Autor: González Urbaneja, Fernando. 
 Récord inflacionario de 1976. 
 Ahora se pagan las facturas viejas     
 
 El País.    08/07/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Récord inflacionario de 1976

Ahora se pagan las facturas viejas

FERNANDO G. URBANEJA

El Gobierno, por boca del titular de las responsabilidades económicas, ha insistido reiteradamente hasta

hace unos días acerca de que el índice del coste de la vida de ^ste año no sobrepasará la cota de 1975. Al

quinto mes, sin embargo, ya estamos en el 11,72 por 100,y nada indica que la bola deje de rodar aunque

lo haga con menos ritmo que en abril y mayo.

Ante el vendaval inflacionista de estos dos meses, el Ministerio de Hacienda dice en las últimas semanas

qué el índice es malo, que es poco significativo, que no sirve demasiado. La patata y el pan se han

convertido en enemigo público número 1 y únicos responsables de la situación. A la patata se achaca el

3,33 por 100 del aumento del índice, al pan le toca el 3,3 ".

En los primeros días de mayo entró en vigor un decreto de ordenación de la industria panadera. El decreto

básicamente suponía establecer un precio máximo para este producto, devolver a la industria una

trasparencia perdida hace décadas y liquidarla ficción del peso. Viejos gobiernos de los años sesenta

trataron de mantener congelado el precio del pan, sobre iodo a efectos contables para el índice del coste

de la vida. Como el sector presionaba para conseguir nuevos precios, se llegó a repetidas componendas

por las cuales en lugar de medir por kilos se hacía por nominaciones. Nacen las llamadas pistolas,

gallegas..., se desarrollan con los años, pierden peso y se reducen casi a la mínima expresión en fechas

recientes.

La situación tiene un límite, en el cual las barras de pan no pueden ser más finas. Hay que dar primeros

pasos para poner orden en un sector caótico. Dé esas medidas resulta que el pan. empieza a llamarse y

medirse como tal.

Pero el efecto de ese primer intento de ordenación se vuelve contra los ordenancistas en forma de

repercusión en el indice .de: inflación. Cuándo los inspectores de Estadística controlan los precios del pan

en los muestreos del mes de mayo, ya no tienen- que contabilizar la llamada «gallega», pieza de museo,

de vida administrativa, existente sólo a efectos de ponderación en el índice con un precio congelado en

los años sesenta. Tampoco tienen que mantener la ficción del peso. Ahora "el pan cuenta por su valor real,

y resulta que el índice; aumenta el 3,3 por 100. Según la nota oficial, descontada Ja subida del pan de

mayo, la ficción mantenida durante años ha supuesto al índice un aumento superiora los dos puntos. Es

decir, que esos dos puntos se han estado escamoteando del índice desde hace tiempo. Los salarios

deberían haber asimilado esos dos puntos. Los arrendamientos y todas las demás variables económicas i

que se rigen por el índice de inflación, que tan poco gusta ahora a las autoridades, han perdido esos

puntos por una política de los años sesenta; los de la planificación, la eficacia y el crecimiento.

La factura inflacionaria que ahora comenzamos a pagar está generada en políticas viejas que ahora

descubren la parte oculta del iceberg. El tema del pan es uno de los más claros, pero a su lado se

mantienen otros muchos que irán aflorando con el paso de los meses y comportarán nuevos

estremecimientos en el país. La inflación de 1976, todo un récord capaz de descalificar a cualquier

Gobierno, no es fruto de los errores presentes solamente, sino de los vicios acumulados en largos años en

que la Administración podía dictar normas y enmascarar situaciones.

 

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