Autor: Ugalde Apalategui, José Antonio. 
 Arrecia la polémica. 
 Ante la cercanía de la aprobación del Plan Energético Nacional Nuclear     
 
 Pueblo.    23/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

lo científico

Ante la cercanía de la aprobación del Plan Energético Nacional

Arrecia la polémica NUCLEAR

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Las previsiones que, de sí mismo, hace una sociedad en galopante crisis de crecimiento no hacen sino

multiplicar y acelerar dicho crecimiento crítico.

Pasa como en los aludes: con la velocidad de la caída, engorda el volumen de la bola que rueda. La

planificación, la prospectiva, la mirada que las sociedades occidentales dirigen a su futuro, es esclava

de los males de esas sociedades, los reproduce de forma ampliada.

Tal es la objeción dominante que amplios sectores de la sociedad dirigen al intento de «nuclearizar» el

país y el punto neurálgico de la polémica que, en vísperas de la aprobación del nuevo Plan Energético,

se cierne sobre nosotros.

PARA los antinucleares, el riesgo contaminante de la energía atómica es algo a tener en cuenta, pero en

modo alguno lo fundamental. La auténtica «contaminación» es más solapada, más grave, más destructiva.

Estriba en la inyección vitamínica que el átomo supone para la civilización del productivismo a ultranza y

del despilfarro suicida; en la ciega negativa que ei Poder opone a toda alternativa que subordine la

ampliación cuantitativa de los objetos y servicios (eí consumo) a la mejora de la calidad de la vida; en el

objetivo evidente de la mayoría de los. Gobiernos (y de muchas de sus pretendidas oposiciones) de

manipular las necesidades de los pueblos a través de la estrategia del crecimiento exponencial; en el

riesgo de conflagración atómica mundial que el crecimiento caótico e ilimitado y la propia coexistencia

de los arsenales nucleares nacionales vaticina con probabilidad creciente (la nueva estrategia nuclear

norteamericana parece indicar que la frontera entre uso pacífico y bélico del átomo es como un papel de

fumar). El crecimiento acelerado, la espiral productivo-consumista o el «progreso progresado» que dice

García Calvo, son ahora las lógicas dominantes del interés del capital, su mejor fórmula de dominación a

través del hipnótico vaivén de los escaparates, las ventanas de la imagen a distancia y el engañoso bienes

y servicios.

LAS ETAPAS DE UNA ESTRATEGIA

Como recientemente ha recordado el antinuclear Pedro Costa, «las centrales nucleares no son necesarias

en el sentido que se les quiere atribuir de imprescindibles». Al contrario, es la rapacidad cíe las

oligarquías energéticas y tecnol ógicas —obviamente aliadas al resto de las cúspides del Poder— la que

trata de consolidar la dependencia y. sumisión de los pueblos a unas líneas evolutivas basadas en la

prioridad hipertrofiada de la economía, en el crecimiento exponencial y en la escisión jerárquica,

autoritaria, segre-gacionista y violenta de la sociedad. A grandes rasgos, el análisis de estas oligarquías es

asi: hay que «atomizarse» urgen, lamente, porque las perspectivas de consumo energético son

astronómicas para los próximos años, porque el petróleo se agota y encarece, porque la energía solar

tardará en suplir las carencias y porque carbón y energía hidráulica están superexplotadas. Punto.

Crecemos, luego tenemos que crecer. Ceguera absoluta ante los denunciados y cercanos límites físicos y

psíquicos del crecimiento. Impotencia para articular estrategias, alternativas y frenos al desmesurado e

indiscriminado proliferamiento que nos constituye. Incapacidad para reorganizar la productividad

agrícola, para frenar el paro, para descentralizar la población de nuestras mastodónticas ciudades y dotar a

las gentes de los recursos necesarios para elegir y controlar su propia vida. Inercia, sobre todo, para

enfrentarse al gravísimo problema del aumento demográfico.

No hay que olvidar, por otro lado, las fases de la estrategia nuclear en nuestro país: entre noviembre del

73 y junio del 74, de forma artera, y desde luego antidemocrática, se plasman doce proyectos nucleares,

con un total de 21 reactores y otros tantos miles de megavatios. La oposición contestataria se afianza, el

descuido en la localización de ciertas instalaciones clama al cielo y se abre un «impasse». Estamos,

actualmente, ante una variación de ías técnicas de los nucleares en la que no juega un pequeño papel el

denominado Fórum Atómico Español.

J. A. UGALDE

(Continuará.)

 

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