Autor: Ramírez, Pedro J.. 
 A propósito de su posible disolución en UCD. 
 Fuerte debate interno en el Partido Demócrata Cristiano  :   
 Federico Rodríguez dimite como secretario general para dejar libertad de maniobra al presidente. 
 ABC.    26/11/1977.  Página: 5-6. Páginas: 2. Párrafos: 10. 

A PROPOSITO DE SU POSIBLE «DISOLUCION» EN U.C.D.

FUERTE DEBATE INTERNO EN EL PARTIDO DEMOCRATA CRISTIANO

Federico Rodríguez dimite como secretario general «para dejar libertad de maniobra al presidente»

En medios políticos cercanos a la Unión de Centro Democrático existe gran expectación ante las

reuniones que el próximo lunes y martes celebrarán respectivamente la Comisión ejecutiva y el Consejo

político del Partido Demócrata Cristiano. Si bien el objetivo específico de dichas reuniones es el examen

del documento elaborado por el Comité ideológico de la U. C. D., todo hace suponer que en el transcurso

de las mismas volverá a plantearse la alternativa de la disolución en el seno del partido «unitario».

Como es sabido existen dentro del P. D. C. dos tendencias bastante definidas: la primera encabezada por

el ex vicepresidente Alfonso Osorio, es partidaria de la defensiva a ultranza de la identidad democristiana

del colectivo e impone fuertes condiciones para la disolución; la segunda, capitaneada por el actual titular

de Educación, Iñigo Cavero, se muestra dispuesta a cancelar de inmediato la inscripción del P. D. C. en el

Registro de Asociaciones, desmantelando sus órganos de Gobierno e incorporándose sus militantes

directamente a la U.C.D.

GRANDES APLAUSOS.—Entre ambas posturas existen toda una serie de posiciones intermedias.

Haciéndose eco de ellas el presidente del partido y también del Congreso de Diputados, Fernando Alvarez

de Miranda, propuso en la última reunión, y en medio de grandes aplausos, una resolución por la que el P.

D. C., si bien reafirmaba su voluntad unitaria, condicionaba su disolución a la asunción, por parte de la U.

C. D. de los principios fundamentales de la Democracia Cristiana. A esta reunión no asistió Iñigo Cavero.

Unos términos tan ambiguos como los expuestos han dado lugar a muy diversas interpretaciones.

Mientras para unos la resolución adoptada implica el triunfo de las tesis «liquidacionistas», para otros

significa precisamente lo contrario. Entre los más cercanos a la postura de Iñigo Cavero se mencionan los

nombres de los diputados Vega Escandón y Gil Albert, y del que fuera candidato al Senado por Toledo

José María Tradacete. En la línea de Alfonso Osorio se sitúa a la mayor parte de los restantes miembros

de la Ejecutiva, encabezados por los vicepresidentes Rodríguez Soler y Antonio Massa, y el hasta ahora

secretario general Federico Rodríguez.

«LIBERTAD DE MANIOBRA».—Este último director general con Villar Palasí, presentó la dimisión de

su cargo en el transcurso de la última reunión de la Ejecutiva. De acuerdo con sus propias palabras, el

sentido de tal decisión es «dejar mayor libertad de maniobra al presidente del partido». Partidario

decidido de la pervivencia del P. D. C., Federico Rodríguez piensa que «se puede y se debe defender a 1a

U. C. D. sin disolver el partido».

Todo el peso de la decisión final podría recaer sobre Fernando Alvarez de Miranda, al parecer lleno de

dudas al respecto. En medios próximos al P. D. C. se ha calificado de «muy preocupante» el hecho de que

las dos figuras más importantes de su sector progresista —Alvarez de Miranda y Cavero— mantengan

discrepancias en torno a un tema tan trascendental.

En las reuniones de la próxima semana, la cuestión puede replantearse de forma especialmente concreta y

directa si asiste a las misma Iñigo Cavero, miembro, por cierto, del Comité Ideológico de U. C. D.,

responsable del documento que va a estar sobre el tapete. Aun en el caso de que dicho documento —con

las convenientes correcciones y adiciones— resultara satisfactorio desde la perspectiva democristiana,

Alfonso Osorio y sus partidarios considerarían que la disolución del P. D. C. debería quedar supeditada al

desarrollo y aplicación de su contenido. Para ello no sólo contaría la «letra escrita», sino también el

«comportamiento de las personas» encargadas de su ejecución.

LA ACTITUD DE LOS DEMAS.—El tema de fondo es el profundo descontento que en los sectores más

conservadores de la U. C. D. han creado una serie de acciones de Gobierno definidas en su día por el

propio presidente Suárez como de «centro-izquierda». También habría creado bastantes recelos la

supuesta predilección del presidente hacia personalidades del pasado «movimientista» y etiqueta

«socialdemócrata» a la hora de repartir cargos y responsabilidades, tanto dentro de la Administración

como en el seno del partido «unitario».

Los restantes grupos miembros de la U. C. D. siguen con enorme interés el debate interno abierto en el P.

D. C. Algunos de ellos —ayer así lo hizo el Partido Demócrata de Castilla y León— han condicionado su

propia disolución a que todos los demás tomen ese camino.

Destacados militantes de los partidos liberales de Garrigues y Camuñas, y del socialdemócrata de

Fernández Ordóñez, han llegado incluso a manifestar en privado su satisfacción por el hecho de que las

dificultades que el P. D. C. pone a la disolución les ahorre a ellos la necesidad de librar dicha batalla.—

Pedro J. RAMÍREZ.

 

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