Autor: Jorba, Rafael. 
 Declaraciones del presidente del Parlamento de Cataluña a El País. 
 Heribert Barrera considera posible una reforma limitada del Estatuto a corto plazo     
 
 El País.    09/12/1982.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 29. 

EL PAÍS, jueves 9 de diciembre de 1982

POLÍTICA

ESPAÑA / 17

Declaraciones del presidente del Parlamento de Cataluña a EL PAÍS

Heribert Barrera considera posible una reforma limitada del Estatuto a corto plazo

El Parlamento de Cataluña celebra el próximo martes el cincuentenario del acto de constitución, el 6 de

diciembre de 1932, de dicha Cámara autonómica. El actual presidente de la institución, Heribert Barrera,

un licenciado en Química que heredó la condición política de su padre, Martí Barrera, conseller de

Trabajo de la Generalitat republicana, valora la efemérides. A sus 65 años, este hombre de la histórica

Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) afirma que el Parlamento de 1932 gozó de mayores

competencias que el actual y asegura que el acceso de los socialistas catalanes a la Generalitat "pasa más

por Madrid que por Barcelona".

RAFAEL JORBA, Barcelona Pregunta. ¿Qué significación tiene para usted este cincuentenario de la

inauguración oficial del primer Parlamento de la Generalitat contemporánea?

Respuesta. Creo que es una fecha importante en la historia de Cataluña, porque después del Decreto de

Nueva Planta nunca se había reunido hasta diciembre de 1932 una asamblea que pudiese pretender

representar a todo el pueblo de Cataluña y que, al mismo tiempo, pudiese ejercer una cierta soberanía.

El Parlamento de 1932 tuvo una vida agitada —los hechos de octubre de 1934 y, después, la guerra

civil—, pero, no obstante, creo que respondió en gran parte a las aspiraciones de los catalanes. Es decir,

significó realmente para Cataluña una recuperación de libertades y supo utilizar sus competencias con

acierto, de tal modo que, si actualmente consideramos muchas de las leyes aprobadas, hemos de

reconocer que en una gran parte continuaría siendo válida en el momento actual.

P. ¿Cómo se podría comparar el trabajo legislativo que hizo aquel Parlamento con el que ha realizado el

actual?

R. Hay algunos aspectos en los que existe un neto paralelismo, como el referente a la ley sobre el

Parlamento, el presidente y el Consell Executiu de la Generalitat, que corresponde a lo que entonces se

llamó Estatuto Interior, pero en otras cuestiones la legislación de aquel Parlamento fue más básica, más

importante, simplemente porque aquella Cámara tenía más competencias. Por ejemplo, el Parlamento del

año 1932 hizo una ley municipal catalana, pero a nosotros ahora nos es imposible hacerla porque en

algunos aspectos no tenemos competencias.

Otro aspecto importante es que nuestro Parlamento se encuentra, a la hora de legislar, con una dificultad

considerable en relación al del año 1932, ya que aquella Cámara estaba constituida por una asamblea

donde existía una mayoría formada por un solo partido y, por tanto, este partido podía acometer un

programa de gobierno y conseguir la aprobación rápida de sus proyectos, mientras que en nuestro

Parlamento la situación es mucho más compleja; en cada caso es necesario encontrar las mayorías

adecuadas y, a veces, esto exige largos períodos de negociación.

Las leyes aprobadas son progresistas

P. Desde la perspectiva de la Cataluña de progreso que había representado entonces aquella mayoria de

Esquerra Republicana de Catalunya, ¿se puede afirmar hoy que las tareas de este Parlamento, que preside

también un esquerrista, se han orientado en aquel sentido?

R. Creo que las leyes aprobadas por este Parlamento autónomo son leyes indiscutiblemente de signo

progresista en todo aquello que un signo de este tipo puede ser establecido. Es decir, muchas de nuestras

leyes son leyes administrativas, en las cuales los elementos esenciales no son cuestiones que puedan

calificarse de progreso o de conservación, de derecha o izquierda.

P. Los problemas surgidos en las relaciones entre este Parlamento y la Administración central de Madrid,

¿pueden ser comparables con los que tuvo la Cámara republicana?

R. Creo que estas dificultades han sido mucho mayores porque nuestros textos constitucional y estatutario

son mucho más ambiguos, muchos menos definidos que aquéllos. En la Generalitat republicana también

existió la intervención de! Tribunal de Garantías Constitucionales, el equivalente entonces al actual

Tribunal Constitucional, pero hace falta afirmar que básicamente sólo fue impugnada una ley, la de

Contractes de Conreu (Contratos de Cultivo), y esta ley fue impugnada desde Cataluña, y no desde

Madrid, por los elementos más conservadores de la derecha catalana. Finalmente, la solución jurídica a la

que se llegó fue satisfactoria para Cataluña, lo cual no ha sucedido en diversas sentencias del actual

Tribunal Constitucional.

No es el momento de la reforma constitucional

P. ¿Cuál es su actitud ante la ley orgánica de Armonización del Proceso Autonómico (LOAPA) y el

cambio histórico registrado en el Gobierno central de Madrid?

R. Yo confío y deseo que el Tribunal Constitucional estime fundamentadas las alegaciones de

inconstitucionalidad del Parlament y del Consell Executiu de la Generalitat y que, por tanto, esto permita

un replanteamiento de esta ley, que, por lo que parece, el Gobierno actual no excluye. Sería un aspecto

positivo que permitiría superar el clima existente hasta ahora de malestar en el aspecto autonómico y

permitiría acometer la edificación del nuevo Estado.

P. Su partido ha hablado de la necesidad de reformar la Constitución y el texto del estatuto de autonomía.

¿Cree llegada la hora para ello?

R. No estamos aún en el momento adecuado para la reforma constitucional, ya que no creo que la

mayoría actual en las Cortes españolas viese con buenos ojos esta reforma. Puede ser que tampoco vea

con buenos ojos una reforma fundamental del Estatuto, adaptándolo a la Constitución y llegando al

máximo de competencias que permite el texto constitucional; pero, en cambio, veo viable, y no veo con

qué argumentos se puede negar, una reforma más limitida, que consistiría en poner nuestro Estatuto de

autonomía al mismo nivel de los estatutos ya aprobados por otras comunidades autónomas.

Por ejemplo, no veo cómo se puede justificar, ni doctrinalmente ni en la práctica, que Euskadi o Navarra

tengan más competencias en algunas cuestiones que Catalunya; que Galicia tenga más competencias en

materia de pesca, que Aragón tenga más competencias en materia de aguas, etcétera. Estas últimas

inundaciones que sufrimos el mes pasado demostraron que si en el régimen de aguas hubiésemos tenido

las mismas competencias que tiene Aragón, puede que algunas decisiones respecto al vaciado de los

embalses habrían podido ser tomadas más deprisa. Yo no digo que los destrozos de las inundaciones

hubiesen sido eliminados, pero habrían, seguramente, disminuido.

P. ¿Qué esquema definitivo de Estado quisiera ver implantado en un futuro su partido?

R. A largo plazo, evidentemente, nosotros querríamos una Constitución que permitiese una organización

confederal del Estado. Es decir, que el Estado se organizase sobre la base de las naciones que lo

constituyen y entonces cada una de estas naciones podría ver cuál es su forma interna de organización.

P. ¿Las mayorías del Parlamento de Cataluña están aseguradas tras las últimas elecciones legislativas o

considera usted que habrían de recomponerse?

R. El actual Parlamento de Cataluña no ha tenido nunca una mayoría estable y, evidentemente, su misma

composición hace difícil que pueda tenerla, a menos que existan unos acuerdos para cuya posibilidad no

sé si están las cosas suficientemente claras en este momento.

P. ¿Cómo cree usted deberían concretarse estos acuerdos?

R. Creo que se precisaría una definición de la política autonómica de Madrid, que podría dar lugar a una

revisión profunda de la situación política catalana.

P. Si el Gobierno de Madrid adoptara una posición favorable a las autonomías y las dotara de

competencias importantes, ¿debería revisarse el papel parlamentario y de Gobierno de los socialistas

catalanes?

R. Seguramente. P. En este sentido, ustedes tras las elecciones autonómicas hablaron de un Gobierno de

coalición entre socialistas y Convergència i Unió, con o sin ERC; ¿aquélla vieja fórmula podría ser

recuperada en un futuro?

R. Creo que podría ser recuperada, pero el camino para ello pasa más por Madrid que por Barcelona.

 

< Volver