Autor: Mazo, Mariano del. 
 Las centrales nucleares. 
 Moratoria y seguridad     
 
 Arriba.    07/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

NUCLEARES

pos de presión, movimientos ecológicos, acciones de lucha y gestos muchas veces noticiables.

Nuestros habituales colaboradores Mariano del Mazo y E. Punto ofrecen hoy puntos dé vista

dispares sobre el tema.

MORATORIA Y SEGURIDAD

La impopularidad de ias centrales nucleares ha provocado en los últimos tiempos oleadas de

protestas y ha creado una mentalidad «anti-nuclear» que en ocasiones se ha expresado con

violencia. Por ello las declaraciones que acaba de hacer a «El Correo Catalán» el nombrado

presidente de la Comisión de Industria y Energía del Congreso, don José María Triginer,

cobran el máximo interés. Máxime sabiendo que un Plan Energético llegará a las Cortes en

breve.

El señor Triginer se ha expresado con realismo, explicando que las centrales nucleares en

construcción no pueden hacer ya otra cosa que mejorar sus instalaciones, extremando las

medidas de seguridad, buscando las mejores soluciones al tratamiento de los subproductos.

Pero en las centrales ya contratadas cabe el criterio de que su establecimiento definitivo ha de

ser con la previa consulta popular y de acuerdo con los criterios de racionalidad política y

técnica.

Quedan, pues, las centrales nucleares aprobadas o proyectadas, pero que aún no han sido

contratadas. En éstas cabe la posibilidad de que no sean contratadas. Y cabe también una

reconsideración de toda la política energética con el impulso a una tercera serie de centrales

nucleares en las que hoy se está trabajando y que ofrecen las mayores seguridades.

He aquí la palabra mágica: «seguridad». Porque los temores, las protestas y las tensiones las

ha ocasionado el miedo. Miedo perfectamente justificado.

No se ocultó que los grupos ecologistas y el propio Partido socialista, al que pertenece el señor

Triginer, piden una moratoria nuclear. Por ello eí presidente de la Comisión de Industria y

Energía del Congreso entiende que, tratándose de una cuestión económica, el Gobierno la

aceptará, pues la política de austeridad actual así lo aconseja. El señor Triginer no oculta que

la adquisición de las centrales aprobadas y contratadas «supone un derroche de divisas que

ahora no puede soportar el país». Ha habido, pues, suerte.

Existe un problema. Y es que las previsiones de consumo energético en que se basa el actual

Plan parten de unos supuestos de crecimiento económico que no se han cumplido. Con lo cual

la moratoria se hace más necesaria.

Todo esto es importante. Pero, sobre todo, lo que hay que destacar es el deseo de enfrentarse

con el problema en la forma más realista. Y dilucidarlo claramente donde tienen que ser

resueltos estos asuntos: en las Cortes. Por ello los lamentos sobre e! pasado no sirven, pero

los propósitos sobre el futuro mandan. Y la cosa va en serio.

Mariano DEL MAZO

 

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