Autor: Salas, María. 
   Con la verdad por delante     
 
 El País.    12/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

EL PAIS, domingo 12 de junio de 1977

Con la verdad por delante

MARIA SALAS

Federación de la Democracia Cristiana

La campaña electoral ha sido breve y quizá confusa por falta de tiempo para clarificar las posturas.

Partidos que hace pocos meses estábamos en la clandestinidad no hemos tenido muchas oportunidades

para hablar al país y disipar todos los equívocos que largos años de calumnias y desprestigio han ido

acumulando contra nosotros.

Pero, al final, las cosas han quedado bastante claras y cada cual sabe quién es quién, a pesar de los

maquillajes embellecedores. La Federación de la Democracia Cristiana se presenta a las elecciones con su

propio rostro, su propia identidad, su propio programa, sus propios hombres y mujeres. No ha sido

necesario contratar a nadie para conseguir fuerza ni ha tenido que recurrir a militantes de ésta u otra

confesión religiosa para disipar miedos. Somos lo que somos, lo que hemos sido siempre y lo que se-

guiremos siendo con los escaños que consigamos en buena lid.

La fuerza que ha hecho Europa

Quién es la Democracia Cristiana lo sabe cualquiera que se haya asomado a Europa: es la fuerza política

que ha hecho Europa, la que lleva gobernando en ella durante treinta años; a la que votan ochenta

millones de electores. Los españoles que opten por ella saben bien lo que de ella pueden, esperar. No

deben hacer ningún acto de fe, ni creer ninguna hipotética promesa. Los logros de la Democracia

Cristiana están a la vista. No es necesario correr ningún riesgo adicional.

El programa de la Democracia Cristiana está también ahí, sobre la mesa, sin correcciones de última hora

para no asustar a los timoratos o conquistar a los oportunistas. Es un programa bien conocido en sus

líneas generales. Líneas generales que podemos resumir de la manera siguiente.

La Democracia Cristiana, humanismo personalista

La Democracia Cristiana se basa en un humanismo personalista y comunitario, que reconociendo el valor

prioritario de la persona, a cuya plena realización queda supeditada toda actuación, está matizado por el

principio de solidaridad, en virtud del cual el ciudadano se siente corresponsable de la comunidad.

Para la Federación de la Democracia Cristiana, la economía se basa en el valor fundamental del trabajo

frente a los otros elementos de la producción. Reafirmada la primacía de la persona, es el interés

comunitario, y no el de las empresas o individuos, el que orienta la política económica. Se trata de una

economía comunitaria, no de una economía estatificadora, y en ella pueden convivir empresas públicas,

privadas, mixtas y participativas, superando los defectos de los sistemas capitalista y socialista.

La Federación de la Democracia Cristiana considera que el sistema educativo debe caracterizarse por el

respeto a la autonomía de los procesos y los agentes culturales. De acuerdo con este principio, propugna

la enseñanza como un servicio público, en el que, si bien le compete al Estado la función de promover y

financiar la enseñanza, con una escolarización total y gratuita, no tiene el derecho de ejercer un control

ideológico más o menos disimulado, sino que debe respetar la existencia de escuelas libres y

auténticamente pluralistas.

La defensa de los derechos de la mujer

La Federación de la Democracia Cristiana, que defiende los derechos del hombre, todos los derechos,

defiende igualmente los derechos de la mujer y los de todos los grupos sociales que sufren

discriminación.

Este es nuestro programa. No un programa de urgencia, elaborado para unas elecciones concretas, sino el

programa, que la Democracia Cristiana se esfuerza por llevar a cabo en todos los países donde ejerce el

poder.

Las personas que voten a la Federación de la Democracia Cristiana saben bien lo que votan. Votan sobre

seguro.

 

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