Barcelona: la situación política se enrarece por momentos  :   
 No se clarifican las acusaciones de Trías contra Serra, ni los motivos de la defensa de éste por Roca. 
 ABC.    18/02/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Barcelona: la situación política se enrarece por momentos

No se clarifican las acusaciones de Trías contra Serra, ni los motivos de la defensa de éste por Roca

Madrid.

Las acusaciones públicas de Ramón Trias Fargas, candidato a la Alcaldía de Barcelona, contra Narciso

Serra, ministro de Defensa y ex alcalde de Barcelona, de especular urbanísticamente en beneficio de

grandes empresas en el Plan de la Ribera, ha enrarecido la política catalana y ha puesto en difícil situación

al acusado, al acusador y a Miguel Roca, que era entonces gerente del Plan de la Ribera. Actualmente la

actitud de los tres es de mutismo absoluto, y el tema sigue sin clarificarse.

Las acusaciones de Trías Fargas o ponen en marcha una investigación para depurar responsabilidades o se

quedarían en una maniobra electoral. Narciso Serra se ha negado hasta ahora a hacer cualquier comentario

sobre la cuestión, postura que puede hacer correr aún más las noticias. Serra era en aquellos momentos

asesor economista, mientras el gerente era Miguel Roca, que después de un desmentido global toma

rumbo hacia Betanzos para dar un mitin, en respuesta a la famosa frase de Fraga.

Las acusaciones: especulación

Las declaraciones de Trías Fargas fueron: «El señor Obiols sabe que la gran operación de especulación

montada en Barcelona en los últimos años tenía como líder al gerente del Plan de la Ribera, Narciso

Serra, que no vaciló en poner su influencia política al servicio de los intereses urbanísticos que le habían

encomendado unas grandes empresas.»

El proyecto urbanístico de la Ribera fue considerado en su tiempo como una iniciativa para Barcelona

sólo superada por aquel diseño de lo que luego sería el ensanche barcelonés. El Plan de la Ribera no se

vio plasmado totalmente por las enormes dificultades que opusieron los que hubieran quedado afectados,

el Colegio de Arquitectos y numerosas entidades. Se trataba de remodelar el Besos, la Barceloneta y

Pueblo Nuevo. En su momento hubo un total de nueve mil impugnaciones y numerosas movilizaciones

auspiciadas por asociaciones de vecinos.

Trías también ha recibido acusaciones

Las acusaciones de Trías Fargas, que han causado malestar en el seno de Convergencia, trataban de ser

una contrarréplica a otras acusaciones que le hizo el líder socialista catalán Obiols llamándole

«especulador». Obiols había dicho: «Trías se ha opuesto siempre a la lotería urbanística organizada por el

franquismo y refrendada y alabada ahora en recientes declaraciones y fotografías aparecidas con Pascual

Maragall abrazando a Porcioles y aprobando su gestión.»

Las acusaciones generalizadas de «especulación» vienen a enrarecer más las relaciones entre el PSOE y

Convergencia, últimamente muy deficientes por el acoso de los socialistas a la Generalidad y la intención

largamente anunciada de presentar moción de censura en el Parlamento regional, buscando

para ello todo tipo de apoyos, que hasta ahora no han cuajado: comunistas, suaristas y los de Esquerra,

que forman coalición con los convergentes.

Acoso a Pujol

Los delicados apoyos de Jordi Pujol están, siendo tanteados desde hace tiempo para intentar un cambio en

la dirección de la Generalidad. Incluso últimamente se está tratando de contar con el apoyo de Tarradellas

como posible figura aglutinante de una oposición anti-Pujol.

La guerra de acusaciones —en la que está en juego también la Alcaldía barcelonesa— ha llegado a su

punto más álgido con estas recientes declaraciones. No está claro que a Pujol le haya gustado la acusación

hecha por Ramón Trías Fargas, que puede radicalizar a sus oponentes.

Las acusaciones no han sido probadas, y ahora mismo la situación se encuentra en un momento nebuloso

y conflictivo. También puede salir dañado de esta disputa el convergente Miguel Roca. Trías Fargas —

que hizo estas declaraciones personalmente a la agencia Efe— se ha negado a hacer comentarios, pero

tampoco se ha retractado de lo dicho. Una necesaria clarificación sería lo que podría devolver la

tranquilidad a la política catalana y dejar en claro cuestiones que afectan a importantes personalidades de

la política española.

El silencio en el que se han encerrado los tres protagonistas de la delicada situación no favorece esa

clarificación, que por su gravedad debe pasar por retractarse, desmentir o establecer responsabilidades de

unos o de otros. Las acusaciones —una precampaña no las justifica— han sido ciertamente graves y crean

una situación delicada en la política catalana.

 

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