Autor: Conte, Rafael . 
   Gran asamblea socialista europea en Dinamarca     
 
 Informaciones.    20/01/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

GRAN ASAMBLEA SOCIALISTA EUROPEA EN DINAMARCA

Por Rafael CONTE

PARÍS, 19.

CUMBRE socialista europea en Elsinor. En este pequeño puerto danés, en las cercanías de Copenhague,

se halla el castillo en el que Shakespeare colocó la acción de su »Hamlet». Ayer, representantes de los

partidos socialistas de los países europeos - entre los que se cuentan nada menos que siete jefes de

Gobierno - se han reunido en Elsinor. Reunión de trámite, como todas las que periódicamente celebra la

Internacional Socialista: el fantasma del príncipe dubitativo habrá cruzado por entre las murallas, junto

con otras figuras tal vez menos vivientes que su eterna memoria: el «premier» danés, Joergensen;

Francois Mitterrand, Harold Wilson, Willy Brandt, Olof Palme, Helmut Schmidt, Trygve Bratelli. La

panoplia del socialismo europeo es ilustre y está repleta. Para Hamlet, la pregunta fundamental era la del

«ser o no ser»; para la Internacional Socialista, 1a de saber si es posible o no aliarse con los comunistas

Desde 1972, justo después de la firma de su alianza con los comunistas franceses, François Mitterrand

lleva en el seno de la Internacional Socialista una campaña para admitir la existencia, al lado de la social -

democracia europea - hasta entonces predominante en la organización - de otro tipo de socialismo, más

radical, más anticapitalista, susceptible de formar un frente común con los comunistas, en cada país. En

Viena, en otra reunión de la Internacional Socialista, Mitterrand formuló su tesis con palabras que se

hicieron célebres: "E1 único medio de competir con los comunistas, y hasta de superarlos, es aliarte con

ellos."

NEUTRALIZAR

En realidad, la ambición de Mitterrand no era la de convencer a toda costa a sus interlocutores: superar e1

anticomunismo ferviente de partidos socialdemócratas, como el británico, el alemán o el sueco, era

empresa ardua, por no decir imposible. De este modo, la intención del primer secretario del Partido

Socialista francés no era la de declarar una batalla perdida de antemano, sino la de "neutralizar" a los

posibles adversarios: la de obtener la neutralidad de sus poderosos aliados, con respecto a la estrategia

unitaria del socialismo francés. Este era el punto fuerte de su argumentación: cada país debe resolver el

problema según sus datos propios, y Francia no es Alemania Federal, ni Suecia. ni Gran Bretaña.

En efecto, en estos países apenas existe el Partido Comunista. La iniciativa de Mitterrand perseguía no

tanto una solución de recambio, sino la existencia - mejor dicho, la coexistencia pacífica - en el seno de la

Internacional de dos estrategias distintas, con el mismo pleno derecho: una, la de la socialdemocracia,

reformista, inserta en el sistema capitalista y anticomunista; otra, la socialista radical, aliada con los

comunistas y de tendencia más revolucionaria. La Internacional, por lo pronto, es respetuosa para las

cuestiones interiores de cada país.

De esta manera se ha creado en el seno de la organización una doble polaridad: un polo, la

socialdemócrata de los partidos socialistas de los países del norte de Europa; otro polo, el de los

socialistas del sur, que precisamente celebrarán una reunión próximamente en París, a finales de este

mismo mes de enero.

U.S.A.

Al mismo tiempo, la Internacional sufre la subrepticia, pero poderosa injerencia norteamericana; en

efecto, el Departamento de Estado ha hecho saber su oposición a que los comunistas entren en el

Gobierno de países que pertenecen a la O.T.A.N. El Gobierno norteamericano reaccionaría muy

negativamente a esta eventualidad, hasta llegando - se dice - a pensar en retiradas parciales de sus tropas

estacionadas en el viejo continente. Ya la situación portuguesa - donde los comunistas, aunque de manera

minoritaria, siguen en el Gobierno - ha creado una situación embarazosa en la organización del Tratado

del Atlántico Norte, donde el país lusitano está siendo mantenido "fuera de juego" de las reuniones e

informaciones de tipo militar.

La intervención de Mitterrand en esta reunión se ha centrado en el estudio del "´desarrollo de los partidos

socialistas en Europa meridional y de sus relaciones con los partidos comunistas". También se estudiará el

problema de las relaciones de algunos P. C. europeos - como el francés y el italiano - con Moscú. De

todas formas, Mitterrand ha atraído ya a sus tesis, dentro de la Internacional, a los socialistas italianos,

belgas, portugueses y españoles.

Por último, los socialistas europeos debatirán el tema del Informe Tindemans sobre la construcción

europea. Y Mitterrand podrá mantener los últimos contactos con sus colegas, antes de la reunión, los días

24 y 25 de enero, de los partidos socialistas de la Europa del Sur, en París. Por lo demás, como Hamlet, la

Internacional Socialista sigue dudando.

 

< Volver