Autor: Tabernero, Luis. 
 La cultura literaria en España (I). 
 Un porcentaje muy elevado de españoles no compra libros ni periódicos     
 
 Ya.    08/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

LA CULTURA LITERARIA EN ESPAÑA (I)

Un porcentaje muy elevado de españoles no compra libros ni periódicos

PANORAMA DESOLADOR DE NUESTRA CULTURA AL TERMINAR LA GUERRA CIVIL

LOS PREMIOS LITERARIOS, LAS COLECCIONES De BOLSILLO, LA LECTURA DIRIGIDA

HACIA NUEVOS HORIZONTES POR CAMINOS PLAGADOS DE DIFICULTADES

"NOTAS PARA UNA SOCIOLOGÍA DE LA CULTURA LITERARIA EN ESPAÑA DESDE 1939",

DE PEDRO CARRERO

Existe "un porcentaje muy elevado de la población española que, por su escaso nivel de Instrucción,

unido a su precaria situación socioeconómica y a las dificultades de acceso a los bienes culturales, no

compra libros ni periódicos, no lee, no sabe lo que es una conferencia, no ha asistido jamás a una

representación teatral, un recital o un concierto; es decir, todo un largo etcétera de realidades sobre las

que es necesario insistir, a ser posible, con nuevos datos para tener conciencia exacta de la amplitud y de

los límites de nuestra cultura". Con esta consideración termina el interesante estudio de Pedro Carrero

liras, titulado "Notas para una sociología de la cultura literaria en España desde 1039", y publicado

recientemente en la Revista Española de la Opinión Pública.

Esta conclusión, a la que llega tras la lectura de una encuesta publicada por el Instituto Nacional de

Estadística, lleva a Carrero a hacer un recorrido por las manifestaciones literarias y culturales en nuestro

país en las cuatro últimas décadas desde loa condicionamientos de la cultura literaria después de la guerra

civil.

Entiende el autor que el interés de los españoles por la literatura y el grado de conocimientos literarios

que estos posean dependerán en una gran medida de la educación y del estímulo cultural que hayan

recibido, ya que "la cultura, a su vez, está relacionada con la libertad".

1939

En el principio, 1939. tras 1* guerra civil, el panorama era desolador "debido, por una parte, a la

desaparición, exilio o margina-ción de lo más granado de nuestros intelectuales, y por otra, a las trabas

que en el interior del país se van a poner al libre ejercicio del pensamiento junto a la implantación de una

cultura y de una literatura de signo triunfalista, conformista y, por lo tanto, parcial. Todo sistema

totalitario trae consigo la imposición de una ideología (en el supuesto de que ésta merezca tal nombre)

que se absolutiza y rechaza a las demás". Consecuencia inmediata en la literatura: "seguirá las líneas

trazadas (...) o se diluirá evasivamente en el preciosismo, el arte por el arte, el humorismo barato y la

frivolidad".

Tres mil títulos prohibidos, el Servicio de Inspectores de Traducción, la previa censura de las obras...,

el congelamiento. Pero de ahí se vuelve a arrancar hacia nuevos horizontes por un sendero plagado de

dificultades, porque a pesar de todo se perfila, en algunos grupos una actitud liberal y humanista. "Y as

cierto, que hay una progresión irreversible hacia metas cada vez más

HACIA EL DESARROLLO CULTURAL

Los vericuetos seguidos por nuestra cultura son de lo más variado, y los fenómenos que se registran

tienen una importante repercusión en el desarrollo cultural del país.

Los premios literarios

A pesar de que, según algunos autores, "los premios literarios han sido leales colaboradores del sistema

durante muchos años", y aparte de la satisfacción crematística que comportan, Carrero entiende que

supusieron un verdadero trampolín para la consagración de muchos autores, una popularización de

ilimitadas consecuencias para la obra premiada y una fuente de ingresos para la producción editorial.

Entiende, además, que la calidad de estas obras, salvo excepciones que coinciden con los primeros años,

está claramente en entredicho. En la mayoría de los casos se produjeron unas obras muy cercanas a los

"best-sellers", en lo que éste tiene de fácil, trivial e, incluso, populachero. Pero "se puede hablar de una

edad de oro del premio literario: "Nada", de Carmen Laforet; "El Jarama", de Sánchez Ferlosio; "Las

afueras", de Luis Goytisolo...

La ley de Prensa e Imprenta de 1966

Para J. L. Abellán, el florecimiento editorial y su consiguiente presión es una de las causas más

importantes que determinan la promulgación de esta ley. Aunque aumenta la nómina de autores y obras,

el "conflictivo e impreciso articulo segundo de la ley hace que se produzca "una constante cadena de

secuestros y suspensiones (...) que provoca en la conciencia del escritor, y de una forma más acusada, el

mantenimiento de una esterilizadora autocensura". Es, en fin, "una extraña lotería de permisiones y

prohibiciones". Pero, a pesar de todo, hay una conclusión positiva: el aumento de la producción editorial

en cantidad y calidad es un hecho evidente

Colecciones de bolsillo

Pionera indiscutible, Alianza Editorial, con su colección El Libro de Bolsillo, en 1966. La clave del éxito:

hacer asequible», a precios no muy elevados, a un buen número de autores viejos, "pero prácticamente

nuevos en el mercado del libro español": Proust, Kafka, Freud... Hay, al mismo tiempo, una recuperación

paulatina de nuestros propios autores, como el caso de Clarín y "La Regenta"; Ayala, Max Aub, Ramón J.

Sender... La proliferación de estas colecciones va * inundar las librerías. Hoy por hoy, la elevación de los

precios de este tipo de libros los ha hecho algo menos asequibles.

La lectura dirigida

Según la idea estatal, y como "aportación decisiva para difun. dir la cultura y para promover el libro en

España", en 1969 sale a la calle la colección Libros RTV. Junto a los clásicos hispanos y extranjeros,

figuran los modernos: Larra, Baroja, Ortega, Cela, Delibes, Cortázar y Vargas Llosa; pero con las lógicas

ausencias, dado el origen estatal de la idea. Sin embargo, la colección alcanzó eco popular y sentó el

indudable precedente de lo que el Estado puede hacer en lo cultural. El Círculo de Lectores y otras

organizaciones de este estilo son otros ejemplos en el mismo sentido. Intentaron. intentan captar "un

determinado tipo de público cuya situación socioeconómica no les permite ser un cliente habitual de las

librerías".

Aunque algunos autores han visto en estos intentos un ejemplo de "lectura dirigida", que merma la

libertad de opción del lector o que hace que el público desemboque en la aberración del

"coleccionismo"..., entiende Pedro Carrero que "siempre deben ser bien recibidos experimentos de este

tipo, que acercan de alguna manera la literatura al pueblo". Luis TABERNERO

 

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