Autor: Pérez Fernández, Herminio. 
 Opinan los procuradores en Cortes. Una ley con problemas: la de colegios profesionales. Señor Marco Cañizares. 
 La ley contiene normas generales para que cada colegio desarrolle la misión que tiene encomendada  :   
 Lo más interesante: el principio de autonomía que se les concede. 
 ABC.    03/03/1974.  Página: 29-30. Páginas: 2. Párrafos: 5. 

SEÑOR MARCO CAÑIZARES

LA LEY CONTIENE NORMAS GENERALES PARA QUE CADA COLEGIO DESARROLLE LA

MISION QUE TIENE ENCOMENDADA

Lo más interesante: el principio de autonomía que se les concede

En representación de los Colegios Oficiales Farmacéuticos está en las Cortes, como procurador, don

Ernesto Marco Cañizares. Es además presidente del Consejo General de los Colegios Oficiales de

Farmacéuticos, vicepresi-dente del Patronato Farmacéutico Nacional y consejero nacional de Sanidad. Su

experiencia en cuanto a los problemas corporativos profesionales es amplia y su conocimiento profundo.

En unión estrecha con los señores De la Fuente Chaos, que representa a los Colegios de Médicos, y Paños

Marti, procurador por los Colegios de Veterinarios, trabajó intensamente el señor Marco Cañizares por el

perfeccionamiento de la ley; primero, con sus numerosas e importantes enmiendas; después, con sus

intervenciones orales en la Comisión, buscando siempre el máximo perfeccionamiento de la norma y el

logro de un articulado que, con su arquitectura amplia y genérica, permita luego a cada Colegio la

adecuación al nivel de sus necesidades, de sus funciones y de sus aspiraciones. Estas son sus respuestas:

—Tanto la Ponencia, en su Informe, como posteriormente la Comisión, en su dictamen, introdujeron

numerosas Innovaciones en el texto remitido por el Gobierno a las Cortes. De todas ellas, ¿cuáles cree

usted que son las dos más importantes?

—Entiendo que en esta ley de Colegios Profesionales lo más importante ha sido el deseo del Gobierno de

dar uñas estructuras generales que permitan a estas Corporaciones desarrollar la misión que cada una

tiene especialmente encomendada en el quehacer nacional y al. servicio de la sociedad española. Sería

demasiado extenso querer exponer en forma exhaustiva la trascendencia de todos y cada uno de los

puntos que han sido aprobados por las Cortes, pero, dentro de ellos, considero del mayor Interés el

principio de autonomía que se ha concedido a los Colegios para el desarrollo de sus funciones.

—¿Hay algún punto concreto que a usted le hubiera gustado ver recogido en la ley?

—Comprendo perfectamente que una ley no puede abarcar más que temas muy generales, precisamente

con el fin de permitir que sean luego los propios profesionales quienes reflejen y recojan en sus Estatutos

y Reglamentos las específicas características de sus respectivas organizaciones corporativas. Pero

confieso que a mi me hubiera gustado que la ley clarificara más; en primer lugar, las denominaciones y

terminologías de los órganos de gobierno, asi como también que los futuros Estatutos y Reglamentos

fueran aprobados, en su caso, por las Asambleas de presidentes provinciales o territoriales o por las Juntas

provinciales de Colegiados, buscando con ello una mayor representatividad y el máximo refrendo para

sus reglamentaciones. Esto no se ha recogido en la ley, pero, como es lógico, al no determinarse de un

modo específico, cada Corporación podrá adoptar los sistemas que considere más convenientes.

 

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