Autor: Jiménez de Parga y Cabrera, Manuel (SECONDAT). 
 Manuel Jimenez de Parga. Catedrático de Derecho Político. 
 Por Andalucía pasa España     
 
 Diario 16.    21/05/1982.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

Por Andalucía pasa España

Una vez más, el futuro español —en esta ocasión el futuro electoral y democrático— se juega en

Andalucía. Una vez más, Andalucía va a obligar a serias meditaciones, particularmente a los estrategas de

la Gran Derecha, que pueden quedar malparados.

No se conocía, o al menos nosotros no hemos conocido en nuestra vida, un interés por Andalucía tan

grande como el de las últimas semanas. Políticos que jamás se habían preocupado por lo que ocurriese en

nuestra tierra, distanciados y distantes de nuestra gente y nuestras cosas, se han instalado en Andalucía y

no se cansan de proclamar que los problemas de los andaluces son sus problemas.

Empresarios que sólo han ido durante el verano, o en sus vacaciones de invierno, a la Costa del Sol, sin

haber nunca pensado en invertir un céntimo productivo en Andalucía, se han convertido de repente en los

adelantados de la transformación y el progreso del sur de España. Todos los poderosos se dan estos días

cita en Andalucía.

Comedia

Pero no es dé esta comedia de la que hoy voy a escribir —«la política es una comedia para los que saben

y una tragedia para los que sienten», he dicho alguna vez — , sino del papel político excepcional que,

queriéndolo o sin quererlo, está desempeñando el pueblo andaluz en este preciso momento histórico.

No es sólo que los hombres públicos, los empresarios y los otros dirigentes españoles pasen por

Andalucía a hacer su campaña, sino que la política española se decide ahora en Andalucía.

La votación del día 23 va a convertirse en la prueba irrefutable de los errores cometidos por algunos

partidos, así como de los aciertos de otros.

Mi pronóstico es que la denominada Gran Derecha va a quedar malparada en Andalucía. El pueblo

andaluz, con sus raíces históricas hincadas en zonas profundas que resultan inaccesibles a otros pueblos

de España, tiene un agudo sentido de la realidad pasajera y no se inmuta por los alegatos de voceros

falsos.

Gran Izquierda

La Gran Derecha, una vez instalada en el poder, generaría la formación de la Gran Izquierda, con lo que

volveríamos al cuento de nunca acabar de los buenos y los malos, relatado con tristeza, hace ya mucho

tiempo, por los poetas y los cronistas andaluces.

Pues aquello de «Españolito que vienes al mundo...» fue el grito angustiado de un corazón andaluz.

La UCD, en su mala configuración presente y sus peores aperturas «oficiales», no tiene nada que hacer en

Andalucía. Los errores se han sucedido desde el día en, que se comenzó a hablar de las elecciones

andaluzas. No se ha entendido a nuestro pueblo y se le están ofreciendo valores que él no estima. Espero -

y deseo- que el día 23 se clausure una etapa de la historia de UCD y que en esa misma madrugada del

domingo al lunes comience a retomarse el camino que nunca debió abandonarse.

El directo beneficiario de tantas equivocaciones será el PSOE, ya anunciado gran vencedor por méritos

propios y por desviacionismos ajenos. Andalucía en 1977. cuando se celebraron las primeras elecciones

democráticas, pudo ser un campo de confrontación entre fuerzas relativamente equilibradas. Pero

transcurridos cinco años, a lo único que puede aspirarse, desde el banquillo de la UCD, es a que la derrota

no sea por K.O., sino por una diferencia de puntos que no sonroje demasiado.

Suárez

Parece mentira que, con los resortes del poder y de la Administración estatal en las manos, se haya

llegado a esta situación. La política -comedia o tragedia— es un juego con unas reglas que deben tenerse

en cuenta. En 1977 la UCD, pilotada por Adolfo Suárez, llegó, vio y venció. Era un proyecto cargado de

inteligencia política y de audacia.

Luego dejó de poseer una cosa y la otra. Vinieron de fuera los sepultureros y se instalaron bien. El día 23,

por obra y gracia del pueblo andaluz, es posible que lo ocurrido últimamente se convierta en una simple

pesadilla, y cabe esperar que la UCD originaria resucite de las cenizas del último despropósito.

El pueblo andaluz, gran protagonista siglos atrás, gran protagonista hoy, tiene la palabra decisiva. Mucha

gente extraña se mezcla estos días con los hombres y las mujeres de mi tierra. Nadie les escucha. Se sabe,

con una sabiduría milenaria, que están de paso allí, y los andaluces pasan de ellos.

El lunes 24 puede ser otro día, con más luz, con menos sombras, en la historia de España. Gracias a los

andaluces.

 

< Volver