Autor: Gallego García, Pilar. 
   Los chuetas mallorquines no se integran en la sociedad     
 
 Ya.    05/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

LOS CHUETAS MALLORQUINES NO SE INTEGRAN EN LA SOCIEDAD

EL errar judio por el mundo, desde el destierro de Babilonia, dejó honda huella en España. La orden de

expuls i 6 n dictada en 1492 en nuestro país 1os mantuvo apartados hasta finales del siglo pasado, en que

empezaron a verse en pequeños grupos, pero de forma notable, en España. Nuestro país cuenta hoy día

con 12.000, que pertenecen a la comunidad judia.

Los chuetas

Las persecuciones de tos judíos por parte de los cristianos y del poder se dio en toda España, y de una

formar muy agudizada en las isla de Palma de Mallorca. Hubo muchos de estos judíos que se tuvieron que

bautizar—aunque no se convirtieron de conciencia al catolicismo—por miedo a morir, pero siguieron

muy unidos entre ellos; a estos judíos "convertidos" se les llama chuelas, palabra mallorquína que

significa corrupción d e I judiito. El chueta es aquel—en la acttualidad—´que • se cree que lo es, y el

contexto en el que está inmerso también lo cree.

Historia de los chuetas

Los chuetas mallorquines constituyeron una comunidad judia que durante siglos tuvo que resistir el cerco

de segregación más riguroso de la calle Sagell, de Mallorca. Muy adentrado nuestro siglo, los chuetas

seguían aislándose. La época clave de la historia del "ghetto" mallorquín es el siglo XVII. En 1679, la

Santa Inquisición arremetió contra fstos pacíficos comerciantes del barrio judio, que, desde su lejana

"conver sión", habían permanecido fieles a su ley, practicando en secreto ritos y ceremo-nías mosaicas. El

celo de! tribunal consiguió en aquella ocasión "reconciliar" A un nutrido grupo de "observantes" de la ley

de Moisés. Pero en 1688, la Inquisición decidió solventar definitivamente el problema de los "falsos

conversos" y emprendió una activa campaña que culminó, tres años después, con la escalofriante

"cremadissa" de los recalcitrantes.

Al terminar el siglo XVII, la comunidad judía de la calle de Sagell había dejado de existir, pero el barrio

siguió siendo un verdadero "ghetto" para las nuevas generaciones de descendientes conversos: los

chuetas.

Sus problemas

El problema chueta tiene raíces sociológicas y ambientales debido a la sociedad isleña. La isla era hasta

hace poco un coto cerrado, con familias muy ricas y una clase media despreciada. Hoy día el problema

tiende a desaparecer. El chueta no tiene incorporado a su vida las señas de identidad. El se autoelimina o

automargina por miedo a que sean los demás los que lo hagan, y quizá los demás ya no lo harían.

El apellido, por otra parte, ha marcado la condición judía. En la actualidad hay catorce apellidos de

descendencia judia, por los que se puede saber que esas personas son chuetas. Son: Agulló, Bonnín,

Cortés, Forteza, Fúster, Miró, Picó, Pina, Pomar, Segura, Tavongi, Valentí, Valleriota y Valls, Es curioso

observar que los apellidos de los chuetas actuales están compuestos por dos de los apellidos anteriormente

c i t ados, pruetoa de que se unían entre ellos, creando una especie de raza nueva, en la. que se Iban

acentuando sus rasgos físicos.

Los chuetas vivían en la calle Mayor y se les llamaba de la "calle". Se dedicaban a ciertos oficios y

ocupaban ellos gremios enteros. Generalmente eran emigrantes y se dedicaban a negociar con oro y

monedas; muchos de ellos eran banqueros.

Todas estas características que estamos dando todavía persisten en Palma de Mallorca. Basta darse una

vuelta por la céntrica calle de la Platería y observar que está saciada de joyerías cuyos propio la ríos son

judíos. Estas tiendas son heredadas por los primogénitos varones, costumbre que también conservan hasta

el momento. El barrio está situado detrás de la Iglesia de Santa Eulalia y está form a d o principalmente

por las calles de Sagell, Platería y Bolsería, conservando cierto aspecto de "ghetto", sobre todo, como ya

hemos dicho, en la calle de la Platería.

Pilar Gallego García

 

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