Autor: Rivas Guisado, José Luis. 
 La tercera edad.Recorrido por las regiones: Hoy Cataluña. 
 Primeros en envejecimiento     
 
 El Alcázar.    09/03/1977.  Página: 20. Páginas: 1. Párrafos: 32. 

Recorrida por las regiones:

HOY

CATALUÑA

PRIMEROS EN "ENVEJECIMIENTO"

En Cataluña, de 160.000 ancianos en 1957, se pasó a 324.000 en 1950 y luego a 512.000 en 1970

Sobre la media anual de 63.796 píos, que perciben los ancianos catalanes, parece conformarse la cifra

media anual entre 5 y 6 mil ptas.

Ingresos económicos de los ancianos de Cataluña, según el Informe I.S.P.A.

1.—El 3% perciben menos de 1.000 pesetas mensuales

2.—El 11% perciben entre 1.000 y 3.000 pesetas mensuales

3.—El 29% perciben entre 3.000 y 5.000 pesetas mensuales

4.—El 26% perciben entre 5.000 y 10.000 pesetas mensuales

5.—El 6% perciben entre 10.000 y 15.000 pesetas mensuales

6.—El 4% perciben entre 15.000 y 25.000 pesetas mensuales

7.—El 2% perciben entre 25.000 y 50.000 pesetas mensuales

8.—El 8% perciben más de 50.000 pesetas mensuales

Origen de los ingresos de los ancianos de Cataluña, según el Informe I.S.P.A.

El 14% proceden del trabajo personal

El 3% de una «renta importante»

El 12% de una «renta modesta»

El 18% de la ayuda que reciben de los hijos

El 12% del denominado Subsidio de Vejez

El 39% de la prestación de la Jubilación

El 2% de la Beneficencia

A Cataluña se la conoce por el espíritu emprendedor y madrugador de sus hombres, por su Costa Brava,

extendida desde la desembocadura del Tordera hasta Cova Foradada... DOT sus monumentos, entre los

que destacan el Caudillo de Tortosa, la Alcazaba de Lérida, el Monasterio románico-cisterciense de

Poblet, Montserrat...

Pero quizá se le conoce menos por la realidad presente de los hombres y mujeres de la Tercera Edad, de

ese medio millón —en 1970—, ahora bastantes más, de personas que han rebasado los 75 años, en

definitiva del 10 por 100 de su población.

Esto es lo que me lleva a desempolvar estas realidades, estadísticas y situaciones, movido por un ánimo

desapasionado y realista. No quiero hacer consideraciones demagógicas, que ablandarían tan sólo el

corazón de los "mayores". Mi propósito es hacer sonrojar a la sociedad entera, si hubiera motivo para ello,

o que se sienta satisfecha, si su comportamiento con los ancianos se lo hace merecer. Por eso, este

recorrido por las regiones y provincias de España me ceñiré a los datos oficiales, a las estadísticas...

ahogando intencionalmente cualquier deseo de dramatismos infundados y pietistas.

PROCESO DE ENVEJECIMIENTO

Los ancianos son cada día más visibles y significativos en nuestra civilización, dice Tibbita, según el

Informe sobre la Tercera Edad, elaborado por ISPA. Realmente, como categoría social, su volumen a

nivel mundial, ha aumentado e! doble entre 1900 y 1930, y luego se ha vuelto a duplicar entre los años

1930 y 1950.

El proceso de envejecimiento ha sido constante desde principios de siglo. Lento si se quiere, hasta Í93,

pero a partir de este año, tanto Cataluña como el resto de España, aunque siempre Cataluña por delante,

ha ido envejeciendo. Actualmente ambos índices se igualan alrededor del 10 por 100.

Concretamente, en Cataluña, de 160.000 ancianos en 1857, se pasó a 324.000 en 1950 y luego a 512.000

en 1970. Es decir que tuvo que transcurrir un siglo para doblar su número, mientras que en tan sólo 20

años se ha producido el mismo fenómeno al pasar el índice 10 a 200 en cien años y a 300 en los últimos

20 años. Al mismo tiempo, aumenta también la representatividad sobre el conjunto, ya que la población

envejece de año en año y su porcentaje global sobre el conjunto ha pasado al 9,89 por 100 en 1970.

En 31 de diciembre de 1970, cuando se realizó el último Censo oficial, aparecieron 513.087 personas de

65 años y más, que representaban el 9,89% del total de habitantes (5.122.567) en las cuatro provincias

catalanas. Actualmente, las estimaciones que se daban para 1975 apuntaban un aumento del número de

ancianos hasta los 528.500, o sea el 10,4 por 100 de la población actual, cifrada para toda Cataluña en

5.767.498.

Según el mismo Censo de 1970 la pirámide de edades con Cataluña se repartía así: de un total de 209.357

hombres, 82.705 tenían de 65 a 69 años; 58.905 de 70 a 74; 37.396 de 75 a 79; 21.751 de 80 a 84 y 8.600

más de 85 años.

Por lo que respecta al total de 302.675 mujeres, 117.611 tenían de 65 a 69 años; 84.045 de 70 a 74;

60.939 de 75 a 79; 32.840 de 80 a 84 y 17.240 más de 85 años.

La proporción numérica entre hombres y mujeres en nuestra sociedad está siempre en favor de la mujer,

pero las diferencias se acentúan al llegar a la vejez. Los resultados respecto a Cataluña nos dicen que de

cada 10 personas mayores de 65 años, 4 son varones y 6 mujeres. Esta es la proporción global, pero lo

curioso es que al pasar el dintel de la vejez (entre 65-69) los desajustes son menores (4,3 varones y 5,6

mujeres); luego el prodominio de las mujeres es cada vez mayor, de manera que, al llegar a las edades

más provectas (más de 85 años) la desproporción es del doble, es decir, por cada 3,3 varones hay 6,6

mujeres.

Al revés de lo que ocurre entre el conjunto de la población las mujeres ancianas dan un número excesivo

de viudas (57,61%) y también de solteras (9,6%), mientras que las casadas alcanzan el 32,55 por 100.

Por su parte los hombres se reparten en casados el 71,65%, viudos el 21,86% y solteros el 5,2%.

TRABAJO DESPUÉS DE LA JUBILACIÓN

La situación actual no es satisfactoria, sino todo lo contrario, en cuanto a los niveles de estudios de los

"mayores". Los ancianos de Cataluña, faltos de unos mejores niveles de capacitación e instrucción se

hallan doblemente débiles e indefensos para afrontar la marginación en que les sitúa la moderna

civilización industrial y urbana. Salvo una reducida "élite", los demás no han podido ni pudieron alcanzar

a su tiempo el acceso a unos estudios de que hoy día disfrutan con mayores posibilidades sus nietos.

A esto hay que añadir el predominio origen rural de los ancianos en Cataluña, aunque en la actualidad

residan en zonas urbanas, desde el momento en que el grupo más numeroso lo constituyen los agricultores

(19,1%), seguido de los obreros de la industria (15,8%). Luego viene el sector "servicios", en el que se

incluyen, aparte del servicio doméstico y similares (9,7%), los artesanos (9,8%), comerciantes (4,7%) y

empleados (7,9%). Los grupos más reducidos son las profesionales liberales (3,7%), administrativos

(2,3%), dirigentes de empresa (1,5%), obreros de la construcción, transporte, etc. (5,5%).

En Cataluña, uno de cada seis ancianos sigue desarrollando una actividad u otra. Sin embargo, la inmensa

mayoría declara haber abandonado totalmente el trabajo laboral retribuido, mientras que la mayor parte de

las mujeres, tanto las que llevaron una vida profesional activa como las que no, dicen seguir ocupándose

de las labores domésticas.

Así, al margen de los dos grandes grupos "sus labores" y "no trabajan", que casi totalizan la ancianidad en

Cataluña, tan sólo el 17,3% de las personas de más de 65 años siguen ocupándose en algo. Los

agricultores, como siempre los más sufridos, son los que permanecen por más tiempo en su antigua

profesión, al igual que las mujeres del servicio doméstico (amas de llaves, etc.) y, en tercer lugar, los de

ocupaciones múltiples.

En realidad, el trabajo no ha significado mucho para la jubilación. El 14% de los ancianos en Cataluña

viven gracias a su "trabajo profesional". El grupo más numeroso (39%) viven gracias a su "jubilación

laboral". Y finalmente la ayuda de los hijos representa la segunda fuente de los recursos, un 18 por 100.

En síntesis deberíamos considerar impropia la situación del 2% de ancianos que viven de la beneficencia

privada, la del 12% que sólo perciben las 1.500 pesetas del Estado, la del 18% que deben ser ayudados

por sus hijos. En suma, una tercera parte (32%) del total, no cubren sus propias necesidades con sus

propios recursos personales.

Sobre la media anual de 63,796 pesetas que perciben los ancianos catalanes, parece conformarse la cifra

en media mensual entre 5 y 6 mil pesetas (exactamente 5.315) que apareció en la encuesta ISPA a los

ancianos, lo que nos sitúa de nuevo ante desigualdades sociales en que se hallan inmersos los ancianos

tanto en cuanto a los sistemas de recursos e ingresos como a las desigualdades de recursos con los que la

sociedad les retribuye.

Esto quizá sea la razón más poderosa que condiciona el lugar y modo de vida de nuestros ancianos

catalanes. Asi, estos mayores viven:

1. Los más, en los pueblos.

2. Otros, en los suburbios de nuestras ciudades.

3. Otros, en los nuevos barrios formados en su mayor parte por grandes bloques de viviendas, al

estilo de Bellvitge, Ciudad Meridiana, San Ildefonso, Ciudad Badía, etc.

4. Otros en viviendas, ya bastantes deterioradas, construidas durante los años 50, carentes de servicios

sociales ya que en aquella década privaba la sola idea de aumentar el número de viviendas, prescindiendo

de su calidad.

5. Otros, en antiguos grupos de "casas baratas" (Casa Abtunez, Barón de Viver, etc.) que se construyeron

antes de la guerra.

6. Otros, en los antiguos pueblos anexionados a Barcelona que conservan aún su nombre: Sant Andreu,

Sants, Sarria, etc., y que se han convertido en los actuales "barrios" de Barcelona.

7. Otros, en fin, en Barcelona, en el "eixample", que se está convirtiendo cada día más en un gran

reductor de ancianos. Excelente concepción urbanística en sus inicios, pero que, la sucesiva

permisibilidad de las ordenanzas municipales ha convertido actualmente en inhóspito para los ancianos.

La mayoría de las personas ancianas detenta la titularidad de su vivienda, bien sea en régimen de

propiedad (30%) o de alquiler (34%), sumando los dos tercios. El otro tercio vive a precario, o bien con

sus hijos u otros familiares, o bien en, plan de realquilados.

FALTAN PLAZAS EN RESIDENCIAS

En Cataluña existen 180 censos, 11.577 plazas o sea un 2,4 de plazas por 100 de ancianos.

Entre las instituciones societarias, justo es reconocer que el esfuerzo de las instituciones religiosas ha sido

y es aún el principal soporte de la ancianidad. Sumando tan sólo los establecimientos que dependen

directamente de la Iglesia (religiosos y obispados) suman el 42,1% del total de los centros y acogen justo

el 42,62% de los ancianos asilados.

Le siguen luego las instituciones de origen privado, que junto con patronatos e instituciones privadas

benéficas, suman el 36,4% de los centros y acogen el 22,7% de los ancianos.

Los Ayuntamientos y las Diputaciones están en tercer lugar con el 19,3% de los centros y el 30,5% de los

ancianas, quedando el Estado en último lugar con la cobertura, a través de las Mutualidades y el Servicio

de Pensionistas con un plan de centros construidos, en construcción y en proyecto muy importante.

Es una realidad, aunque se le quiera disimular, y desde esta página lo hemos hecho repetidas veces.

Aunque modernamente se les cambie el nombre, los Asilos-Residencias suman en Cataluña el 63,5%, y

las solamente "Residencias" sólo el 10,7%. Los Hospitales con sección geriátrica el 9,2% y los Hospitales

Asilos (no exclusivos para ancianos) el 14,8%. Se trata de una trayectoria histórica que en la actualidad se

está corrigiendo como se están corrigiendo otros tantos errores, como el de la separación de sexos.

En números exactos suman 11.577 los ancianos acogidos en hospitales, centros asistenciales y

residencias, y representan el 2,4% del total de los ancianos catalanes. Las mujeres son más que los

varones (56,3% y 43,7%, respectivamente), pero no están en proporción de tres y dos como en el

colectivo total. Según en edades, tampoco siguen, lógicamente, la misma proporción que en el censo civil,

ya que en los establecimientos empiezan a significarse alrededor de los 70 años, predominan entre 80—

84 años y son muy pocos tanto entre 65 y 69 años como después de los 85.

En suma en Cataluña se dispone de plazas, para un 2,4% de ancianos, mientras que los que las desean es

un 5%, lo que quiere decir que a pesar de todo, faltan plazas en residencias. Quizá en los próximos años

se llegue a solucionar esta carestía. Pero, ya desde aquí y ante esta realidad de los ancianos, una Vez más

nos quisiéramos unir a aquellos que piden soluciones completas en este tema. Se admiten las dilaciones,

pero lo que no admitimos es el olvido; estos hombres son merecedores de un recurso que cristalice en

realidades, aquí, en Cataluña, y en el resto de España.

Por José Luis RIVAS GUISADO

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EL ALCÁZAR

 

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