Autor: C. F.. 
   Raúl Morodo  :   
 Fraga será liberal si hace hechos liberales. Me alegra saber que Areilza, multado conmigo, es ahora ministro de exteriores. 
 Blanco y Negro.    27/11/1975.  Página: 5, 7, 9. Páginas: 3. Párrafos: 54. 

RAÚL MORODO

«Fraga será liberal si hace hechos liberales»

«Me alegra saber que Areilza, multado conmigo, es ahora ministro de Exteriores»

ByN ha destinado esta sección —«Tribuna abierta»— a entrevistas con personalidades de la política y a

la intelectualidad. No ponemos otras limitaciones a los entrevistados que las de las leyes vigentes. Se trata

de preguntar a nuestros políticos e intelectuales para que contesten libremente y de esta forma dejar

clarificadas sus posturas ante la opinión pública. Ahora que en España se oficia la ceremonia de la

confusión, hemos puesto esta sección al servicio de la claridad. Nuestros entrevistadores se esfuerzan

cada semana para que los entrevistados contesten sin ambigüedad y se definan sin tapujos. Naturalmente,

como dijimos al abrir «Tribuna abierta», ByN coincide unas veces y discrepa otras de lo que en estas

entrevistas se afirma. El pensamiento de nuestra Revista queda expuesto en la sección editorial. Por esta

tribuna han desfilado ya Tierno Galván (socialista), Tamames (socialista), Satrústegui (liberal), Márquez

Morrillo (que se titula falangista), Fontán (Opus Dei-Derecha Democrática), Matías (liberal), Ridruejo

(social-demócrata), Pedrol (liberal), Masó (Movimiento), Udi-na Martorell (derecha democrática

cristiana), Joaquín Ruiz Giménez (izquierda demócrata cristiana), Juan Miguel Antoñanzas (tecnócrata

independiente), Joaquín Gutiérrez Cano (miembro del Gobierno), Jorge Trías Sagnier (centro-derecha),

Fernando Parias Merry (tecnócrata del Opus Dei), José Ramón Lasuen (izquierda democrática), don

Claudio Sánchez Albornoz (liberal, ex jefe del Gobierno de la República en el exilio), José Mario Armero

(liberal), Luis Peralta España (Movimiento), José Luis Zama-nillo (tradicionalista), Federico Silva

(demócrata cristiano), José María Gil Robles (demócrata cristiano de oposición), Miguel Delibes (liberal),

Sebastián Auger (derecha democrática), Luis Rosales (liberal), Cantarero del Castillo (social-demócrata),

Emilio Romero (Movimiento), Felipe González (socialista histórico) y Fernando Álvarez de Miranda

(demócrata-cristiano de oposición).

RAÚL Morodo, abogado y profesor numerario de la Universidad Complutense en el mismo departamento

que -Fraga —Teoría del Estado y Derecho Constitucional—, va a cumplir el próximo 9 de enero cuarenta

y un años, y desde hace más de veinte es el «number two» del socialismo humanista, encabezado por

Tierno Galván. Accede a la «Tribuna abierta» en su oficina de abogados de la madrileña calle de Eduardo

Dato, pero no en su despacho «para que el teléfono no nos interrumpe», aunque la puerta se abre y se

cierra dos o tres veces durante la entrevista para traerle noticias de procesos en marcha y de actividad

política. Contesta con rapidez, sin concesiones, y sólo una vez utilizó el «off the record».

—¿Piensa que el nuevo Gobierno de Arias nos lleva a las puertas de la democracia?

—En la oposición somos muy escépticos en cuanto a las declaraciones aperturistas. Podría decir que mi

actitud es de expectativa, hasta que las palabras se conviertan en hechos. Este Gobierno responde a unos

nombres franquistas, no hay en él representantes de sectores tradicionalmente democráticos, lo que ya da

una dudosa credibilidad de que traigan la democracia. Ahora, lo que sí está claro es que el empeño

aperturista de este Gobierno traerá nuevos Gobiernos que sí proporcionarán la democracia. Esto es

esperanzador.

—Usted conocerá mucho a Fraga, trabaja junto a él en el mismo departamento de la Facultad...

—Sí; es un hombre de gran temperamento, con un gran oficio político, autoritario, pero tengo la

impresión de que estos dos años en Londres han sido positivos para una desdramatización de sus actitudes

rígidas. Me atengo a sus declaraciones antes y después de la constitución de Fedisa, que preveían un

cambio en su línea política anterior... Pero en España estamos cansados de palabras, y yo, como

pragmático, sólo creo en los hechos. Es decir, Fraga será liberal si hace hechos liberales, está claro.

—Y en el departamento, ¿se llevan bien?

—En el departamento, que es un departamento de ciencia política, se lleva una práctica política

extraacadémica muy diferenciada. Allí trabajamos, además de nosotros dos, Fueyo, Ollero y Martínez

Cuadrado. Como ve usted, muy diferenciador.

—Sin embargo, a Areilza le conoce usted más, ¿no?

—Sí, he tenido más relación con él porque ha estado unos años en la oposición. Tiene también un

gran oficio político y diplomático, y me alegra saber que una persona que ha sido multada conmigo por

discrepar de la política de relación con Estados Unidos en cuanto a las bases, sea ahora un ministro de

Asuntos Exteriores.

—Total, que gana puntos su credibilidad...

—Para que haya una credibilidad interior y exterior este Gobierno necesita un cambio de imagen que no

sólo consiste en la desaparición del «bunker», en la distensión que se manifiesta en la Prensa y otros

sectores, en la devolución de pasaportes —por cierto, a mí no me lo han devuelto—, en que Camacho ha-

ble en público, porque todo eso es muy positivo para el cambio de imagen, pero son gestos.

—Entonces, ¿qué condiciones pone para la credibilidad?

—Tres. Lo primero, la amnistía, porque el indulto es fuertemente restrictivo, además de un error político,

porque ha creado tensiones en amplios sectores del país. Este Gobierno podía haber sido más justo en esa

cuestión. La amnistía es inexcusable para obtener una credibilidad; amnistía para los delitos políticos,

sindicales y sanciones administrativas. Esta medida provocaría un clima de pacificación en el país, porque

acabaría con el concepto «enemigo» para hablar sólo de discrepantes.

—¿Y eso lo puede hacer este Gobierno?

—Sí.

—Amnistía aparte, ¿qué otras medidas para creer?

—Una programación rápida para instalar una democracia pluralista en el país, con todas las libertades

públicas de expresión, reunión, etc., y establecimiento de partidos. El nuevo Gobierno tiene la obligación

de ser coherente con sus manifestaciones del pasado verano, ya que algunos de ellos, los que forman en

Fedisa, negaron validez al asociacionismo. Si eso lo dijeron hace unos meses, ahora que están en el Poder

tendrán que llevar a la práctica lo que dicen. Sólo a través de los partidos se puede conseguir una

participación, una canalización de la opinión pública.

—¿Y los Sindicatos?

—Por supuesto que en esa programación para la democracia entra la libertad sindical, porque no se trata

sólo de pacificar, sino de racionalizar la vida social; los trabajadores tienen que tener la posibilidad de

defender sus intereses. Es imprescindible para que la credibilidad tenga sentido.

—¿Y la tercera medida a la que se refería?

—Crear las bases inmediatas para integrarnos en el Mercado Común. De hecho, no estamos aislados a

nivel económico y hay que establecer lazos. Sería absurdo crear formas de «tercer mundo». Estamos en

Europa, en la Europa mediterránea, y no podemos estar más tiempo el margen de esa político y esa

economía que, evidentemente, son distintas de la Europa del Norte.

"Con Tierno Galván he tenido diferencias tácticas, pero nunca de fondo"

—Usted, que siempre ha optado por el socialismo, ¿cómo se integró en el grupo de Tierno?

—Cuando llegué a Salamanca en 1953 como estudiante de Derecho, Tierno acababa de llegar también

como catedrático. Tuve desde entonces una gran relación con él: me dirigió mi tesis doctoral, trabajé con

él como ayudante y colaboré con él en el proceso de constitución de un movimiento socialista hasta

formar el P. S. P.

—¿Y no le atraía el compromiso del socialismo histórico?

—En aquellos años, la década de los cincuenta, el socialismo histórico estaba fuera. Yo había tenido

contacto con Rodolfo Llopis, y todo estaba en el exterior. Entonces lo que intenta Tierno es interiorizar el

socialismo, modernizarlo, olvidar los prejuicios de guerra civil, actualizarlo. Siempre ha habido

relaciones con los «históricos» para llegar a un entendimiento, pero hasta ahora no se ha podido

concretar.

—Se piensa que usted está muy distanciado de Tierno.

—Es totalmente incierto. En un partido resulta normal que haya posiciones distintas de análisis, porque,

de lo contrario, su estructura obedecería a una mentalidad totalitaria. Entonces, con Tierno he tenido

pequeñas diferencias tácticas, pero nunca de fondo. Es una diferencia en cuanto a problemas que surgen,

pero son menores.

—¿A dónde van con la confederación socialista que han formado los «periféricos» y ustedes?

—La confederación socialista se ha presentado a través de un comunicado conjunto en París y Madrid. Y

se ha formado porque el socialismo español está fraccionado; es así por mucho que haya que lamentarse.

Se ha formado con un partido de ámbito nacional y siete regionales. El excesivo centralismo del régimen

anterior ha creado un proceso de autonomía en las regiones. Esta es la realidad, y nosotros no partimos de

utopías del pasado, sino de esta realidad actual. No queremos ser unos tradicionalistas del socialismo.

—¿El objetivo es confederar sin que nadie pierda autonomía?

—El objetivo es unificar, que haya un solo bloque socialista, que pudiera llamarse, por ejemplo, partido

socialista unificado. Aunque somos conscientes de las complicaciones para llegar a este resultado último.

Pero hay que articular el procedimiento que nos lleve a la unidad.

—Y sin elecciones, ¿cómo es que se impone la presidencia de Tierno Galván? Se supone que se habrán

barajado otros nombres...

—No; no se ha barajado ningún otro nombre. El presidente ha sido elegido por los representantes de

cada organización, que son dos por cada una. No ha habido unanimidad, pero sí ha habido mayoría.

—Los socialistas «históricos» piensan que ustedes son el diez por ciento de la base que representan ellos.

—El P. S. O. E. tiene la misma base que nosotros. Es demostrable.

—Pero ellos parece ser que tienen un aparato superior, sobre todo el de propaganda..., y tienen una base

obrera representada por los restos de la U.G.T.

—Nosotros tenemos una base cualitativa y cuantitativamente similar al socialismo «histórico»; ahora, lo

que no tenemos son los apoyos económicos que ellos tienen. Por otra parte, todo el P. S. O. E. está

integrado en la U. G. T.

—Pero el apoyo obrero...

—Varias federaciones regionales del P. S. P. son mayoritariamente obreras y el P. S. P. tiene en conjunto

una base profesional y obrera. Pero es que el obrerismo como concepto de exclusividad pertenece al

pasado. Lo que no quiere decir que no se defiendan prioritariamente los derechos de los trabajadores. Esto

se entiende de alguna manera constatando que antes de la guerra civil no había un movimiento comunista

fuerte y ahora sí. Es decir, que el Partido Socialista del futuro será un partido obrero y profesional que

integre a obreros, a profesionales, a intelectuales.

—Lo que cambia entonces es el concepto de trabajador...

—Es así. El movimiento comunista sigue captando a sectores proletarizados directamente. Y es que el

concepto de trabajador suplanta al del obrero histórico. Antes, un profesional no hubiera votado por el

socialismo. Ahora sí que se produce este hecho. En el socialismo «histórico» antes entraban

personalidades. Ahora sí que es un sector importante. Insisto en que el socialismo «histórico» tiene ahora

unos medios que no tenemos nosotros. Y esto no me parece mal, siempre que no traiga

condicionamientos políticos. Nosotros hemos tenido apoyos, pero siempre con independencia total.

"Si no se logra la unificación socialista, la culpa no será de nadie en concreto"

—¿Eso qué quiere decir?

—Que cuando, por táctica, hemos entrado en contacto con partidos de izquierda, algunos partidos

europeos que nos apoyaban pensaron que no era correcta nuestra postura. Pero los socialistas españoles

queremos mantener nuestra propia independencia en táctica y en estrategia.

—Ha habido discrepancias con los socialdemócratas alemanes, por ejemplo.

—Por ejemplo. Con los dirigentes que más coincidimos son con los socialistas italianos, franceses,

portugueses. Están más en nuestra línea, más que los nórdicos.

—¿Y si no se logra la unificación, culpamos al P.S.O.E. o al P.S.P.?

—El problema, la culpa no será de ninguno de los dos en concreto. Más bien, todos tenemos que hacer

autocrítica. Y lo que está claro es que si no estamos todos unidos, otros capitalizarán el fraccionamiento

actual. La unión se presenta como inevitable y hay que articular un método para lograrla. Todos los

socialistas seremos culpables si no apoyamos esta unión. También los europeos.

—¿Ve a Felipe González como el líder del socialismo histórico en estos momentos?

—Formalmente lo es. Le conozco poco, pero tiene una capacidad política buena, creo. Quisiera precisar

que el P. S. P. se basa también, sin dogmatismos, en la historia del socialismo español. Lo que ocurre es

que en el socialismo histórico, como en el nuestro, hay corrientes discrepantes, pero esto es normal en

todo partido.

—¿Piensa que el bloque socialdemócrata de García López, García Lahiguera, González Seara acabará

integrándose en la gran corriente socialista?

—Si ahora viviese Dionisio Ridruejo, al que conocí en la cárcel de Carabanchel, sería el líder de esta

tendencia liberal de izquierda. Pero ahora hay tres grupos. Dos en la plataforma de convergencia, y luego

el de González Seara y Fernández Ordóñez. El movimiento socialdemócrata no está unido y, a mi criterio,

tienen dos opciones: integrarse como sector político propio o integrarse dentro de la unificación del

socialismo.

"El nuevo Gobierno tiene que ser coherente con las manifestaciones del pasado verano de algunos de

sus miembros"

—¿Entonces, sería la derecha del bloque socialista?

—Sí, y yo sería partidario de esa integración.

—En Europa, ¿cómo se integrará el socialismo español unificado?

—El socialismo en Europa se va a imponer. Un socialismo humanista, con libertades, que desea la

transformación social. Se trata de un proceso gradual de socialización, democrático, sin fórmulas

violentas ni autoritarias, porque la libertad es un elemento básico.

—¿Volverá Tierno este curso a la cátedra?

—No sólo había que reintegrarlos a él, a Aranguren y a Tierno, sino hacer un reconocimiento de que

actuaron de una manera honesta y positiva en favor de la democracia. Confío en que no sólo el Gobierno,

sino específicamente el nuevo ministro de Educación, tomarán conciencia de lo positivo que es para la

cultura española lo que estos personajes pueden aportar. Y digo cultura española, porque fuera ya lo están

demostrando con sus continuos cursos y conferencias en Universidades extranjeras.

"El obrerismo, como concepto de exclusividad pertenece al pasado"

C. F.

 

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