Soluciones para la crisis energética     
 
 Ya.    11/10/1977.  Página: 6-7. Páginas: 2. Párrafos: 4. 

SOLUCIONES PARA LA CRISIS

ENERGETICA

CREEMOS que es innecesa rio insistir en la gravedad de los problemas planteados a la economía

española por la crisis energética, ya que nuestro pais debe importar su petróleo. Y es que, como

demostración importante, es evidente que los 6.000 millones de dólares gastados por España el año

pasado y los 5.000 millones que se gastarán en éste suponen una carga demasiado elevada para que pueda

soportarse sin que se dejen sentir sus efectos sobre nuestra evolución económica y su problemática.

ES conocido también que en la reciente, reunión que han celebrado en París los 19 países que forman la

Agencia Internacional de Energía (AIE) se han elaborado doce recomendaciones, que van desde la

disminución de la dependencia con respecto a las importaciones de petróleo, pasando por la elevación de

los precios internos de la energía y la búsqueda y sustitución del petróleo con nuevas fuentes

energéticas,hasta llegar a la potenciación de la cooperación internacional en la investigación y el

desarrollo en este campo.

(Continúa en pág. sigte.)

LA CRISIS ENERGÉTICA

(Viene de la pág. anterior)

DOCE recomendaciones útiles, de contenido aceptable, que no sólo pueden quedar en una mera

declaración de intenciones. En este terreno se necesita mucho más, si de verdad se quiere limitar la

dependencia con respecto al petróleo y buscar una diversificación de fuentes de energía. Aceptando

en último extremo todas las recomendaciones como válidas, hay una que nos plantea dudas. Nos

referimos a la que concierne a la elevación de los precios interiores. En nuestro país, al menos, las

elevaciones de precios del combustible no han supuesto, bien lo sabemos, una retracción del consumo.

POR las razones que sean, en España habrá que recurrir a medidas más drásticas. Y nos preguntamos

seriamente si no sería mejor pensar en el racionamiento que en la elevación de los precios, con efectos

inmediatos sobre los costes y precios de los demás productos. Somos conscientes que el racionamiento

conlleva complejidad en su instrumentación, pero entendemos a la vez que permitirá conseguir el objetivo

perseguido: la reducción del consumo de un producto escaso y costoso. Si el ciudadano español no se

convence de la gravedad del problema, habrá que ir a una solución limite. ¿Por qué no el racionamiento?

No nos corresponde a nosotros responder a esta cuestión, pero si nos gustaría que se considerase esta

posibilidad ante la ineficacia demostrada de periódicas y sustanciales elevanciones de precios, que

creemos no sólo inútiles, sino también contraproducentes, al contribuir a elevar el coste de la vida.

 

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