Autor: Río López, Ángel del. 
 Los menos favorecidos de la industria del cine. 
 14.000 acomodadores, pendientes de la propina     
 
 Ya.    01/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 17. 

LOS MENOS FAVORECIDOS DE LA INDUSTRIA DEL CINE

14.000 ACOMODADORES, PENDIENTES DE LA PROPINA

A raíz de la subida de los cines amenazaron con la huelga porque sus sueldos no fueron aumentados

Solicitan un día y medio de descanso semanal y que se les paguen extraordinariamente las horas de

nocturnidad

La. subida en el precio de las entradas ha repercutido negativamente en las propinas

LINTERNA en ristre, a expensas de la tradicional propina, los acomodadores dé cine cumplen

diariamente una jornada laboral de ocho horas de trabajo, de cuatro de la tarde a doce de la noche, con un

día libre a la semana, pero sin el disfrute de los festivos ni domingos.

Son la otra cara del espectáculo cinematográfico, de la poderosa industria del cinema, que deja millones y

millones cada año en las taquillas de los cines de toda España, aunque en los últimos ha acusado un

descenso de espectadores alarmante. En 1960, 400 millones de espectadores pasaron por las salas de cine

de toda España; en 1975, la cifra se había rebajado a 250 millones. Diriamos que los porteros y

acomodadores de los cines son el personal subalterno al servicio de la empresa explotadora del medio

cinematográfico como producto de consumo, un personal vestido de uniforme, empleados no

cualificados, con unos sueldos que, desde luego, no "son de cine".

Son en toda España unos 14.000, absorbiendo Madrid y Barcelona más del 20 por 100. Los porteros y

acomodadores de cine no están de acuerdo con sus salarios; éstos siempre han estado por bajo de los

mínimos establecidos, aunque ahora se encuentren a nivel del salario mínimo interprofesional. Una

destacada personalidad de la industria cinematográfica declaraba recientemente que en la revisión del

convenio los empleados no cualificados habían sido siempre los menos favorecidos. Y la historia así lo

demuestra.

Aproximadamente el 40 por 100 de los porteros y acomodadores de cine tienen esta ocupación como un

pluriempleo y necesariamente tienen que ocuparse en otros trabajos durante el día. A falta de unos

salarios medianamente retribuidos, tienen que depositar su confianza en la siempre "caritativa" propina.

Es difícil establecer ingresos concretos en este sentido, porque las propinas están condicionadas,

naturalmente, por el taquillaje, calidad de la película y categoría de la sala donde ésta se exhiba. En un

cine de estreno, las propinas mensuales pueden oscilar entre las 7.000 y 10.000 pesetas; en uno de

reestreno, entre las 4.000 y 5.000 pesetas, y en los de inferior categoría, los ingresos voluntarios no son

demasiado cuantiosos.

Estos ingresos inestables de las propinas, auténtico aliciente económico de la profesión, no alivian la

penuria económica de la que se quejan los empleados. Piensan, y con razón, que en caso de enfermedad o

jubilación tienen que atenerse, a los salarios bases.

Reivindicaciones salariales

El pasado mes de febrero subieron los cines la nada respetable cifra de un 25 por 100. La subida fue

polémica por el alto porcentaje, y mucho más porque se hizo efectiva casi un mes antes de que fuera

publicada en el "Boletín Oficial". Las autoridades competentes reconocieron esta ilegalidad y prometieron

actuar severamente en los casos comprobados—¿qué ha habido en concreto de todo esto?.

Las tarifas para los cines, según categorías, quedaban establecidas de la siguiente forma: estreno, 125

pesetas; reestreno, 80 pesetas para los situados en "zona especial" y en ciudades con más de 350.000

habitantes; entre 150.000 y 350.000 habitantes, de 75 a 100 pesetas; de 50.000 a 150.000, de 70 a 90

pesetas; de 30.000 a 50.000 habitantes, de 60 a 80 pesetas; de 10.000 a 30.000, 60 pesetas, y en las

localidades con menos de 10.000 habitantes, 50 pesetas.

Los acomodadores y porteros pensaron que esta subida en el precio de las entradas repercutiría en sus

salarios; incluso habían tenido promesas de los empresarios en este sentido. Pero pronto pudieron

comprobar que no era así, y esto motivó una reacción unánime, amenazando con la huelga caso de no

darse cumplimiento a sus reivindicaciones. Las solicitudes en este sentido exigían un aumento

proporcional a la categoría, así como un 20 por 100 sobre las horas nocturnas (a partir de las diez de la

noche), además de pedir, ateniéndose a la legislación laboral, un día y medio de descanso semanal.

Se quejan los acomodadores de que la subida de los cines, al margen de no haber representado nada para

sus aspiraciones salariales, puede repercutir directamente en la taquilla y, por lo tanto, en esa esperada

propina. Algunos de ellos nos dicen que desde que el nuevo precio entró en vigor, mucha gente se

abstiene de dar propina o lo hacen en menor cuantía.

Condiciones de trabajo

Otro de los aspectos reivindicativos de estos 14.000 empleados se refiere a sus condiciones de trabajo.

Estiman que la jornada, a partir de las diez de la noche, debería retribuirse especialmente, pues, según la

legislación laboral, las horas de nocturnidad deben pagarse extraordinariamente y no computarse dentro

de la jornada laboral.

En muchas ocasiones, y sobre todo en los cines ubicados en municipios con menos de 10.000 habitantes,

se han denunciado casos de acomodadores sin salario fijo, contratados exclusivamente por las propinas,

incluso haciendo a la vez de acomodadores y porteros, sin Seguridad Social y, por lo tanto, sin pensiones

de jubilación.

También se refieren a que las jornadas festivas deben retribuirse como tales y no con arreglo al salario

base de un día normal. En algunas ocasiones han llegado incluso a pedir un porcentaje sobre la taquilla.

En los cines con sesiones matinales se les abona, en algunos casos, media jornada de trabajo, y ellos

solicitan retribución como horas extraordinarias.

Hay otras cuestiones mucho más abstractas dentro del paquete reivíndicativo, como pueda ser la

obtención de una dieta de cena, dado el horario en que transcurre la jornada laboral.

Porteros de cine. Ellos nos han expuesto sus teorías y peticiones, aunque nos han pedido que no

hiciéramos públicos sus nombres por temer represalias por parte de las respectivas empresas. Opiniones

tras el telón que podríamos resumir en los siguientes puntos:

Homologación de un convenio colectivo que contemple las auténticas necesidades económicas de estos

trabajadores.

Jornada semanal de cinco día» y medio de trabajo.

Retribución de complemento de nocturnidad en las dos últimas horas de la jornada.

Retribución especial en las jornadas festivas.

Son 14.000, linterna en ristre, esperando la institucional propina como complemento esencial a su

retribución económica, con jornadas laborales que no colman sus aspiraciones, auténticos subalternos de

la rica industria cinematográfica y los menos favorecidos por la productividad de ésta.

 

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