Autor: Luca de Tena, Cayetano. 
   Tierras de olivar     
 
 ABC.    19/05/1982.  Página: 26. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Tierras de olivar

El cronista sube por las empinadas calles de Martos hasta la plaza que se abre a los pies de la gran iglesia

que corona la población. Me han dicho que éste es el barrio de la izquierda. Y así es. El grupo numeroso

al que pregunto orienta su voto al socialismo y al comunismo y está seguro de su victoria. Lo que no quita

para que se exprese con la cortesía y el agrado que son normas del oueblo andaluz.

Bajo hasta una zona intermedia dé la ciudad para repetir mis preguntas. Allí las respuestas son más

templadas. Las cosas van a decidirse —me cuentan— entre el PSOE y UCD. En la zona inferior del

pueblo, donde están las casas importantes y los gfandes comercios, espero unas orientaciones más

conservadoras. No es así, sin embargo. La casualidad me pone a mano un concejal de UCD, uno de los

cuatro que hay en un Ayuntamiento de gran mayoría izquierdista. Y con él, á uno de los hombres

destacados dé Alianza Popular. Los dos coinciden en que el triunfo puede ser del PSOE, si bien las cifras

de esta victoria pueden rebajarse respecto a otras convocatorias anteriores. Las proporciones en que

entrarán el centro y la derecha no quedan demasiado claras, ya que ambos representantes defienden a sus

grupos con educada firmeza. El concejal de UGD me dice con buen humor que él votaría a Santiago

Carrillo, que ha prometido regalar las tierras a los trabajadores.

En Alcaudete encuentro gente menos expansiva, menos confiada que en otros lugares. ¿El PSOE?,

¿UCD? Recojo respuestas vagas, sin ganas de comprometerse. «Lo que quiere el pueblo es trabajo», me

dicen una y otra vez. «¿Quién puede dárselo?», preguntó. Encogen los hombros y no aventuran una

contestación decidida. Mi impresión particular es que Alcaudete votará a la izquierda. En Baena, por el

contrario, recibo una colaboración franca y espontánea. Primero son los parados, los inevitables parados

de las plazas. Que no están agrios, sino doloridos. Que no se revuelven, sino que se quejan. Puede

imaginarse el drama de estos hombres viviendo de cuatro jornales a la semana que les ofrece la ayuda

oficial. Y eso, los que la tienen. Pero ¿cuál es él porvenir, dónde está la esperanza de estos hombres?

Aunque no crean demasiado, aunque hayan sufrido muchas desilusiones, un cambio de política es lo

último que les queda. Y es por lo que van a votar.

Subo luego al «Casino de los señores». También espera un éxito del PSOE y un descenso de UCD en

beneficio de Alianza Popular. Y me voy para Castro del Río, donde encuentro un puñado de hombres de

esos que prestigian al pueblo andaluz. Simpáticos, expresivos, graciosos. Esperan el triunfo socialista,

pero por encima de las circunstancias asoma ese elegante escepticismo, esa sonrisa tolerante, esa frase

dicha como sin querer con la que dejan en ridículo todos los afanes, los intereses y las vanidades del

juego político. Me cuesta arrancarme, de la improvisada tertulia y me parece que acabo de dejar a unos

grandes amigos con los que siempre me entendería, aunque sus votos y mi voto fueran diferentes.—

Cayetano LUCA DE TENA.

 

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