Autor: Feito, Ernesto L.. 
 Los necesita nuestra ciudad para sus noches. 
 6.000 vigilantes jurados     
 
 Arriba.    10/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

Los necesita nuestra ciudad para sus noches

6.000 VIGILANTES JURADOS

Tomás González: «Ha habido varias empresas ciue se han ofrecido al Ayuntamiento para

montar este servicio»

La verdad, como le estoy hablando de memoria, no sé si el número es cinco mil seiscientos o

seil mil quinientos... Usted ponga que es del orden de los seis mil.

Esos 6.000 hombres aproximadamente, son los que resultarían necesarios para que las noches

de Madrid den «sensación de vigilancia», según el estudio realizado por Tomás González,

delegado de seguridad y Policía Municipal.

No hace aún muchas semanas que Antonio Horcajo se levantó en un pleno del Ayuntamiento

para presentar una moción pidiendo la vuelta de ios serenos a las noches madrileñas. Por

aquellas fechas Horcajo aclaró que lo que él pedía no era la vuelta del sereno en sí, sino la

vuelta de la seguridad a nuestras calles, a nuestros establecimientos, en el momento en el que

son más vulnerables: por la noche.

La moción de Antonio Horcajo no cayó en saco roto y Tomás González presentará en la

próxima comisión informativa un estudio de lo que se necesitaría para que Madrid no diese

«sensación de estar abandonado».

Este estudio aborda el número de vigilantes jurados necesarios, que, como ya le he dicho, está

alrededor de los seis mil; lo máximo que podría vigilar cada uno; las misiones que debería

cumplir; la estructuración del servicio y un cálculo económico.

¿Se ha pensado en alguna solución concreta?

Bueno, ha habido empresas que se han ofrecido al Ayuntamiento para montar y organizar este

servicio. En ese caso, el Ayuntamiento seria el encargado de proporcionar las credenciales...

Bueno, el Ayuntamiento o el Gobierno Civil, eso ya se vería.

¿Y si no se inclina el Ayuntamiento por esta solución?

Eso lo estudiará la comisión, y si el informe es favorable pasaría al pleno. De todas formas, esa

no es la única solución. También podrían depender del Ayuntamiento... Aunque creo que sería

una carga excesiva. Pero ya veremos lo que ocurre. Primero hay que pasar el informe por la

comisión informativa y el pleno.

¿Habría un vigilante por cada calle?

Bueno, hemos estudiado el máximo recorrido que podría realizar un vigilante en un cuarto de

hora, que consideramos que es el máximo que debe vigilar un solo hombre. Unas veces, un

solo vigilante se ocuparía de varias calles y otras de una sola, según...

¿Si la comisión se decidiese por la solución de darle la organización a una empresa privada...?

Se sacaría a concurso y la empresa que lo ganara sería la encargada de montar el servicio,

ateniéndose a las exigencias del Ayuntamiento. Asimismo, ella seria la que cobraría a los

vecinos, etc. Mire, esto no es nuevo. Hay varias empresas que han organizado este servicio a

nivel de Bancos, e incluso en otras ciudades del mundo ya se viene haciendo de esta forma.

Lógicamente, este servicio estaría controlado por la Policía Municipal. Pero ya le digo que todo

esto son especulaciones... Primero íiay que ver qué decide la comisión y el pleno.

VIGILANTES Y SERENOS

Los nuevos vigilantes jurados sustituirán, en parte, a los desaparecidos serenos. Pero sólo en

parte. Como se recordará, el sereno vivía de las cantidades que buenamente quieran pagar los

vcinos d una calle o zona y no tenía Seguridad Social. Para eliminar esta injusticia, el

Ayuntamiento absorbió a los serenos, a los que convirtió en funcionarios «a extinguir».

También cambió su función, eliminando los manojos de llaves (un funcionario público no puede

recibir propinas). Lo que se crea ahora es un servicio de vigilantes jurados, voluntario para las

calles en las que los vecinos y los comercios (principalmente los comercios), lo deseen por

considerar insuficiente la vigilancia nocturna del Ayuntamiento. Estos nuevos vigilantes jurados

habrán de ser contratados por una comunidad, con un sueldo fijo y con Seguridad Social.

Su principal misión será la de vigilar, aunque, según cada contrato, podrán ejercer otras

funciones entre las que podría contarse el introducir las mercancías que lleguen durante la

noche en los establecimientos comerciales, posibilitando la carga y descarga nocturna que

tantas veces se ha solicitado.

 

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