Otro 28 de febrero     
 
 Diario 16.    14/06/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Otro 28 de febrero

Con la derrota, por un solo voto, de las cuatro propuestas que pedían la reforma de la ley de Referéndum,

UCD ha repetido el 28 de febrero; jurídicamente ha ganado, pero de hecho ha sido derrotada. Victoria

pírrica, pues, como aquel día del despertar andaluz o como el escuálido triunfo en el debate de la moción

de censura. Si éste es el «nuevo modo de gobernar» hay que temer seriamente que UCD haya optado por

un aislamiento, al que, ciertamente, no podría calificarse de espléndido.

UCD se equivocaría una vez más si tratara de reducir el problema andaluz a un plano meramente jurídico.

El contencioso de Andalucía no radica en la elección entre el artículo 143 o el 151 de la Constitución, ni

puede ser resuelto, en consecuencia, con una «segunda lectura» de la misma capaz de encontrar fórmulas

de hacer como que se rectifica, pero sin dar el brazo a torcer. Para afrontar el tema andaluz sobran los

leguleyos y hacen falta políticos dotados de un mínimo de sentido histórico y de un máximo de

generosidad que sepan comprender que el clamor de Andalucía exige el fin de injusticias seculares y

reclama un lugar al, sol de la democracia.

Y ante esta tarea de rectificación histórica, que soló incidentalmente echa mano de los argumentos

jurídico-constitucionales, están fuera de lugar actitudes de tacañería política como la de una UCD

empeñada en no hacer posible la repetición del referéndum en Almería, o la de un presidente Suárez que

el domingo pasado decía en Torremolinos algo tan diáfano como que UCD había cometido errores en

Andalucía, pero que no se había equivocado. A ver qué «lectura» dan de esta afirmación los técnicos

ucedeos y que, ya de paso, nos enseñen a todos a errar sin equivocarnos. Con todos estos puntos de

partida, ¿a quién puede convencer UCD de que ya no habrá autonomías de «primera» y de «segunda»?

Lo menos que se puede pedir a un político no mediocre es capacidad para comprender cuándo hay que

cambiar. Los hombres de UCD debían haber entendido hace ya mucho que su decisión de «racionalizar»

las autonomías habría sido ideal hace al menos dos años, cuando tan alegremente se embarcaron en la

feria de las autonomías. Pero desde entonces, y sobre todo después del 28 de febrero, los datos han

cambiado esencialmente y no se puede hacer pagar a los andaluces los errores (¿o son equivocaciones?)

de una política miope.

No se puede dudar, desde luego, de la sinceridad de UCD cuando afirma que quiere para Andalucía una

autonomía plena y rápida. Pero va a ser muy difícil que convenza a los andaluces, ante los que ha perdido

credibilidad. UCD vence, pero no convence. Y los andaluces van a pensar que por muy buena que sea la

autonomía de UCD, mejor era la suya, la que reiteradamente les niegan y que los azares de la política han

simbolizado ,en el famoso artículo 151.

 

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