Autor: Alonso-Villalobos, I.. 
   En la energía atómica la seguridad debe primar sobre intereses económicos     
 
 Hoja del Lunes.    12/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

EN LA ENERGÍA ATÓMICA, la seguridad ha de primar sobre intereses económicos

En el plan de política energética del Gobierno indudablemente que se hallarán normas y disposiciones

para ahorrar energía. De hecho ya han comenzado a entrar en juego algunas de ellas, como las de los

horarios de la Televisión, no nuevas pero sí hasta ahora impunemente violadas.

Pero es de esperar que el principal tema en que se hará hincapié será el de prever oon tiempo la

sustitución de una energía tan cara y en constante crecimiento de precios como es la de fuente, petrolífera

por otras opciones.

Entre nosotros, escasos de fuentes energéticas, solamente cabe la de una mayor potenciación, de la

energía de fuente hidráulica y la de las térmicas que utilicen como combustible el carbón. Aquélla, según

muchos estudios, poco puede intensificarse ya; parece Que prácticamente están agotadas las posibilidades

da una mayor potenciación. Resta, sin duda, la que se genera, a través de combustibles sólidos, pero aun

asi nuestra dependencia hoy por hoy del exterior en materia energética es un hecho claro. Existen

opciones como la de la energía solar, en fase todavía de experimentación; pero para las necesidades de

hoy y de un mañana inmediato parece que no se presentan mejores opciones que la de fuente nuclear,

pues, aunque el ahorro de energía pueda llegar al máximo, todavía en un país como el nuestro,

industrializado pero todavía en proceso de una mayor industrialización necesaria, será preciso un

consumo elevado de energía del que las térmicas convencionales sólo podrán ser un complemento.

Pero lo que es indudable es que contra el empleo de la energía atómica se alzan muchas voces, no

solamente entre las asociaciones para la protección de la naturaleza, sino aun en institutos de

Investigación de relieve mundial.

Y no se trata ya del peligro que en opinión de algunos puede derivarse del hecho de que las centrales

nucleares pueden permitir la construcción de bombas atómicas a cualquier país.

El grave problema que entraña una central nuclear se halla en la producción en loa reactores de productos

de fisión radiactivos. Los desechos radiactivos se multiplican a velocidad creciente, pero no aparece

asegurada la existencia de depósitos para ellos. No parece exagerado el pensar que no deberían darse au-

torizaciones para la. construcción de nuevas centrales nucleares si no se probara previamente que existían

depósitos garantizados para los desechos radiactivos. Es seguramente necesario acudir a la energía de

fuente atómica para sustituir con una producción energética muchísimo más barata a la energía de fuente

petrolífera, pero sin olvidar nunca que la seguridad tiene primacía sobre los intereses económicos.

Otro aspecto que es necesario tener en cuenta es el de la dependencia del exterior en materia tan

trascendental como es el aprovisionamiento de energía.

Actualmente tenemos una servidumbre bien clara y evidente de los países productores de petróleo, pero

es qu» la dependencia en el caso de la opción energética nuclear puede ser tanta o mayor que en la del

petróleo porque la tecnología nuclear tiene un grado de concentración bastante superior al nivel de la

concentración geográfica d« loa yacimientos petrolíferos en explotación.

Participación en el capital de entes europeos occidentales, pero también orientales por parte de España

apuntan a conseguir un satisfactorio grado de diversificación que permitan a España una no excesiva

dependencia de la tecnología de los Estados Unidos.

Sin embargo, mientras no exista !a seguridad de los almacenamientos de los productos radiactivos a que

antes hacemos referencia, cualquier intento de construcción de una central nuclear tendrá en contra, como

es ya un hecho bien comprobado, la oposición de la región en que se trate de situarla.

f. ALONSO-VILLALOBOS

 

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