Autor: Dávila, Carlos. 
 No deja traslucir los pronosticos de las encuenstas. 
 Calvo-Sotelo niega que UCD haya echo pacto electoral alguno en Andalucía     
 
 ABC.    19/05/1982.  Página: 26. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Calvo-Sotelo niega que UCD haya hecho pacto electoral alguno en Andalucía

SEVILLA (Carlos Dávila, enviado especial). Leopoldo Calvo-Sotelo ha hecho su penúltimo viaje

electoral a Andalucía y ha tenido especial cuidado, en una conferencia de Prensa, en desmentir casi todo;

en negar que sus relaciones políticas con Adolfo Suarez se hayan deteriorado en tos últimos días; en

asegurar, por activa y pasiva, que no existen pactos de ninguna clase con partido alguno, y afirmar, una

vez más, que su porvenir personal como presidente del Gobierno no quedará afectado por los resultados

del próximo domingo.

Ha aprovechado también el viaje para echar su cuarto a espadas en favor de la libertad de expresión (con

el tema de los empresarios al fondo) y en conceder escasa o nula significación a las encuestas más o

menos desfavorables que UCD está soportando en las últimas fechas.

Calvo-Sotelo ha hecho una finta dialéctica para afirmar que no entraría en especulaciones sobre las cifras

del próximo domingo. Ha hecho bien, porque, entre otras cosas, las noticias son cada día más confusas y

no existe responsable que se atreva a hacer una profecía a sólo tres días de las elecciones. En cualquier

caso, el interés del presidente del Gobierno de no trascender las elecciones de esta Andalucía al resto de

España es soto un deseo que no podrá respetarse a partir del lunes. Ya en Galicia Leopoldo Calvo-Sotelo

intentó circunscribir los resultados —luego muy malos— al mero ámbito regional, y al firial tuvo que

ascender a la presidencia del partido y cambiar todo el «aparato» de UCD. De modo y manera qué las

consecuencias, buenas o malas, van a existir. Quiérase o no se quiera. Este no es él momento de

analizarlas, pero lo haré en los próximos días.

El tema de los empresarips continúa coleando. Tienen incluso un nuevo lema acuñado, que podría ser

éste: «Libertad paral todos o para ninguno», una apelación directa, a mi juicio con todo derecho, del trato

favorable de que gozan, por su doble militancia, los afiliados a las centrales sindicales de izquierda UGT

y CC OO, que intervienen en la campaña al Parlamento andaluz.

TODO ES POSIBLE EN CAMPAÑA

El tema de los empresarios; de una u otra forma, ya digo que sigue vigente. Los aseguradores han negado

que hayan prestado apoyo financiero a la campaña de UCD con la única condición de que el Ministerio de

Hacienda, o más concretamente el Consorcio de Compensación de Seguros, se hiciera cargo de los gastos

(ya se sabe que más de mil millones de pesetas) de ios daños originados por la «goma-2» de los asesinos

de ETA militar en la Telefónica de Ríos Rosas. UCD, que se ha sentido inmediatamente aludida, va a

querellarse contra Alfonso Guerra, autor de la imputación. Pienso personalmente que el vicesecretario

general del PSOE se va a quedar tan tranquilo, porque lo importante en unas elecciones es «ametrallar» al

contrario con frases más o menos auténticas. UCD tampoco está libre de pecado en este terreno, y ya se

anuncia para el día 2.1, último de campaña, una estrategia provechona ,que va dirigida de frente contra

Alianza Popular.

Decía al principio que Calvo-Sotelo ha vuelto a negar que entre Adolfo Suarez y él existan diferencias

políticas sustanciales. Tampoco ha dado demasiada importancia al hecho escandaloso de la ausencia del

ex presidente el próximo domjngo. Dígase lo que se diga —y lo dicen, sobre todo, en medios cercanos a

Suarez—, el ex jefe del Ejecutivo quiere desmarcarse de estas elecciones. Calvo-Sotelo, son sus palabras,

no se siente acosado por el sector suarista, lo cual no quiere decir que no exista tal acoso, sino, a mi

parecer, que hasta ahora no le ha producido demasiada mella.

Aprovechó Calvo-Sotelo la ocasión para decir que Suarez nunca le había negado la posibilidad de

intervenir en las elecciones andaluzas. Suárez lo ha hecho, en definitiva, en público, en razón de que no

poseía la suficiente información de cómo se habían hecho las cosas, pero se ha desmentido en privado, en

conversación política del más alto nivel.

ECHANDO EL RESTO

Al margen del viaje rápido del presidente, la campaña está dando sus últimas bocanadas. Los socialistas

están echando el resto y han traído en autobuses preparados al efecto a militantes de diversas provincias,

asturianos incluidos, lo que ha dado lugar a todas las interpretaciones que se quieran imaginar, sobre todo

el mismo día en que Rafael Fernández, el senador tantos años exiliado, tomó posesión de su presidencia

en Asturias. El PSOE prepara para el viernes un mitin gigante en el campo de la feria de los Remedios, et

recinto festivo que aún guarda los residuos de las pasadas glorias. Intervendrán las tres estrellas: Guerra,

Escuredo y Felipe González, por este orden.

Tampoco Alianza Popular se va a quedar atrás y se irá hasta la antigua feria, al prado de San Sebastián,

para cerrar la campaña. Este es un reto para Fraga: llenar una campa tan extensa como aquel prado. Los

centristas se irán a Málaga, donde se trata de apoyar a toda costa al candidato Luis Merino, dicen que

alicaído tras las últimas encuestas.

Curiosas contradicciones, por ejemplo la clamorosa del candidato aliancista Hernández Mancha, que ha

practicado él juego del «donde dije digo...» y ha asegurado ayer que la «mayoría natural es una exigencia

que se impone por sí sola». Dos días antes había indicado que la tal mayoría era poco menos que una

estupidez.

Fraga le ha llamado con razón al orden, porque no se puede contradecir impunemente a un líder. La

mayoría natural, de todas maneras —y ésta es una constatación de cuantos seguimos las elecciones—,

está políticamente en baja, cosa en mi apreciación de escasa fama actual. Parece que, sea cual fuere el

resultado que las urnas nos deparen el próximo domingo, las fórmulas políticas del inmediato futuro serán

otras. Lo que resulta más coherente es el llamado «Centro amplio». Tendremos tiempo de hablar sobre él.

* «El empresariado español habrá de aceptar un triunfo socialista en España, y su procesó de adaptación

será similar al del resto de Europa», ha declarado Antonio Garrigues Walker. También dijo que «la

Presidencia del Gobierno no me obsesiona ni constituye uno de los objetivos absolutos», aunque «si entro

en el mercado político no me trazaré ningún tipo de limitaciones; ahora tengo más limitaciones que

posibilidades».

 

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