Declaración de las Comisiones Ejecutivas del Partido Socialista Obrero Español y de la Unión General de Trabajadores de España     
 
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Suplemento N° 2 DE EL SOCIALISTA

Órgano del Partido Socialista Obrero Español y portavoz de la Unión General de Trabajadores de España

FEBRERO 1956

Declaración de las Comisiones Ejecutivas

del Partido Socialista Obrero Español y de la Unión General de Trabajadores de España

Los estudiantes madrileños han exteriorizado violentamente su estado de conciencia. Poco importa la

ocasión ni los motivos que han provocado la explosión. Lo que importa es saber que la nueva generación

ha expresado públicamente y de manera inequívoca, su ruptura total y definitiva con el régimen

francofalangista que envilece a España.

Las violentas manifestaciones de los estudiantes madrileños y la firmeza de sus propósitos, han producido

en España y en el extranjero profunda emoción. El Gobierno y el propio Franco han sido los primeros en

alarmarse. Los servicios de propaganda del régimen en su afán de achicar esa emoción y, de paso, tratar

de tranquilizar a los observadores extranjeros, se apresuraron a lanzar la versión de que los incidentes

universitarios habían sido obra de los comunistas. Mas, pareciéndole demasiado pobre esa explicación, al

día siguiente ampliaba el círculo de los responsables con alusiones a trabajos publicados en «El

Socialista» de Toulouse. Pero mientras los servicios de propaganda del Gobierno insistían en denunciar la

intervención de los comunistas y las incitaciones de «El Socialista», el propio Gobierno, con solemnidad

teatral acordaba suspender las garantías contenidas en los artículos 14 y 18 del famoso «Fuero de los

Españoles» y ordenaba la detención de los supuestos o reales inspiradores de la rebelión estudiantil.

No deja de resultar grotesco que un régimen de pura arbitrariedad, cual es el régimen franquista, que ha

suprimido todas las garantías jurídicas y políticas al pueblo español, sienta ahora, de repente, tantos

escrúpulos para detener y desterrar a unos cuantos españoles más.

Con escrúpulos o sin ellos, las detenciones se llevaron a cabo inmediatamente. Y cuando los españoles se

enteraron por un comunicado oficial —verdadero parte de guerra— de los nombres de los primeros

detenidos, supieron que estos no eran comunistas sino elementos conocidísimos por ser o haber sido

personas muy influyentes de Falange. El Gobierno, pues, desmentía las estupideces fabricadas por sus

propios servicios de propaganda.

El Gobierno podrá seguir decretando nuevas detenciones para hacer creer que ha descubierto a todos los

responsables. Pero no engañará a nadie. Es inútil que quiera buscar fuera de sí mismo a los responsables

de la rebelión universitaria de Madrid. El verdadero, el único responsable es el régimen francofalangista

que esclaviza a los españoles.

Lo que ha pasado en Madrid tenía que suceder necesariamente. Es la reacción lógica, natural, de una

generación que ha llegado a tener conciencia de sí misma y quiere vivir. A esa generación, formada en un

ambiente de terror y de corrupción, de intransigencia y de fanatismo, sometida a la presión de una

propaganda envenenada, se llenó la cabeza de palabras huecas y de promesas que no se cumplieron. A

medida que ha ido adquiriendo conciencia de si misma, se ha sentido decepcionada del régimen en que se

formó. Los hombres de esa generación, cual ha sucedido en todas las crisis nacionales, al adquirir plena

conciencia del mal de España, desean contribuir con su esfuerzo a que termine la gran pesadilla en que

España se consume. Esa generación se afirma rompiendo con el régimen francofalangista, prototipo de

incompetencia, crueldad e inmoralidad.

Ese estado de conciencia es el que se ha exteriorizado en la Universidad madrileña y estamos seguros de

que existe también en las demás Universidades españolas. Contra ese estado de conciencia de la nueva

generación no podrá hacer nada el régimen francofalangista. Tendría que rectificarse a sí mismo, cambiar

profundamente, y las dictaduras no rectifican ni cambian nunca. Se lo impide su propia naturaleza. Tienen

que desaparecer.

La dictadura francofalangista, impotente para encauzar ese estado de conciencia y dar satisfacción a sus

nobles aspiraciones, intentará paralizar su marcha ascendente, iniciada por los universitarios madrileños,

apelando a la represión brutal. Multiplicará las detenciones y las deportaciones. Vano empeño. Ni con la

represión, ni con la espectacular destitución de dos ministros, conseguirá sus propósitos. La fuerza, la

razón y la justicia de la nueva generación son ya irresistibles.

Pretenderá el Gobierno además y sobre todo, evitar que ese estado de conciencia que se ha exteriorizado

en los universitarios madrileños confluya con el estado de conciencia de otros sectores de la vida

nacional, muy especialmente con la clase trabajadora, que sienten el mismo malestar, la misma inquietud

y la misma angustia, generadoras de situaciones explosivas.

Que existe ese malestar generalizado y esa situación explosiva en España, lo sabe perfectamente el

dictador español. Por lo que se refiere a los medios universitarios, se lo reveló la encuesta recientemente

celebrada, como se lo anunciaron los Rectores de las Universidades de Madrid y de Salamanca. Tan lo

sabe el general Franco, que a ello ha consagrado diversos pasajes en su discurso de Año Nuevo. Por lo

que respecta a los trabajadores, las promesas de aumentos de salarios que apresuradamente ha tenido que

anunciar el ministro de Trabajo tienden a calmar el malestar de los obreros que no pueden ni quieren

seguir sufriendo la espantosa miseria en que se consumen. La burguesía industrial, por su parte, ha

expuesto también, públicamente sus quejas y sus agobios. La Iglesia, con las pastorales de varios obispos,

denuncia lo que llama los «errores» del régimen. Y en cuanto al Ejército... Franco no ignora su actual

estado de espíritu. Como debe saber que distribuyendo pródigamente a generales de su devoción, cual se

viene haciendo escandalosamente, las presidencias de los Consejos de Administración poderosas

empresas, no logrará suprimir el malestar que existe y no ocultan, en los jefes y oficiales, de teniente

coronel para abajo.

Añádase a todo ello la situación catastrófica de la economía española que con insistencia recuerdan los

informes bancarios y el problema marroquí que con sin igual torpeza han envenenado las falsas promesas

y la conducta desleal del francofalangismo.

Si, la situación de España es explosiva. El gran mérito de los universitarios madrileños consiste en haber

puesto de manifiesto, con su valiente actitud, que el régimen francofalangista vive sobre un volcán.

El Partido Socialista Obrero Español y la "Unión General de Trabajadores de España expresan

públicamente su profunda simpatía a la nueva generación española representada en esta ocasión por los

universitarios madrileños y saludan con emoción vivísima el nuevo alborear de España que su actitud

anuncia.

Las Comisiones Ejecutivas del Partido Socialista Obrero Español y de la Unión General de Trabajadores.

 

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