Autor: Sebastián Bueno, Pablo. 
 ABC en Copenhague. 
 Choque Norte-Sur en la conferencia socialista europea  :   
 Mitterrand y Schmidt protagonizaron el desacuerdo sobre el tema esencial de las alianzas socialistas-comunistas. 
 ABC.    20/01/1976.  Página: 21-22. Páginas: 2. Párrafos: 12. 

MARTES 20 DE ENERO DE 1976. PAG. 21.

EUROPA

ABC EN COPENHAGUE

CHOQUE NORTE-SUR EN LA CONFERENCIA SOCIALISTA EUROPEA

Mitterrand y Schmidt protagonizaron el desacuerdo sobre el tema, esencial, de las alianzas socialistas-

comunistas

EELSINGOR, 19. (De nuestro enviado especial, por télex.) Claridad, si no crudeza, podría ser el vocablo

que defina el resultado de la Conferencia de partidos socialistas y socialdemócratas de Europa occidental,

que reunió, durante dos días en Elsinor (Dinamarca) a los primeros políticos del socialismo europeo. Si

los diecisiete países representados en la reunión pensaban obtener una coordinación total de sus

estrategias políticas, internas y externas, muchos serian los defraudados, porque lo que más brilló fueron

las diferencias. La discrepancia fue reina en los temas capitales, ideológicos y tácticos, y ello no fue

motivo de ruptura, porque el objetivo esencial de la conferencia era, simplemente, la obtención de

respuestas concretas a los nuevos problemas que el socialismo y la socialdemocracia del Occidente

europeo tiene planteados como resultado de los últimos grandes acontecimientos internacionales.

Hubo respuestas brillantes, pero no unánimes. El Norte y el Sur del socialismo occidental fueron,

geográficamente hablando, los polos de un enfrentamiento que tuvo como primeros gladiadores al

canciller de la República Federal de Alemania, Helmut Schmidt, y al líder socialista francés, François

Mitte-rrand. El convidado de piedra pudo serlo, en este caso, el secretario de Estado norteamericano.

Henry Kissinger.

MITTERRAND. - Todos esperaban la intervención de Mitterrand sobre «relaciones entre los partidos

socialistas y comunistas del sur de Europa» y el debate posterior, que se anunciaba caliente. El líder de la

«gauche unie» francesa estuvo tajante en el tema y declaró que sólo la alianza socialistas-comunistas

permitirla, en el sur de Europa, la llegada, al Poder de los partidos socialistas. Mitterrand declaró que las

experiencias de alianzas con la derecha dieron, a su juicio, resultados negativos, e insistió en que los

compromisos exteriores - con mención a la C. E. E. y la O. T. A. N. - no debían producir injerencias en

los asuntos internos de cada nación. «La coalición con los comunistas favorece el progreso de los partidos

socialistas, demostrando su superioridad, como ocurre en Francia», añadió Mitterrand, quien aseguró que

este tipo de pactos, con mayor o menor intensidad, podría reiterarse en países como España, Portugal,

Italia, Bélgica e incluso en Luxemburgo. Mitterrand echaba los tejos, por primera vez, a los socialistas del

Gran Ducado, que han sido invitados a la conferencia socialista mediterránea de París de los días 24 y 25

próximos.

SCHMIDT. - No tardó en llegar, y con una cierta violencia, la contestación germana, por el polo opuesto

de la Conferencia. Helmut Schmidt declaró que los Acuerdos comunistas - socialistas en Europa

occidental podrían tener una influencia nefasta en el futuro de Europa y afectan duramente a los

compromisos exteriores de estos países - con mención, también, a la O. T. A. N. y la C. E. E. Schmidt

señaló que, por el momento, no existía ningún caso en el que los partidos comunistas hubiesen

demostrado su credibilidad democrática y recordó Portugal, la que dio pie a Mitterrand para citar a

Finlandia. Schmidt considera que el orden político internacional y europeo corre peligro con estas

coaliciones y califica de estrategia peligrosa esta iniciativa comunista.

Al final del debate sobre estrategia socialista, los países representados en la Conferencia acordaron que

cada país supone un caso especial y que cada uno adoptará en su territorio (¿qué remedio?) las decisiones

que crea oportunas, sin que ello rompa la coordinación en el seno de la Internacional Socialista.

DEBATE IDEOLÓGICO. - Tras el debate técnico, surgió otro de tipo ideológico, también entre el Norte

y el Sur, por no decir entre socialistas y socialdemócratas. De Mar-tino veía en la crisis económica

internacional un fracaso flagrante de la política de economías de mercado del sistema capitalista y

proponía, como alternativa, una economía planificada socialista que tome distancia de la planificación

comunista o de los países del Este de Europa.

Aquí Schmidt estuvo aún más duro. Sacó toda una lista de datos económicos, recordó que los países del

Este europeo han sido victimas importantes de la crisis económica internacional y rechazó, de piano, esta

opción ideología que no encontró un «consensus» mayoritario en la sala.

El último punto del debate Norte-Sur lo protagonizaron las relaciones con los Estados Unidos. Al Sur no

le gustó el excesivo interés de Kissinger sobre la Conferencia, como lo demostraron las palabras de

Mitterrand: «Espero que en la próxima entrevista Joergensen-Kissinger (a celebrarse mañana) el

secretario de Estado U. S. A. no recibirá información de los trábalos de esta Conferencia, ya sé que los

Estados Unidos querrían influir en los resultados de esta reunión, ello es una cosa natural, otra cosa es que

lo puedan conseguir. También a la Unión Soviética le gustaría influir en los debates celebrados, pero ello

es más difícil.»

Joergensen y Schmidt, danés y alemán, dieron réplica al tema, recordando, sin precisiones, las buenas

relaciones existentes entre Europa occidental y los Estados Unidos, con hincapié en la palabra aliado. La

impresión general es que el debate Norte-Sur tiene como ganador, de momento, al Norte, visto el

encuentro desde la óptica de la «realpolitik». Las diferencias no caen en cisma, porque los problemas no

se plantean, hasta el momento, nada más que en el campo del debate Es por ello que el desenlace de la

crisis gubernamental italiana tiene una importancia especial como «test» a los resultados de es la

Conferencia, que intentarán ser aunados y reforzados por el Sur en el próximo encuentro socialista

mediterráneo de París, donde estará ausente Mario Soares (aunque representado), lo que algunos

consideran un indicio importante.

El resto de los temas debatidos palidecer junto al gran debate. En breve, podernos decir que todos los

partidos socialistas y socialdemócratas europeos acordaron inicial una política de coordinación y

contactos con el Tercer Mundo, a modo de «balanceo» entre las dos grandes superpotencias mundiales, y

programaron una conferencia internacional en Caracas para el año próximo.

Asimismo, todos los representados decidieron mantener su apoyo político a los partidos socialistas de

España y Portugal (representados por Felipe González y Mario Soares) señalando, en el caso español, que

pedirán del Gobierno español la liberación de los presos políticos y la supresión de las leyes que afectan a

los delitos políticos.

Por último, tras desvelarse un desacuerdo casi general en el tema de la cogestión empresarial y el deseo

de una coordinación europeo para remontar la crisis económica, se supo que en la Conferencia se habló

de Argola con preocupación y puntos de vista diferentes. Al margen de la reunión, y en el plano

comunitario, destaca un proyecto de cooperación electoral de los socialistas y socialdemócratas de los

«Nueve» con vista a las elecciones por sufragio universal de Parlamento europeo, previstas para mediados

de 7978. - Pablo SEBASTIAN.

 

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