Polémicas en el exterior. 
 Franco, la ONU y Bélgica     
 
 El Socialista.     Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Polémicas en el exterior

FRANCO, LA O.N.U. Y BÉLGICA

Se sabe que, habiéndose abstenido la delegación belga en la votación que determinó la admisión de la

España franquista en la O.N.U., el partido social-católico de dicho país había encargado al senador señor

Paul Struye plantear una interpelación sobre el caso al ministro de Asuntos Exteriores, Paul-Henri Spaak.

El señor Struye, conforme a las prácticas parlamentarias, formuló su cuestionario en cuatro preguntas

concretas. Esto ocurría poco antes de Navidad. El Senado, al tomar las vacaciones de Pascuas, resolvió

que el problema se trataría en el momento de reanudarse las sesiones, fijado para el día 12 de enero.

Entretanto, el boletín de «Questions et Réponses» ha publicado las respuestas, muy precisas, de Spaak a

las preguntas del senador Struye. Helas aquí:

« 1) Es exacto que el representante de Bélgica se ha abstenido en la votación sobre la admisión de España

en la O.N.U.

2) Es exacto que a excepción de Méjico y de Bélgica, todos los países representados en la O.N.U. han

votado en favor de dicha admisión.

3) Absteniéndose, el Gobierno belga ha querido, principalmente, desolidarizarse de un

procedimiento que había de tener por resultado abrogar implícitamente, sin que tuviese lugar un

debate sobre el fondo, la resolución votada por casi-unanimidad por la Asamblea general de las

Naciones Unidas en Nueva York el 9 de febrero de 1946.

4) Yo estimo que esta actitud no está en contradicción con la política ampliamente europea que prosigue

Bélgica. En efecto, esta política europea tiene por objetivo asegurar la defensa de una

civilización común fundada sobre los principios de la democracia, la libertad individual y el reinado del

derecho. Sin querer emitir un juicio sobre la España de hoy, bien se puede afirmar que tales principios no

son los suyos.

5) Yo debo admitir que el voto de abstención de Bélgica no es por su carácter como para «favorecer» el

desarrollo de las relaciones culturales y económicas entre ambos países; pero estimo que un país debe, en

ciertos momentos, afirmar resueltamente los principios sobre los cuales su política está fundada, mantener

en sus apreciaciones una cierta continuidad y no practicar sistemáticamente el olvido de determinadas

situaciones; ello a fin de que los pueblos puedan conservar su fe en ciertos principios y no se dejen guiar

únicamente por razones materiales o de oportunidad política. »

Pero al abrir el Senado belga su período de sesiones el 12 de enero, el señor Struye no se encontraba allí;

continuaba haciendo una cura de reposo en... las Baleares. La salud cuenta, naturalmente, incluso para los

políticos. Mas, considerado el carácter de urgencia que los social-católicos querían dar a la interpelación

en vísperas de Navidad, ¿no existía otro senador clerical capaz de desarrollarla?. La cuestión es que la

famosa interpelación quedó aplazada para otro día.

Ya veremos lo que sucede. Recordemos, de pasada, que los Sindicatos cristianos belgas se pronunciaron

netamente contra la admisión de la España franquista en la O.N.U. Y resultará algo difícil a los senadores

demo-cristianos desolidarizarse de sus propias organizaciones alineándose tras el señor Struye contra el

Gobierno.

 

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