Autor: Escamilla, Rafael. 
 Panorama automovilista nacional. 
 Mas de ocho millones de vehículos existen en España     
 
 Ya.    09/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

PANORAMA AUTOMOVILISTA NACIONAL

RAFAEL ESCAMILLA

MAS DE OCHO MILLONES DE VEHÍCULOS EXISTEN EN ESPAÑA

CUANDO EL precio de los coches ha subido cuatro veces en menos de un año, logrando un porcentaje de

aumento real superior al 40 por 100; cuando la gasolina —que ya tiene -precio de fábula—amenaza con

una nueva y espectacular subida; cuando, pese a esto, paradójicamente Hay más demanda automovilista

que nunca y loa pedidos se almacenan y basta guardan importantes turnos en las dependencias de casi

todos los fabricantes..., nada mejor que echar una ojeada al panorama automovilista nacional. Nada

mejor, en efecto, que conocer cómo está ese mundo que rodea a la industria del automóvil, y a su

comercio, y que constituye, en suma, la gallina de los huevos de oro, que incomprensiblemente todos

parecen querer aniquilar.

Parque nacional de vehículos

El parque nacional de vehículos lo componen, aproximadamente, unos ocho millones de unidades, entre

camiones, autobuses, turismos, motocicletas y tractores. No se Incluyen, por no matricularse, los

ciclomotores ni, por supuesto, las bicicletas ni carros y caballos, que aunque no son automóviles, es decir,

que no tienen movimiento propio a motor, forman parte del tráfico con todas sus consecuencias. Habida

cuenta, pues, que España alcanza ya los treinta y seis millones de habitantes, quiere decirse que hay un

vehículo -por cada 4,5 habitantes.- Un índice casi de lujo y casi inimaginable hace tan sólo unos años.

¡De esos casi ocho millones de vehículos, cinco y medio son turismos, con lo que el índice, por este

concepto, viene a ser de un coche por cada 6,5 habitantes, índice relativamente bajo en la relación con la

mayoría de los países europeos, por lo que los fabricantes tienen aún mucho por hacer en nuestro

mercado.

La ciudad que más turismos posee es Barcelona, con el millón de vehículos, seguida de Madrid, con

algunos miles menos. Pocos menos, pero menos al fin y al cabo. Le sigue Valencia, con algo más de

trescientos mil; bastante por debajo ya, Vizcaya, Sevilla, Alicante, Baleares, Oviedo... La ciudad con

menos autos ´dentro de la Península es Soria, con 12400 coches, seguida de Guadalajara, con 12.500, y

Teruel, con 13.500.

Permisos «le conducir

Eterno problema este de los permisos de conducir y de sus exámenes, que titulan cada año a ochocientos

mil conductores, de los que seiscientos mil son varones y el resto, doscientos mil—o lo que es igual, la

cuarta parte—, son mujeres. Predomina, pues, el "machismo" en esto de los automóviles, aunque el

porcentaje de integración de la mujer en este mundo va en progresión creciente, lo que hace augurar que

si bien no llegarán a igualarse, en fecha no muy lejana andarán muy igualadas en participación.

Esta participación femenina en el mundo automovilista merece un comentario aparte. Digamos que de los

casi doscientos mil permisos expedidos en el año a mujeres, la mayoría fueron de la clase B; pero que, sin

embargo, se encuentran bastantes de la clase C—192 en total—, que, como se sabe, autoriza a conducir

camiones, y algunos de los D, 31, y hasta de ios E. De estos últimos, de los que autorizan remolques y

autocares sólo se concedieron siete el pasado año. De ellos, dos en Badajoz. De los 31 permisos D

citados, cinco fueron expedidos en Oviedo, lo que demuestra la intervención de la mujer en el transporte

pesado por carretera en aquella zona montañosa y de difícil trazado de sus carreteras.

Todo esto hace que en España existan en la actualidad 8.700.000 permisos de conducir,

aproximadamente, de los que 1.400.000 son licencias para ciclomotores. Permisos propiamente dichos

son, por lo tanto, 7.300.000, de los que 6.100.000 corresponden a varones y el resto, 1.200.000, a mujeres.

Se observará, que, en el cómputo total, el porcentaje es más favorable al hombre, lo que es totalmente

lógico, porque la irrupción de la mujer en la conducción es relativamente reciente. Y no debe olvidarse

que de todos esos permisos concedidos hay cerca de dos millones que corresponden a personas con más

de cuarenta y cinco años de edad.

Accidentes

Desde que en España se implantó la limitación de velocidad a cien kilómetros hora, el número de

accidentes ha aumentado un poco en relación con años anteriores—quizás sea debido a que también

aumentó el parque de vehículos y conductores—, pero disminuyó, en cambio, en gravedad de las

víctimas. Y es lógico, porque por mucho que se quiera rebatir la idea de la limitación, los accidentes

tienen peores consecuencias cuanto mayor es la velocidad a que se producen.

No han cuidado, no obstante, las marcas nacionales el capitulo de la seguridad, y nuestro país sigue

siendo uno de los más trágicos en accidentes de automóvil. De !as dos clases de seguridad que juegan en

todo accidente, la activa y la pasiva, nuestros vehículos apenas han hecho otra cosa que limitarse a

interpretar lo que les venía ya dado, hecho, de sus correspondientes licenciatarias extranjeras. Son, por

otro lado, en su mayoría, coches utilitarios que por mucho que se esmeren no pueden ofrecer la seguridad

pasiva, tras el accidente, de un coche compacto, resistente, sólido, que requiere mayor peso y, por tanto,

mayor cilindrada.

No es de extrañar, por tanto, que sólo en un año, el último contabilizado, se hayan producido en España

62.123 accidentes con víctimas (97.801 victimas en total, y de ellas, 4.487 muertos en el acto), mientras

que accidentes con daños materiales solamente se han producido 30.613, lo que, en realidad, no

corresponde a la seguridad de los autos implicados, sino más bien a la velocidad en que se produjeron los

accidentes y también a la Providencia.

La ciudad donde mayor número de accidentes se producen y también la que arroja mayor número de

víctimas es Barcelona, seguida muy de lejos por Madrid. Y esto es, en cierto modo, lógico, porque

también es mayor el número de vehículos y conductores que la integran; pero algo hay de indisciplina en

este juego trágico, porque la regla no obedece siempre al porcentaje de accidentes en relación al parque de

vehículos.

Podríamos especificar aquí algo que puede resultar muy significativo y que, dentro de la truculencia del

tema, puede aportar datos y consecuencias aleccionadoras, y es, en torno a los accidentes, los meses más

trágicos, los días de la semana y hasta las horas de mayor peligrosidad para la conducción. Edad de los

conductores Implicados, sexo, condiciones físicas y psíquicas de los implicados, circunstancias externas,

etc. Pero todo esto requiere mayor espacio y lo dejaremos para un próximo e interesante trabajo.

 

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