Reflexiones     
 
 ABC.    15/04/1964.  Página: 40. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

ABC. MIÉRCOLES 15 DE ABRIL DE 1964. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 40

ABC

EDITORIAL.

REFLEXIONES

Raro es el país europeo que no proclama, gozosamente, como es natural, que aumentan de modo

incesante sus ventas a España.

Concretamente, por lo que se refiere al Reino Unido, Mr. Heath ha dicho en el acto inaugural de la Feria

de la Industria Británica en Barcelona, que las exportaciones inglesas a nuestro país señalan un aumento

"notable y asombroso". Y puntualizó: "Desde 1959 se han triplicado, pasando desde 24 millones de libras

a 68 millones, anualmente, con lo cual Inglaterra tiene por primera vez una balanza favorable con

España." Por su parte, sir William McFadzean, presidente del Consejo Británico de Exportación para

Europa, declaró días antes, también en Barcelona, que las ventas inglesas a España han aumentado el 19

por 100 en los dos primeros meses de este año, lo que significa una progresión más rápida que la lograda

en cualquier otro país europeo.

De ese incremento general de nuestras importaciones tenemos una clara evidencia en los datos publicados

por la Dirección General de Aduanas, referidas a los años 1962 y 1963.

En el primero de ellos, el valor de las importaciones españolas fue de 1.569 millones de dólares (94.140

millones de pesetas), cifra que en 1963 se elevó a 1.995 millones de dólares (119.700 millones de

pesetas).

En cambio, nuestras exportaciones se mantuvieron en el mismo nivel en esas dos mismas anualidades:

722 millones de dólares (43.200 millones de pesetas).

O sea, que la diferencia en contra de nuestras exportaciones en 1962 fue de 50.820 millones de pesetas, y

en 1963, de 76.380 millones. En total, una diferencia en menos, en dos años, de 127.200 millones.

Aparte la inexplicable actitud de ciertos países, que aun habiéndose beneficiado del creciente potencial de

compra español se obstinan en añadir bloques de hostilidad al muro que han levantado para tratar de

Smpedir nuestro acceso al Mercado Común—con lo que conspiran abiertamente contra nuestro desarrollo

económico—, es curioso que otras naciones que en sus intercambios con la nuestra se llevan la parte del

león, estén en línea de retroceso en cuanto a sus compras de cítricos españoles.

Así, ABC del viernes último ponía de relieve que el Reino Unido nos ha comprado, hasta el 5 de abril,

7221 toneladas de agrios menos que en igual fecha de la campaña 1961-62. Por su parte, Bélgica -

Luxemburgo ha reducido también sus compras en 8.827 toneladas, y Holanda en 14.417.

La interpretación de estos datos, una vez conocido el volumen de las importaciones y los nombres de los

países beneficiarios de las mismas, nos produce cierto estupor. Estupor que crece al comprobar que las

finanzas y la industria internacionales zumban como enjambres de laboriosas abejas en torno a nuestro

Plan de Desarrollo y de nuestro dineral en divisas, para pecorear en tan espléndidas floraciones y trasladar

sus melíferas esencias a los colmenares de origen. Al decir esto nos limitamos a interpretar los

comentarios y las informaciones de la Prensa y de los medios económicos y financieros del exterior. Ahí

está, por ejemplo, el órgano del laborismo inglés, que grita jubilosamente: "¡Ole, los españoles nos

compran!", refiriéndose al éxito de la Feria de la Industria Británica en Barcelona que celebramos

sinceramente. Esa exclamación tiene continuidad en otras publicaciones londinenses, en las que se dice

que "el Plan de Desarrollo español atrae como un imán".

Muy satisfactoria esta gozosa aceptación de la realidad española, únicamente lamentamos no poder

corresponder con un " ¡ Ole, los ingleses nos compran más cítricos que antes!", porque la triste realidad es

que nos compran menos. Como Alemania occidental, como Holanda, como Bélgica-Luxemburgo...

 

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