Cataluña o el País Vasco que queda descartado cualquier tipo de paralelismo. Esos

precedentes conservadores pueden hasta beneficiarnos, porque de esta forma toda España puede ver en el

nacionalismo andaluz un elemento estabilizador que procure corregir y compensar desequilibrios

interterritonales. El andalucismo, a diferencia de esos nacionalismos, no es la opción privilegiada de un

país desarrollado, sino la opción reivindicativa de un pueblo subdesarrollado. Ideológicamente, son

corrientes, aunque ellos y nosotros representemos a fuerzas autónomas de los respectivos pueblos. Me he

detenido en las obras de un Sabino Arana o Prat de la Riba, patriarca de los nacionalismos vasco y

catalán. Son conservadores, pero nada tienen que ver con la visión de un Blas Infante, hombre progresista

que siempre militó en una izquierda con matices humanistas y utópicos.

Efímero

— ¿Qué diferencias existen entre aquella Sevilla que «gobernó» como concejal, en mil novecientos

sesenta y siete, y esta Sevilla de mil novecientos ochenta y dos?

- Entonces no había democracia y hoy sí la tenemos, pero ayer como en la actualidad la lucha del grupo

político al que yo pertenecía, embrión de lo que hoy es el PSA, era también una lucha contra corriente.

Por eso duré tan poco en el Ayuntamiento de Sevilla y por eso tanto mi entrada como mi salida municipal

estuvieron rodeadas de escandalosas confrontaciones políticas. Hoy algunos todavía se escandalizan y, en

este sentido, el cambio tiene bastante de espejismo.

— Blas Infante ya está presente en las calles, plazas y glorietas de casi todos los pueblos andaluces.

¿Quiere ello decir que su mensaje ha sido asumido por lo que usted llama peyorativamente izquierda

histórica?

-Es otro espejismo. Si Blas Infante está en todos esos sitios es gracias a la presión popular y no a unos

partidos que tuvieron en su mano incluir la figura del ideólogo andalucista en el Estatuto de Autonomía y

no lo hicieron.

— ¿Cuándo llegó por primera vez a sus manos un texto de Blas Infante?

— En los años sesenta tuve ocasión de leer un ejemplar de «El Ideal Andaluz»,

Para el líder del PSA su nacionalismo es estabilizador

ALEJANDRO ROJAS MARCOS

«Alfonso Guerra debería eliminar las toxinas en la sauna, y no insultando a sus congéneres»

«Si piensa lo que dice, Escuredo se ha equivocado de partido»

«Si procedes de una familia burguesa, no te perdonan que milites en la izquierda»

un libro en aquella época desconocido. Guardo un buen recuerdo de mis «encuentros» con Blas Infante.

En 1976, el volver de un destierro de dos años derivado de una sentencia del Tribunal de Orden Público,

participé en un mitin andalucista en el teatro Lope de Vega de Sevilla, el primer mitin que se hacía en la

ciudad desde la Segunda República. Cuando preparaba en casa mi intervención, me visitaron un grupo de

compañeros de ideas y de cárcel de Blas Infante. Dos años más tarde, lo que había sido un emotivo

contacto personal se tradujo en la inclusión de las juntas libe-ralistas, fundadas por Blas Infante, en

nuestro partido.

Humor

-El PSA fue el «factor sorpresa» en las elecciones legislativas de 1979. ¿ Volverá a sonar la flauta?

- La correlación de fuerzas nos es muy favorable. Ya he dicho que la confrontación va a estar limitada a

PSOE y PSA. UCD está muy mal en Andalucía, AP nunca ha sido importante en nuestra tierra, los

comunistas todavía no han levantado cabeza de sus crisis y han desaparecido del mapa electoral dos

partidos nacionalistas, uno de izquierda, PAU-PTA, y otro de derecha, Unidad Andaluza. La

confrontación está muy clara, porque ante este panorama, el centralismo a batir no lo representa UCD,

sino el PSOE.

Heterodoxo

— Rojas Marcos pasa muchos veraneos en Santander, cuna de Menéndez Pe/ayo, que da nombre a la

famosa Universidad de verano instalada en el palacio de la Magdalena. ¿Se considera una versión

moderna de aquellos heterodoxos que «coleccionó» el investigador montañés?

— Lo cierto es que en el Congreso de los Diputados soy considerado y tratado como un auténtico

heterodoso. Y no en el sentido un poco esotérico con que se observa á individualidades parlamentarias

como Sagaseta, Blas Pinar o Pi y Suñer. Los andalucistas constituimos un grupo. Que hayamos

conseguido ser uno de los siete grupos parlamentarios de la geografía parlamentaria es una cosa muy

importante, tan importante que PSOE y UCD han elaborado una ley para echarnos del Parlamento.

Rojas Marcos se despide. Llegará a su domicilio. Guardará la cinta de Ludwig von Beethoven en la

vitrina musical y susurrará con Joan Báez que «no nos moverán». Abrirá el portafolios, redactará la

milésima tercera pregunta parlamentaria al Gobierno y sacará un par de anillas japonesas para

desentumecer bíceps y tríceps.

 

< Volver