La isquierda en Andalucía     
 
 ABC.    18/05/1982.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

La izquierda en Andalucía

Cuando la campaña electoral andaluza enfila la recta final se acentúa una curiosa discrepancia entre

socialistas y comunistas. El PSOE insiste en que no compartirá el poder con el PCE; y si obtiene, como

espera, una mayoría actuará con ella en el Parlamento y en el Gobierno andaluz, sin alianza ni

compromiso con nadie. Pero al mismo tiempo, el PCE insiste en la coalición, que considera obligada con

los socialistas del mismo motio que ya comparten con ellos el poder municipal y del mismo modo que se

aprestan a participar en un Gobierno conjunto cuando se celebren las elecciones generales.

No hablan en vano los comunistas. De momento han anunciado que convocaría ocho manifestaciones —

una por cada provincia andaluza— a partir del 23 de mayo, día de las elecciones, para reclamar un

gobierno de unidad de las izquierdas. Desde su enfoque político, ¿cómo negar que les asista gran parte de

razón? Tienen a su favor, como experiencia ya consumada, la unión para dominar en gran parte de los

Ayuntamientos españoles; tienen a su favor la entrada y participación de ministros comunistas en el

Gobierno socialista de Mitterrand en Francia; tienen a su favor la historia de una ideología marxista

compartida con el socialismo. ¿Por qué, entonces, se va a romper en las elecciones andaluzas, ni en las

próximas legislativas, una alianza natural? «Juntos podemos ir más lejos, mas deprisa y más seguros»,

dicen los comunistas en Andalucía.

¿Quién negaré que dicen verdad, aunque sea sólo su verdad? Cuando se intenta un análisis de las

respectivas posiciones de socialistas y comunistas de cara a las urnas andaluzas del 23 de mayo, se

invade, sin remedio, el complicado mundo del psicoanálisis. Se ingresa en la apasionante pero confusa

tarea de la definición de los complejos.

Tiene complejo de marxismo, al parecer, el Partido Obrero Socialista Español, que insiste en presentarse

como opción política de izquierdas pero moderada. Muy moderada, sin proclamaciones de

nacionalizaciones o de planificaciones económicas imperativas. Y tiene, a su vez, complejo de

postergación o de repulsa el Partido Comunista, que no acepta ser rechazado, como aliado natural, por los

socialistas. Cualquiera diría que el PSOE y el PCE se debaten en un complejo de fraternidad o de

primogenitura. No es dato irrelevante, en este aspecto, que la denuncia contra la Confederación de

Empresarios Andaluces ante la Junta Electoral de Sevilla fuera instada por el Partido Comunista en su

versión andaluza y que la reclamación sobre el mismo asunto ante la Junta Electoral Central la hiciera el

PSOE.

El voto es libre y la última palabra, que es la que vale, la dirán las urnas. Lo único que no podrán nunca

alegar los votantes andaluces es desconocimiento, falta de campaña informativa, que compiten en las

elecciones. Sobre el electorado andaluz se ha volcado la campaña política más copiosamente asistida en

gastos y en presencias personales.

 

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